#PRÓSTATA

Cuando el biomarcador molecular es clave para dirigir el tratamiento

Olaparib redujo el riesgo de progresión de la enfermedad o muerte un 51% en varones con mutaciones genéticas
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Enviada esp. a Barcelona
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11 oct 2019 - 12:00 h
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La supervivencia a cinco años en el cáncer de próstata metastásico resistente a la castración (CPRCm) continúa siendo baja, a pesar de los avances. ESMO ha arrojado resultados positivos que abren las expectativas para estos pacientes.

Es el caso del ensayo PROfound, presentado en una de las plenarias del Congreso. Se trata del primer ensayo fase III positivo que evalúa un tratamiento dirigido en pacientes con cáncer de próstata seleccionados por biomarcadores.

La conclusión es que olaparib (desarrollado por Astrazeneca y MSD como Lynparza) retrasó la progresión del cáncer aproximadamente cuatro meses en comparación con agentes hormonales en pacientes con cáncer de próstata metastásico y pretratados, cuyas células cancerosas tenían genes defectuosos de reparación del ADN.

“Ver un efecto tan significativo en la progresión de la enfermedad y otros efectos clínicamente relevantes como la progresión del dolor y la tasa de respuesta objetiva es un logro notable en pacientes con cáncer de próstata con un tratamiento tan intenso”, apunta Maha Hussain, Robert H. Lurie Comprehensive Cancer Center, Northwestern University de Chicago. El cáncer de próstata se ha quedado atrás de todos los demás tumores sólidos comunes en el uso del tratamiento dirigido molecularmente, por lo que poder personalizar el tratamiento basado en las alteraciones genómicas es un primer paso, a juicio de esta oncóloga.

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