Las alternativas a la quimioterapia se hacen fuertes en primera línea para CPNM avanzado

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Madrid
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28 sep 2019 - 16:45 h
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Las alternativas terapéuticas a la quimioterapia se hacen fuertes en primera línea para el tratamiento de cáncer de pulmón no microcítico (CPNM) avanzado. Así se desprende en dos estudios presentados este sábado en el Congreso ESMO 2019, que se celebra en Barcelona.

Por un lado el estudio fase III aleatorio y multicéntrico FLAURA se centra en pacientes con CPNM avanzado con mutación de EGFR (siglas en inglés del receptor del factor de crecimiento epidérmico) que no habían recibido tratamiento previamente. Se asignó al azar a un grupo de 556 pacientes en una proporción de 1:1 a recibir tratamiento con Tagrisso (osimertinib), de la compañía AstraZeneca, -un fármaco dirigido inhibidor de la tirosina quinasa, TK, de tercera generación- por vía oral (n=279) o un inhibidor de primera generación (erlotinib o gefitinib).

Así, osimertinib se asoció a una mejora significativa en la supervivencia global frente al tratamiento de comparación. La mediana de supervivencia fue de 38,6 meses en el brazo de osimertinib, y de 31,8 meses en el grupo de control. La tasa de supervivencia a 36 meses fue del 54% y del 44% para cada uno de los brazos, respectivamente. Los datos sobre seguridad son similares a los publicados en estudios previos.

Los autores concluyeron que osimertinib proporcionó una mejoría significativa tanto estadísticamente como desde el punto de vista clínico en la supervivencia global respecto al TKI-EGFR comparador elegido por el investigador.

Por otro lado, se presentaron datos del estudio fase III CHECKMATE 227. En este ensayo se reclutó a 1.189 pacientes con cáncer de pulmón no microcítico en estadio IV o en recaída. En la parte 1 del ensayo los pacientes con expresión de PD-L1 de al menos el 1 por ciento (1.189) fueron aleatorizados en tres opciones de tratamiento: Opdivo (nivolumab) más Yervoy (ipilimumab) -ambos fármacos de la compañía Bristol Myers-Squibb- a bajas dosis; nivolumab solo o quimioterapia. Los pacientes con PD-L1<1% (n=550) recibieron nivolumab más ipilimumab a bajas dosis, nivolumab más quimioterapia o solo quimioterapia.

La supervivencia global fue significativamente superior con la combinación de inmunoterapia frente a la quimioterapia en todos los subgrupos (PD-L1>1%, PD-L1<1% y todos los pacientes randomizados con independencia del nivel de PD-L1).

El perfil de seguridad de la combinación fue consistente con los hallazgos previos en pacientes con cáncer de pulmón no microcítico avanzado. Los autores concluyen que la combinación de nivolumab+ipilimumab representa una nueva opción de tratamiento para estos pacientes.

Pilar Garrido, jefa de la Unidad de Tumores Torácicos del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid y responsable del comité de prensa ESMO, se ha referido a estos estudios como dos buenas noticias para los pacientes y para la comunidad médica que se dedica al tratamiento del cáncer de pulmón: “El estudio FLAURA muestra que el empleo de un medicamento oral de nueva generación no solo retrasa la progresión de la enfermedad, incluso la cerebral, sino que mejora la supervivencia sin incrementar la toxicidad”, ha declarado.

No obstante, también ha matizado que los pacientes con las características de la población estudiada en este ensayo representan solo un 10-15% de los afectados por tumores pulmonares. Asimismo, ha indicado que será necesario seguir investigando para mejorar aún más estos resultados. Probablemente, ha añadido, estrategias secuenciales o combinaciones terapéuticas en este campo van a ser importantes.

Respecto al estudio CHECKMATE 227, ha celebrado que, además de la quimioterapia, se vayan abriendo nuevas posibilidades para tratar a los pacientes en los que no identificamos aún dianas que nos permitan aplicar tratamientos dirigidos. La combinación de dos inmunoterapias ha resultado ser eficaz y además bien tolerada; si bien “el reto mayor será cómo identificar a los pacientes que obtendrán el mayor beneficio de esta estrategia considerando que para muchos pacientes retrasar el uso de quimioterapia es importante. En cualquier caso, habrá que analizar los resultados con detalle para ver si esta combinación de inmunoterapia se traduce en un cambio en la práctica clínica”, ha apuntado.

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