“Hay que potenciar la investigación en infecciones nosocomiales”

Joaquín López-Contreras González Jefe de Unidad Enfermedades Infecciosas del Hospital de Sant Pau
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Barcelona
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23 jun 2017 - 14:15 h
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Joaquín López-Contreras González dirige la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, así como el Programa de Control de Infecciones del mismo, que ha permitido mejorar los resultados del centro en cuanto a infecciones nosocomiales. En esta entrevista, López-Contreras repasa los temas más relevantes del ámbito de las patologías infecciosas y pone el énfasis en la necesidad de seguir investigando en nuevos antibióticos para potenciar la lucha contra una de las mayores amenazas en salud pública de hoy día: las resistencias bacterianas.

Pregunta. ¿Cuáles son hoy en día los principales retos en el campo de las patologías infecciosas?

Respuesta. Probablemente, el principal reto sea conseguir mejores medidas de prevención. Y es que la mejor infección es la que no se produce. Por eso, en el ámbito comunitario, lo más necesario es el desarrollo de vacunas, sobre todo aquellas destinadas a las patologías infecciosas más acuciantes en el tercer mundo. Por otro lado, en mi trabajo diario, uno de los grandes objetivos es minimizar el riesgo de infecciones en el hospital. En este campo, en el de las infecciones nosocomiales, que son aquellas que se producen en el ámbito hospitalario, hay que dedicar más recursos, hay que potenciar la investigación, hay que desarrollar e implementar técnicas y conductas para evitar que los pacientes se infecten.

Las enfermedades infecciosas más amenazantes en el tercer mundo no son las mismas que en los países desarrollados. En el tercer mundo, son muy amenazantes las infecciones gastrointestinales, la tuberculosis, el paludismo, el VIH... En cambio, en nuestro país, el reto fundamental son las infecciones nosocomiales, porque cada vez las bacterias son más resistentes, más difíciles de tratar con antibióticos. Hay pacientes para los cuales no tenemos antibióticos. Para muchos pacientes, por tanto, estamos en una situación similar a la época previa a los antibióticos.

P. ¿Cuáles han sido los principales avances que se han producido en los últimos años en el campo del tratamiento de las patologías infecciosas?

R. Para las bacterias Gram positivas han aparecido dos nuevas moléculas en los últimos años que han permitido que el problema de estas bacterias no sea tan amenazante como en los últimos años. En la década de los ochenta, en Estados Unidos se produjo una epidemia, la del enterococo resistente a vancomicina, que causó una enorme mortalidad. No había ningún antibiótico disponible para los pacientes. Actualmente, hay muchos pacientes que tienen esta bacteria resistente a vancomicina. Pero, gracias a la aparición de nuevos tratamientos, el riesgo de mortalidad es mucho menor.

P. ¿Y qué sucede en el campo de las infecciones por bacterias Gram negativas?

R. Precisamente, las infecciones que más nos preocupan hoy día son aquellas causadas por bacterias Gram negativas. Tenemos bacilos Gram negativos productores de betalactamasas, es decir, que han llegado a desarrollar resistencias contra los antibióticos más potentes. Ahora se están empezando a desarrollar nuevos antibióticos, ya hay alguno en el mercado, y otros que están a punto de llegar, que nos dan cierta esperanza de que podamos tratar a estos pacientes. De todos modos, cabe destacar que muchas de estas moléculas no son nuevas, sino que son combinaciones de moléculas antiguas o modificaciones de moléculas antiguas, lo que refleja la dificultad de la investigación en este campo.

Hay que tener en cuenta, por otro lado, que los nuevos antibióticos deberían ser utilizados en un número pequeño de pacientes. Esto provoca que la rentabilidad para la industria sea menor, en comparación con los fármacos destinados a las patologías crónicas. La industria tiene dificultades para recuperar lo invertido.

P. El Programa de Control de Infecciones del Hospital y Política Antibiótica del Hospital de Sant Pau, que usted dirige, ha cosechado muy buenos resultados. ¿Cómo funciona?

R. La clave de nuestro programa es que tiene una estructura muy novedosa. Se trata de un programa de control de las infecciones nosocomiales. Las antiguas unidades que se dedicaban a este tema estaban formadas por uno o dos médicos y tres o cuatro enfermeras, que tenían que implementar buenas prácticas clínicas.

Cuando recibí el encargo en 1999 de poner en marcha este programa, vimos que había que aumentar las recursos humanos. Pensamos que si nombrábamos un representante para cada una de las salas y de los servicios en los que las infecciones nosocomiales eran un tema más relevante, tendríamos aliados continuos a los que daríamos formación para intervenir de forma más rápida y eficaz. De este modo, el Programa de Control de las Infecciones y de Política Antibiótica está constituido por tres médicos de la unidad de Infecciosas, cuatro enfermeras de esta unidad, 23 enfermeras asistenciales y diez médicos asistenciales.

Como decía, la estructura es novedosa, porque estamos organizados en diez nodos, que son las áreas en las que las infecciones son más preocupantes. Por ejemplo, tenemos un nodo para la Unidad de Críticos, y también otro en la Unidad de Traumatología, donde las infecciones nosocomiales son infrecuentes pero pueden ser muy relevantes.

P. A su juicio, ¿cuáles son las principales ventajas que presenta este tipo de estructura?

R. Los profesionales están más sensibilizados, hay más profesionales que cuentan con un mejor conocimiento de la prevención de las infecciones, realizamos una formación continuada anual, y estamos también muy centrados en la estrategia de formación de formadores. Si tenemos un problema concreto, llamamos a todas las personas que son responsables del programa y les damos los conocimientos necesarios para lidiar con el problema.

P. ¿Qué opina del no reconocimiento de la especialidad de infecciosas?

R. Que es una lástima. Hace unos años, la mayoría de las personas que empezamos a dedicarnos al campo de las patologías infecciosas proveníamos de medicina interna. Pero, con todo lo que ha cambiado la medicina en los últimos treinta años, no tiene sentido que los nuevos profesionales que quieran formarse en este campo deban confiar en realizar una formación autodidacta. No me parece justo, me causa tristeza. Por eso creo que sería necesario reconocer la especialidad de enfermedades infecciosas.

LAS FRASES

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