Investigadores observan que los medicamentos contra el alzhéimer deben probarse en etapa preclínica

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11 jul 2019 - 13:18 h
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Investigadores suecos han observado que, para avanzar en la lucha contra la enfermedad del Alzheimer, se necesitan ensayos de medicamentos más grandes y que intervengan antes, es decir en una etapa preclínica de enfermedad.

Actualmente no hay medicamentos que detengan o inhiban la enfermedad de Alzheimer. A pesar de los ensayos con fármacos han mostrado una reducción de la placa en el cerebro, la función cognitiva de los pacientes no ha mejorado.

¿Los resultados serían diferentes si fuera posible diseñar estudios que intervengan mucho antes en la enfermedad, antes de que se afecte la cognición? Esto es lo que un estudio internacional, dirigido por la Universidad de Lund en Suecia y publicado en ‘Neurology’, ha tratado de facilitar.

Si bien varios ensayos de medicamentos con grandes costes han tenido resultados negativos en los últimos años, el diagnóstico temprano de la enfermedad ha mejorado. Se están realizando investigaciones para desarrollar métodos más simples y menos costosos, como los que involucran biomarcadores, para detectar la enfermedad en una etapa temprana antes de que el paciente muestre algún síntoma.

“Uno de los problemas es que la mayoría de los ensayos de medicamentos están diseñados para evaluar el efecto de los tratamientos anti-amiloides en pacientes en la etapa de demencia de la enfermedad. En esa etapa, el paciente ya tiene un grave deterioro de la memoria, con beta-amiloide acumulada en el cerebro durante muchos años”, ha explicado Philip Insel, estudiante de doctorado de la unidad de investigación de memoria clínica en la Universidad de Lund y primer autor del artículo.

En su opinión, “comprender la conexión entre la patología amiloide y la cognición es importante para evaluar el deterioro cognitivo en las personas que todavía no muestran deterioro cognitivo”.

Debido a que la enfermedad comienza mucho antes de que una persona muestre algún síntoma, es importante observar el proceso en una etapa preclínica de la enfermedad. “También debemos observar grupos más grandes de personas para obtener un resultado confiable y reproducible”, ha continuado.

Seis años de investigación

Para ello, durante más de seis años, los investigadores estudiaron la cognición en la enfermedad de Alzheimer preclínica en un total de 1.120 personas sin dificultades cognitivas. En este grupo, 350 mostraron signos de enfermedad de Alzheimer.

Los participantes en el estudio fueron reclutados en tres continentes en tres cohortes comparativamente heterogéneas en Suecia (Lund/Malmö), América del Norte (ADNI) y Australia (AIBL). A pesar de las diferencias entre los individuos en los grupos, los investigadores observaron el mismo patrón de desarrollo cognitivo en aquellos que tenían beta-amiloide en el cerebro.

Los investigadores analizaron cuidadosamente cómo varias pruebas cognitivas cambiaron con el tiempo en la enfermedad de Alzheimer preclínica, y compararon esto con los resultados en personas sin signos de patología amiloide en el cerebro.

Si podemos descubrir cuándo en el curso de la enfermedad la cognición de una persona comenzará a verse afectada por el alzhéimer, sería posible diseñar ensayos de medicamentos más eficientes en una etapa mucho más temprana, mucho antes de que surja la demencia, cuando creemos que el tratamiento será eficaz. El mas efectivo”, ha añadido el investigador.

Una posible explicación para el fracaso de ensayos con medicamentos anteriores, según ha destacado el experto, es que la enfermedad ha progresado demasiado y los pacientes en esta etapa posterior de la enfermedad son tratados con un medicamento candidato dirigido a una proteína que ya ha estado presente en el cerebro durante muchos años.

“Nuestros resultados muestran que los medicamentos deben probarse en pacientes desde el principio, en una etapa preclínica de la enfermedad de Alzheimer, al menos seis años antes de que aparezcan los síntomas. Los futuros diseñadores de ensayos de medicamentos deben prepararse para realizar pruebas más grandes y más largas que antes”, ha añadido Niklas Mattsson, líder del equipo de investigación de la Universidad de Lund.

El objetivo es encontrar formas de frenar el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer, “esto traerá grandes beneficios para los pacientes, sus seres queridos y los proveedores de atención médica”, afirma Mattsson, quien destaca que, además, “eventualmente, también podría reducir los costos significativos para la sociedad en los que se incurre en la atención médica pública para los pacientes con demencia”.

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