Investigadores trabajan en un fármaco que podría frenar los efectos del Parkinson

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Madrid
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10 abr 2017 - 12:00 h
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Un equipo de investigadores de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), liderado por Jaume Kulisevsky, trabaja en dos líneas enfocadas a mejorar la calidad de vida de los enfermos y aliviar los trastornos cognitivos que provoca la enfermedad de Parkinson. Por un lado, desarrollan un nuevo fármaco y, por el otro, impulsan un ensayo con pacientes empleando la estimulación magnética transcraneal, que debe conseguir mejoras importantes en aspectos cognitivos como la memoria.

Lo más habitual es que la enfermedad empiece a partir de los 55 o 60 años pero hay casos de gente joven, según explica el investigador, que se refiere a que existe “un gen responsable del Parkinson familiar porque entre un 5 y un 10 por ciento de los casos tiene origen genético”.

Hay factores de riesgo, como los pesticidas, que precipitan el desarrollo de la enfermedad y factores protectores (consumo de café y fruta o llevar una vida saludable) aunque los expertos consideran que el Parkinson responde a diferentes causas como la predisposición genética y los factores ambientales.

Las afectaciones cognitivas de esta patología neurológica, entre las que se engloban el aprendizaje, el razonamiento o la memoria, son tanto o más graves que las del Alzheimer. La UOC, en colaboración con el Ciberned del Hospital Carlos III de Madrid, desarrolla un fármaco que podría detener estos síntomas, que “son los que más estrés provocan en el cuidador y el enfermo”, y que estaría listo para iniciar su fase experimental a finales de 2017.

Por otra parte, investigadores de la UOC y del Hospital de Sant Pau evalúan si la estimulación magnética craneal mejora las capacidades motoras y los síntomas cognitivos y neuropsiquiátricos asociados a la enfermedad. Hasta ahora esta técnica se ha aplicado principalmente a enfermos con depresión.

La UOC, sin embargo, ha decidido utilizarla de forma pionera en enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson, para intentar que las personas que las padecen mejoren su calidad de vida y puedan vivir más años en mejores condiciones. Se prevé que la fase de ensayo del estudio empiece el último trimestre de este año. De momento el equipo de investigación ha definido la escala que permite medir el impacto de la enfermedad en la capacidad cognitiva del enfermo y varios laboratorios internacionales ya la utilizan como guía.

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