“La eliminación del VHC en 2030 es un punto realista”

Joaquín Cabezas Especialista en Infección e Inmunidad y Patología Digestiva en el HUMV
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Enviada esp. Valencia
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18 oct 2019 - 12:14 h
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La OMS marca el año 2030 como fecha límite para lograr la eliminación de la Hepatitis C (VHC). En el marco del SLTC Summit Joaquín Cabezas, especialista en el departamento de Infección e Inmunidad y Patología Digestiva en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (HUMV), explica algunas de las claves para alcanzar este objetivo.

Pregunta. ¿Es objetivamente posible que el VHC esté eliminado para el año 2030?

Respuesta. Creo que sí. Lo que ha facilitado este hecho fue el desarrollo del Plan Estratégico de Abordaje de la Hepatitis C (Peachc). El acceso universal a los medicamentos ha supuesto un paso de gigante; pero para darlo de manera efectiva, mejorar el diagnostico y seguimiento de los pacientes será la clave. Siguiendo estos pasos, la eliminación en 2030 es un punto realista, e incluso podría eliminarse antes.

P. ¿Hacia dónde es prioritario orientar los proyectos de microeliminación?

R. Deberían dirigirse a poblaciones con alta prevalencia; donde tenemos mayor experiencia es en la prisión, y el trabajo allí está ampliamente hecho. El siguiente paso son poblaciones como los adictos a drogas por vía parenteral, que estén perfectamente caracterizados. En definitiva, todos aquellos que están fuera del sistema, a los que debemos llegar con medidas de diagnóstico.

P. ¿Qué peculiaridades tiene la microeliminación en entornos penitenciarios?

R. Bajo mi punto de vista, el trabajo de alguna forma siempre ha estado hecho, porque los compañeros de prisiones siempre han manejado perfectamente a estos enfermos; quizá lo más complejo fuera el acceso a los tratamientos en el inicio. Siempre los han tenido cribados, se ha sabido la carga de enfermedad y el acceso al tratamiento ya estaba previsto en las prioridades del Peach. Herramientas como la telemedicina han ayudado a establecer contacto con el especialista. La otra parte importante en la población penitenciaria es que es un grupo complejo, con muchas comorbilidades, y disponer de un equipo multidisciplinar ha facilitado que hagamos un abordaje holístico del VHC,

P. ¿Cuáles son los aspectos a mejorar en materia de diagnóstico?

R. El diagnóstico ha dado un salto con la implantación del diagnóstico en paso único. Lo que queda por implementar son los test rápidos de detección anticuerpos y viremia para personas que no van a ir voluntariamente al centro de salud ni van a solicitar el acceso. En poblaciones vulnerables, el test rápido es clave para poder enlazar al paciente con la atención sanitaria.

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