Los 40 años de la FIV: de la infertilidad al diagnóstico preimplantacional

El futuro de la fecundación in vitro apunta al tratamiento de las anomalías epigenéticas
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Madrid
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20 sep 2019 - 13:19 h
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El primer embarazo con fecundación in vitro clásica (FIVc) se consiguió en 1976 y el primer nacimiento en 1978. Para cerrar las conmemoraciones del 40 aniversario de esta técnica de reproducción asistida, Jan Tesarikm pionero de la FIV y director de la Clínica MARGen, ha recogido en la obra ‘40 años después de la fecundación in vitro: estado del arte y nuevos desafíos’ a los principales actores de la historia de la FIV, los logros más importantes, el estado actual y las perspectivas futuras de esta técnica.

“La FIV comenzó como una aventura puntual para tratar a las mujeres con obstrucción de trompas de falopio, que puede representar un 20 ciento de los casos de infertilidad. Por lo tanto, al principio era para tratar casos muy minoritarios”, explica a GM Tesarikm. “Con el tiempo, gracias a la contribución de varios especialistas, adaptamos la FIV a todo tipo de infertilidades masculinas y femeninas”, añade el experto.

El especialista en FIV apunta que “hace unos 20 años empezamos a trabajar con personas perfectamente fértiles que se sometían a esta técnica de reproducción asistida para impedir la transmisión de anomalías genéticas”. Es el caso del diagnóstico preimplantacional, introducido en 1990 por Alan Handyside, uno de los coautores del libro, que necesita una FIV para distinguir entre los embriones “sanos” y “afectados”.

El siguiente paso, según afirma el especialista, será corregir las anomalías en los pacientes. ”Para mí, un embrión enfermo es un paciente. Todos los que diagnosticamos como anómalos se guardan para que en un momento dado se puedan curar. Ese es el futuro”, señala el director de la clínica.

Otro de los nuevos campos de la FIV será el diagnóstico y tratamiento de las anomalías epigenéticas. Es decir que parejas genéticamente normales pueden transmitir anomalías a la descendencia mediante mecanismos que afectan la expresión de genes aparentemente normales, tanto del origen masculino como femenino. Enfermedades como obesidad, diabetes, sensibilidad a determinados tipos de cáncer... “Una de nuestras principales tareas para el futuro inmediato es identificar estos riesgos y encontrar las terapias adecuadas para prevenir su manifestación”, puntualiza Tesarikm.

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