Los expertos en dolor hacen un llamamiento a mejorar la comunicación con el paciente

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29 may 2019 - 12:59 h
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La complejidad de los tratamientos, el lenguaje del prospecto de los medicamentos, sus posibles interacciones y contraindicaciones son en muchas ocasiones fuente de confusión para el paciente que recibe terapias para el dolor.

Gestionar la desinformación en un paciente, que generalmente se encuentra en una situación de fragilidad, orientar la información y sobre todo hacer del profesional sanitario un compañero que le puede guiar en este complejo proceso es uno de los objetivos primordiales que se ha marcado la Sociedad Española del Dolor (SED) en su XVI Congreso. El encuentro se celebra a partir del jueves en Zaragoza bajo el lema "Avanzando junto al paciente en el tratamiento del dolor”.

Los expertos en dolor quieren mejorar su capacidad de ser una referencia para sus pacientes. Para ello, por primera vez en el marco de un congreso nacional, se ha organizado una jornada precongresual dirigida en exclusiva a hablar sobre los pacientes y compartir con ellos los retos del día a día. En la jornada participarán asociaciones y pacientes a título individual, junto a profesionales sanitarios.

Juan Antonio Micó, presidente de la SED, explica que esta iniciativa es un paso más en las acciones orientadas al paciente que viene desarrollando la sociedad científica y cuyo objetivo es “ofrecer información útil y consejos a los pacientes, sin alejarnos del conocimiento científico”.

Los pacientes tienen que estar bien informados de la medicación analgésica que se les ha prescrito, el prospecto es una forma de exponer esta información, pero en muchas ocasiones, en el prospecto se vuelcan una serie de conceptos que deben ser aclarados”, explica Micó. No es lo mismo una contraindicación absoluta de un medicamento para un paciente que un efecto indeseable, razona el presidente de la SED.

Esta confusión de la que a veces no se escapan ni los propios profesionales sanitarios, crea alarma entre los pacientes o entre los familiares cercanos con preguntas comunes sobre si debe o no debe tomar la medicación porque “ha leído tal o cual cosa”, especialmente en pacientes mayores, añade.

Micó considera también que en ocasiones hay medicamentos para tratar el dolor que tienen una denominación que confunde a los pacientes, como los antidepresivos o los anticonvulsivantes que están indicados para el dolor de tipo neuropático. El presidente de la SED lo ejemplifica con una situación habitual en las consultas: “Si un paciente lee que le han prescrito un fármaco antidepresivo para una neuropatía diabética se pregunta ¿acaso yo estoy deprimido? o ¿para qué me prescriben un anticonvulsivante? ¿soy epiléptico?”. Todo esto hay que aclararlo para dar confianza y tranquilidad al paciente con dolor, concluye.

María Dolores Rodrigo Royo, presidenta del Comité Organizador del Congreso que acoge Zaragoza, que ha participado en esta jornada precongresual, considera que la formación de pacientes en el ámbito del dolor en España se encuentra en “vías de desarrollo”, si bien destaca que “hay avance en cuanto a las asociaciones y plataformas de pacientes y el interés por parte de ellos es máximo”.

Rodrigo es muy importante que el paciente entienda por qué se presenta el dolor, de modo que llegue a comprender hasta qué punto se le puede ayudar. Es decir, que tenga expectativas realistas de lo que se puede conseguir en términos de alivio del dolor, indica.

La presidenta del Comité Organizador Congreso ha explicado que los principales temas tratados han sido la adecuada comprensión de los prospectos de los fármacos analgésicos, el desarrollo de las unidades terapéuticas especializadas y los consejos funcionales para familiares en el tratamiento del dolor, entre otros.

Daniel Vicente Rivera, psiquiatra, asegura que el dolor es una experiencia subjetiva multidimensional. Absolutamente real e impregnada de múltiples factores cognitivos, emocionales e incluso subconscientes Por esa razón, es enorme el impacto del componente psicosomático del dolor en la vida de los pacientes que lo sufren.

La irrupción del dolor crónico en la vida de una persona supone una inesperada ruptura; un antes y un después que puede llevar a una verdadera crisis de identidad y a un sufrimiento extremo, afirma el experto.

Es por ello que “tanto el paciente como sus familiares, necesitan una importante adaptación a su nueva situación de vida y en ocasiones, pueden precisar de ayuda profesional”.

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