Luchar contra las resistencias, reto en melanoma avanzado

La mediana de SG y de SLP aumentan con cobimetinib y vemurafenib
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Madrid
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04 nov 2016 - 12:00 h
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Mientras que hace aproximadamente cinco años la mediana de supervivencia global (SG) de los pacientes con melanoma metastásico no superaba los 12 meses, con la llegada en 2011 de vemurafenib (Zelboraf, de Roche) —un inhibidor de BRAF V600, presente en un 50 por ciento de los casos— se superó el año. Ahora, con la aprobación de cobimetinib (Cotellic, de Roche) —un inhibidor de MEK— con vemurafenib, la mediana de SG ha alcanzado los 22,3 meses tanto en los pacientes de mejor evolución, como en los de peor pronóstico.

De los 4.000 pacientes que se diagnostican cada año en nuestro país, unos 1.250 se diagnostican en estadios avanzados. “Una vez que este tumor se disemina puede conducir a la muerte del paciente y de ahí la importancia de contar con nuevas opciones de tratamiento”, explicó el jefe de la Sección del Servicio de Oncología del Hospital La Paz, Enrique Espinosa, quien destacó que cerca de la mitad de los casos de melanoma presentan la mutación de BRAF.

Aunque fue en noviembre de 2015 cuando la Agencia Europea del Medicamento (EMA) dio luz verde a la indicación de cobimetinib en combinación con vemurafenib para pacientes con melanoma metastásico o irresecable, portadores de la mutación BRAF V600, es ahora cuando se aprueba en España.

Con estas cifras sobre la mesa, se estima que unas 600 personas podrían beneficiarse de este tratamiento. Sin embargo, como advirtió el especialista, el hecho de que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) autorice este medicamento, “no quiere decir que pueda llegar a todos los ciudadanos”.

Antes de que su aprobación se hiciese efectiva, 213 pacientes pudieron beneficiarse de esta terapia mediante ensayos clínicos o un Programa de Uso Compasivo (PUC).

Estudios coBRIM y BRIM7

La aprobación de esta nueva terapia se ha basado en los datos del estudio internacional fase III coBRIM, diseñado para analizar la seguridad y eficacia de cobimetinib junto con vemurafenib, frente a este último en monoterapia.

“Se ha demostrado que los pacientes sobreviven más y cerca de la mitad sobreviven dos años o más con una mediana de SG de 22,3 meses”, explicó la directora médica de Roche España, Annarita Gabriele.

Antes de recibir este tratamiento, los pacientes han de someterse a una prueba diagnóstica para determinar si la mutación está presente y confirmar así si son candidatos o no al tratamiento, como agregó.

Asimismo, el estudio demostró que la mayoría de los pacientes permanecieron más de 12 meses sin que la enfermedad progresase. En concreto, las cifras muestran que esta combinación logra una mediana de supervivencia libre de enfermedad (SLP) de 12,3 meses, frente a los 7,2 meses que se consiguen con el uso de vemurafenib en monoterapia.

En este sentido, Gabriele mencionó otro de los estudios que se han llevado a cabo. Habló así del estudio fase Ib BRIM7, el cual se diseñó para evaluar la seguridad y tolerancia de la combinación e identificar la pauta y dosis óptima para su uso en posteriores ensayos clínicos.

Ambos expertos resaltaron que la combinación consiguió supervivencias a tres años en el 37 por ciento de los pacientes y una tasa de respuesta objetiva en el 87 por ciento de los casos —la muestra fue de 129 pacientes con melanoma metastásico y mutación BRAF V600, no tratados previamente con un inhibidor de BRAF o que habían progresado frente a este tratamiento—.

Biomarcadores

En este punto, Espinosa comentó que pese a que en los últimos años los profesionales sanitarios contaban con algunos fármacos que atacaban a la mutación en BRAF, se observaba que tras unos meses el tumor se volvía resistente a la medicación y crecía, nuevamente.

Por tanto, la combinación de estos medicamentos hace que sea “más eficaz, que el uso de ambos por separado”. Además, “es importante señalar que este tipo de terapias dirigidas consiguen una respuesta muy rápida”, añadió.

Actualmente, el Grupo Español Multidisciplinar de Melanoma (GEM) tiene en marcha un ensayo clínico en el que están comparando dos formas de administrar los fármacos. La habitual es la forma continua y esta se compara con la forma intermitente, en la que hay periodos de descanso. “El objetivo es intentar retrasar la aparición de resistencias, porque es uno de los problemas a los que todavía nos seguimos enfrentando”, indicó.

En cuanto a cómo predicen los expertos si un paciente va a responder o no al tratamiento. Espinosa resaltó que BRAF es “un marcador muy claro”. Si la mutación está presente, el paciente puede ser tratado con este tipo de medicamentos. De hecho, “hay muy pocos pacientes en los que la enfermedad crezca cuando se administran estos fármacos, un cinco por ciento aproximadamente”, continuó el facultativo, quien precisó que en entre el 70 y 75 por ciento de los casos, se ha visto una disminución “muy apreciable” del tamaño del tumor.

Ahora bien, si hablamos de inmunoterapia la situación es “algo más difícil”, como aseguró Espinosa, debido a que no se cuenta con “marcadores perfectos”. Esta situación dificulta la elección de los pacientes que podrían beneficiarse de esta terapia. “Dicho esto, hay una serie de factores clínicos que nos permiten saber de antemano las posibilidades que tiene un paciente de responder. Básicamente, se trata de lo que abulta el tumor. Si es pequeño, las posibilidades de respuesta son mucho mayores independientemente de si hablamos de terapias dirigidas o de inmunoterapia”, concluyó.

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