Café de Redacción

Miomas uterinos, de un abordaje solo quirúrgico al tratamiento médico

Acetato de Ulipristal puede reducir el tamaño del mioma sobre un 50% tras cuatro ciclos de tratamiento
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Madrid
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12 ene 2018 - 13:16 h
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La irrupción del Acetato de Ulipristal (comercializado como Esmya® por la compañía Gedeon Richter) ha supuesto un cambio radical en el abordaje de los miomas uterinos. El medicamento se encuentra a disposición de las pacientes desde febrero de 2012. “Hemos pasado de una patología con un enfoque muy quirúrgico a tener la esperanza de poder buscar un enfoque médico”, señaló Ignacio Cristóbal, jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital de La Zarzuela de Madrid, durante el encuentro ‘Tratamiento de los miomas uterinos’, que organizó GACETA MÉDICA, con la colaboración de la compañía farmacéutica Gedeon Richter.

Cambio de abordaje

El coordinador de la Unidad de Diagnóstico Prenatal del Hospital Clínico Universitario de Valencia, Francisco Raga, destacó que este tratamiento ha permitido al especialista proponer a la paciente un amplio abanico de opciones terapéuticas. La principal ventaja de este fármaco es la reducción del número de intervenciones quirúrgicas y en el caso de que la paciente tenga que pasar por el quirófano, la cirugía resultará menos agresiva, ya que puede reducir el tamaño del mioma alrededor de un 50 por ciento, después de cuatro ciclos de tratamiento. “Estamos operando menos. Hemos pasado de una enfermedad casi exclusivamente quirúrgica a una patología en la que en un porcentaje muy importante de pacientes podemos soslayar la cirugía o buscar una que sea menos agresiva, una cuestión que también es importante. Hay ciertas pacientes que podemos decir que no se operarán nunca por un mioma y eso hace cuatro o cinco años no lo podíamos decir. Nos ha cambiado el enfoque terapéutico de una forma radical”, insistió Raga.

En pocos años ha cambiado el abordaje de la enfermedad, como pone de manifiesto Cristóbal: “Cuando hacíamos la residencia casi todos los miomas se operaban y lo que había que decidir es cómo se operaban: o quitabas el mioma o extirpabas el útero miomatoso. Ahora hemos reducido el número de cirugías”.

Tras más de cuatro años en el mercado, los especialistas han podido percibir una reducción del número de cirugías pero no existe una estimación exacta. Gedeon Richter está llevando un estudio de epidemiología de los miomas objeto de cirugía.

A la reducción del número de miomectomías, se suma la posibilidad de realizar intervenciones menos agresivas como la histeroscopia, gracias a la reducción del volumen del tumor. “Si conseguimos que el mioma reduzca su tamaño, vamos a acceder a él por vías menos agresivas, la paciente se va a recuperar antes y va a tener mejor calidad de vida en seguida. Miomas que antes no nos podíamos plantear operar por histeroscopia, ahora los podemos intervenir de forma ambulatoria o en hospital de día. Tenemos opción de abordar estos miomas incluso en la consulta”, subrayó Cristóbal.

Menor sangrado

“El tratamiento no solo reduce el tamaño del tumor para que esa cirugía sea más sencilla, sino que disminuye la vascularización. Esto provoca que durante las cirugías sangren menos. En este sentido, ya empezamos a tener evidencia científica y esto nos ayuda a que estas cirugías tengan una morbilidad menos condicionada por menos sangrado intraoperatorio y, sobre todo, una reducción muy importante de las transfusiones asociadas a este tipo de cirugías, que antes eran más habituales y desde que utilizamos este medicamento de forma prequirúrgica han disminuido de forma significativa”, destacó Raga.

Las estancias de las pacientes en los hospitales también se han reducido de manera importante. Muchas de ellas, si se someten a una histeroscopia, ni siquiera tienen que ingresar y pueden marcharse a su casa después de la intervención.

En el tratamiento a cuatro ciclos “menos del uno por ciento de las pacientes no responde”, según destacó Cristóbal. Los últimos datos de seguridad del tratamiento intermitente repetido con ocho ciclos de Acetato de Ulipristal permitirán ampliar su uso en mujeres con miomas uterinos. “Hay efectos secundarios como en todos los fármacos. Cefaleas y sofocos son los más frecuentes y van disminuyendo con el uso del fármaco”, añadió Cristóbal.

Los especialistas han podido percibir la reducción del número de cirugías y las que se hacen son menos agresivas

Después de la cirugía se estima que entre un 23 y un 30 por ciento de las pacientes sufre recidivas

LAS FRASES

Ignacio Cristóbal, Hospital de La Zarzuela de Madrid

Si conseguimos que el mioma reduzca su tamaño accederemos a él por vías menos agresivas”

Hoy se nos abre un abanico de opciones y tenemos que informar a las pacientes”

Francisco Raga, Hospital Clínico Universitario de Valencia

En pacientes tratadas antes con Acetato de Ulipristal los miomas no crecían durante la gestación”

El fármaco no solo disminuye el tamaño del tumor sino que reduce la vascularización”

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