Día Internacional de la Enfermedad de Pompe

Pacientes e investigadores en sintonía

El tratamiento en la actualidad se lleva a cabo mediante una terapia de sustitución enzimática
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Barcelona
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03 may 2019 - 13:12 h
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El Hospital de la Santa Creu i Sant Pau acogió recientemente una jornada científica en la que se dieron cita pacientes junto a los especialistas en la enfermedad de Pompe con el auspicio del Servicio de Neurología del Hospital Sant Pau y con el apoyo de Sanofi Genzyme.

Se trata de una enfermedad neurológica muy rara, con alrededor de 200 afectados en España —la mitad adscritos a la Asociación Española de Enfermos de Pompe (AEEPompe)—. Para conmemorar la celebración del Día Internacional de la enfermedad de Pompe, se dieron cita unos 80 asistentes en el salón de actos del hospital barcelonés, donde departieron los últimos avances en torno a la enfermedad. Jordi Díaz (Neurólogo del H. Sant Pau) y Lola Fenech (presidenta de la AEEPompe), presentaron el acto y recordaron que se trata de una enfermedad tan rara como grave. Sin tratamiento, los recién nacidos fallecen antes de alcanzar el año de edad. Además, la enfermedad de Pompe se caracteriza por una enorme variabilidad en la presentación (en su control están implicadas hasta siete especialidades médicas). Tanto Díaz como Fenech emplazaron a científicos y pacientes a transformar el dolor en acción y, en tono esperanzador, acuñaron que “todavía queda mucho partido por jugar”.

Autofagia

Nina Raben-Belenky, del National Institute of Health de Bethesda (Estados Unidos), centró su discurso en la descripción científica del fenómeno de autofagia. Definió este fenómeno como un almacenamiento de glucógeno lisosomal en la fibra muscular como consecuencia de una ausencia de la enzima alfa-glucosidasa ácida (GAA). Añadió que la enfermedad debuta en el mismo nacimiento con una falta absoluta de GAA en el organismo (con miocardiopatía hipertrófica y afectación del tejido muscular esquelético); o bien puede presentarse de forma tardía (con miopatía progresiva, pero sin implicación cardiaca) debido a una reserva de GAA insuficiente. La especialista estadounidense recordó que el tratamiento en ambos casos se lleva a cabo con una terapia de sustitución enzimática (alfa glucosidasa alfa recombinante, Myozyme®) diseñada por Sanofi Genzyme y aprobada en el 2006 por la FDA. Mediante la sustitución enzimática, admitió Raben-Belenky, “podemos salvar la vida de estos pacientes —revirtiendo las anormalidades cardiológicas y mejorando la calidad de vida de estos pacientes—”. En la actualidad, comentó que se está investigandoen la reversión de la autofagia neuromuscular experimentando con tejidos de ratones, perros y primates. “Esto nos ha permitido, en primer lugar, dar con un marcador de autofagia (LC3).” Con base a este marcador, la ciencia básica ha identificado una síntesis en cascada de autofagosomas musculares que acaban infiltrándose en los lisosomas. Dicho flujo autofágico, señaló Raben-Belenky, se ha constituido como signo clínico principal de la degradación que tiene lugar en la enfermedad de Pompe. Terminó informando que en los modelos animales se ha conseguido ya inhibir la autofagia con un derivado de la rapamicina (mTORC1) y evitar así la degradación de la fibra muscular, admitiendo que aún son necesarios más estudios que, muy probablemente, desembocarán en estrategias de terapia combinada.

Tratamiento actual

Benedikt Schöser, neurólogo de Klinikum der Universität München, (Alemania), destacó que los pacientes Pompe suelen presentar elevación persistente de la creatinín-quinasa acompañada de escoliosis, migrañas, disneas inducidas por el ejercicio, fatiga, tos y somnolencia diurna. El ponente recomendó ejercicio de intensidad leve-moderada, que ayudan al mantenimiento de la masa muscular. Muchos de estos pacientes terminan necesitando respiración asistida, Schöser recomendó fisioterapia respiratoria sobre todo en la musculatura diafragmática con el objetivo de mantener la función respiratoria. En cuanto al tratamiento farmacológico, también dejó clara la necesidad de la sustitución enzimática con GAA y citó varios ensayos clínicos que avalan su eficacia. Aun así, reivindicó que la meta clínica no es solo evitar mortalidad, sino que hay que prestar mucha atención a varios parámetros como son la calidad de vida de los enfermos, sus actividades de la vida diaria, su variabilidad sintomática, su grado de satisfacción con el enfoque terapéutico, el cumplimiento terapéutico de las prescripciones y las buenas o malas prácticas de los cuidadores. Schöser subrayó que su equipo universitario había llevado a cabo un estudio demostrando que la monitorización de todos estos factores se salda, entre otras cosas, con beneficios tan importantes como la disminución del dolor. Volviendo al tratamiento de sustitución enzimática, el ponente refirió un artículo del European Journal of Neurology (2017) que repasaba los 10 años de terapia con GAA en pacientes sintomáticos tratados cada dos semanas con un seguimiento anual. Schöser hizo hincapié en los buenos resultados “en pacientes que todavía conservan algo de función muscular esquelética y respiratoria”. Añadió otras vías de investigación importantes, como la terapia génica o el uso experimental de agentes beta-2 adrenérgicos (salbutamol) y terminó reconociendo que, aunque Johenius Pompe identificó esta enfermedad en 1932, “no ha sido hasta esta última década cuando se ha comenzado a entender los diferentes aspectos de la enfermedad de Pompe”.

Pompe infantil

Por su parte, Johanna M.P. van den Hout, neuróloga pediátrica del Centrum voor Lysosomal en Metabole Ziekten. Erasmus MC Rotterdam (Holanda), aportó datos a la reunión por parte de la institución con la mayor cohorte de pacientes de Pompe del mundo. La especialista mostró algunos videos recogidos a lo largo de 20 años para ilustrar los problemas que presentan los recién nacidos con enfermedad de Pompe y cómo deben sobrellevar estos problemas a lo largo de su crecimiento y maduración. Van den Hout refirió problemas de deglución (la comida que ingieren ni tan solo llega al estómago, y en ocasiones invade las vías respiratorias), debilidad muscular, infecciones respiratorias muy reiteradas, insuficiencia cardiaca, arritmias o miocardiopatía hipertrófica. “Un estudio cardiológico llevado a cabo conjuntamente en Holanda, Inglaterra, Italia y Alemania refiere que la supervivencia de estos niños oscila entre el 48 y el 93 por ciento, pero queda mucho por hacer aún en el tratamiento de las infecciones, trastornos cognitivos, trastornos motrices y otras complicaciones ortopédicas.” Añadió que en su centro se están llevando a cabo investigaciones con agentes inmunomoduladores (rituximab, metotrexato, bortezomib, sirolimus, omalizumab e inmunoglobulina intravenosa) y con resultados preliminares prometedores.

Por último, Barry Byrne, pediatra de la Universidad de Florida (Estados Unidos), categorizó que la enfermedad de Pompe obedece a una irregularidad en la degradación del glucógeno, motivada a su vez por un déficit de GAA. Byrne identificó una mutación en el gen que expresa la GAA de carácter autosómico recesivo, con implicaciones directas de cara a la función cardiaca, neuromuscular y respiratoria. “Los niños con Pompe tienen dificultad para respirar, para moverse, para digerir e incluso para hablar como los demás”, aseguró.

Sobre la enfermedad de Pompe

En declaraciones a GM, Jordi Díaz y Lola Fenech se mostraron plenamente satisfechos del éxito de esta jornada científica. Desde la Unidad de Enfermedades Neuromusculares, Díaz se mostró satisfecho de haber podido reunir a ponentes internacionales de primer nivel con pacientes afectados y sus familiares. Recalcó que en la reunión se había hecho mucho énfasis en la presentación infantil de la enfermedad, subrayando que existe también una presentación en adultos, “que debuta de forma más lenta y presenta signos de debilidad y cansancio”. Díaz recordó que la enfermedad de Pompe se trata con terapia enzimática sustitutiva “que ha modificado la historia natural de la enfermedad”. Este tratamiento, añadió, evita que los pacientes pediátricos fallezcan y mejora o estabiliza la enfermedad en pacientes adultos. Preguntado sobre el papel de las asociaciones de pacientes, Díaz reconoció que la lucha contra las enfermedades ya no tiene por protagonistas únicos a los médicos, sino que se trata de trabajar codo con codo con quien padece sus efectos.

Fenech apuntó que “es esencial que en este Día Internacional se divulguen la tanto los síntomas de la enfermedad como sus secuelas”. La presidenta explicó que la enfermedad de Pompe es muy rara y que su asociación es muy pequeña, por lo que agradeció el esfuerzo de clínicos, instituciones, industria farmacéutica y medios de comunicación por divulgar su mensaje. Sobre el día a día de esta enfermedad, Fenech refirió: “Se trata de un trastorno metabólico, neurológico y muscular de naturaleza degenerativa que implica hasta a siete especialidades médicas”.

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