Piden priorizar en IC la investigación en medicina regenerativa cardiovascular

El Hospital Gregorio Marañón lidera un consenso mundial sobre la medicina regenerativa cardiovascular
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Madrid
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23 jun 2017 - 14:15 h
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Los fármacos no van a aportar mejoras en los próximos años en el campo de la insuficiencia cardíaca

Los productos no celulares son clave para avanzar en medicina regenerativa cardiovascular

El campo de la medicina regenerativa cardiovascular ha vivido una eclosión en los últimos años. Numerosos estudios en fase preclínica, y algunos ya en fase clínica, muestran que estas técnicas podrían ofrecer muy buenos resultados en patologías cardiovasculares tan graves y frecuentes como el infarto agudo de miocardio y la insuficiencia cardiaca.

Con el objetivo de analizar el estado de la cuestión, y proponer cuáles deberían ser las principales líneas de investigación en este ámbito, investigadores del Servicio de Cardiología del Hospital Gregorio Marañón, coordinadores del Consorcio Internacional Tactics, que engloba a los cien grupos de investigación en regeneración cardíaca con mayor experiencia del mundo, acaban de publicar en la revista European Heart Journal un importante documento de consenso.

Francisco Fernández-Avilés, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Gregorio Marañón, autor principal del artículo y líder del Consorcio Tactics, señala que “antes se creía que las células cardiacas no se regeneraban pero este dogma ya se ha derrumbado”. Uno de los elementos clave del consenso, explica este experto, es que se reclama “aplicar en la investigación preclínica el mismo rigor que se aplica en la investigación clínica con la medicina regenerativa cardiovascular”. Asimismo, Fernández-Avilés comenta que en el consenso se enfatiza que hay que priorizar la investigación en insuficiencia cardiaca (IC). “Los fármacos no van a aportar mejoras en los próximos años en esta patología”, añade.

En el consenso también se señala que hay tres grandes líneas de investigación. Una de ellas son las células pluripotentes inducidas, que son como las embrionarias, pero obtenidas de células adultas. “Presentan una extraordinaria plasticidad —comenta este experto—, y no plantean problemas éticos ni de inmunogenicidad”. En fases más avanzadas se encuentran las células alogénicas, “que se pueden producir de forma industrial, no solo del propio paciente”, añade Fernández-Avilés. Aunque, en opinión de este cardiólogo, la línea más prometedora es la de los “productos no celulares, es decir, el contenido de las células convertido en un producto que se puede dar como una pastilla”.

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