Señalan la importancia de la estimulación de la vía sensorial en el tratamiento de la disfagia post-ictus

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25 abr 2019 - 13:46 h
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La disfagia orofaríngea es una alteración de la deglución que afecta a más de la mitad de los pacientes que han sufrido un ictus. Este trastorno se asocia a complicaciones severas como la malnutrición, la deshidratación, infecciones respiratorias y neumonía aspirativa, una de las principales causas de muerte en el primer año después del accidente cerebrovascular.

Investigadores del CIBER de Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD) en el Hospital de Mataró y la Universidad Autónoma de Barcelona, del grupo que lidera Pere Clavé, acaban de publicar el primer estudio que evalúa de forma completa los mecanismos fisiopatológicos, tanto de carácter biomecánico como neurofisiológico, que explican la disfagia crónica en pacientes post-ictus. Los resultados de esta investigación han puesto de manifiesto la necesidad tanto del abordaje terapéutico para la rehabilitación de la vía motora, a la que se dirigen los actuales tratamientos, como de la sensorial.

Características de la disfagia post-ictus

Estudios previos del mismo grupo ya habían descrito que, en estos pacientes, la disfagia se caracteriza por un enlentecimiento del cierre del vestíbulo laríngeo y por una débil propulsión lingual del bolo que causa la deglución insegura, con aspiraciones en la vía aérea que conducen a complicaciones respiratorias mayores (infecciones del tracto respiratorio y neumonía por aspiración) que empeoran el pronóstico del paciente.

En este nuevo trabajo, que acaba de publicar la revista científica Translational Stroke Research, los investigadores hicieron un seguimiento sobre 30 pacientes que habían sufrido un ictus unilateral con posterior disfagia orofaríngea crónica. En estos pacientes, se incluyó tanto la evaluación de las vías aferente (sensitiva) y eferente (motora) de la deglución.

Los principales hallazgos descritos para estos pacientes fueron, por un lado, una alteración severa de la biomecánica de la deglución con una elevada prevalencia de aspiraciones. En segundo lugar, la investigación describe una alteración de la vía sensorial faríngea con un retraso en la conducción e integración de los impulsos aferentes. Y, como tercera característica, se apunta a una reducción de la excitabilidad cortical de la vía eferente con pérdida de la dominancia hemisférica del control motor de la deglución.

“La evaluación exhaustiva de la neurofisiología de la deglución mostró que las alteraciones biomecánicas que se encuentran comúnmente en la disfagia orofaríngea posterior al accidente cerebrovascular no solo están asociadas con la pérdida del dominio motor de la musculatura deglutoria, sino que también la disfunción sensorial faríngea desempeña un papel clave”, explica Pere Clavé, investigador principal del CIBEREHD.

Estos hallazgos abren la puerta a nuevos abordajes terapéuticos que contemplen tratamientos de rehabilitación para ambas discapacidades, tanto sensorial como motora, en pacientes con disfagia crónica post-ictus. “Es muy probable que el tratamiento de las alteraciones de las vías neuronales tanto aferentes como eferentes mejore la función deglutoria en comparación con el actual enfoque terapéutico centrado sólo en la vía motora o eferente”, explica el investigador del CIBEREHD Omar Ortega, último firmante del estudio. “Los tratamientos activos dirigidos a restaurar la función deglutoria en estos pacientes deben dirigirse a mejorar estos trastornos biomecánicos y neurofisiológicos críticos”, concluye el Dr. Clavé.

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