Uno de cada dos pacientes con artrosis de rodilla sufre dolor neuropático

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Barcelona
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06 feb 2017 - 15:00 h
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El 10% de la población española, más de 7 millones de personas, tiene artrosis, siendo la enfermedad articular más frecuente. Su incidencia aumenta con la edad y es la primera causa de discapacidad en ancianos. El dolor y la pérdida de movilidad son los principales síntomas y su abordaje es especialmente complejo en la mitad de los pacientes con artrosis de rodilla, al ir acompañada de dolor neuropático. Más de 200 profesionales han asistido a las Jornadas Nacionales de Actualización para Médicos Rehabilitadores patrocinadas por Esteve y avaladas por la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (Sermef).

La artrosis es consecuencia del desgaste del cartílago, que se reblandece, pierde resistencia y llega a desaparecer en algunas zonas, produciéndose un rozamiento de hueso contra hueso. Puede afectar a cualquier articulación “las afectadas con más frecuencia son las rodillas en un 30 por ciento, las manos en un 20 por ciento, las caderas y la columna vertebral”, según Ángel Rubio, jefe del Servicio de Rehabilitación del Hospital Quirón de Valencia y coordinador científico de las Jornadas Nacionales de Actualización para Médicos Rehabilitadores. Xoan Miguens, Jefe de Rehabilitación del E.O.X.I. de Ourense, Verín e o Barco de Valdeorras añade que “localizaciones muy específicas, como la artrosis de manos, tienen un componente familiar”.

Esta enfermedad tiene un proceso degenerativo, un proceso inflamatorio “y, como hemos comprobado en los últimos años, también un componente neuropático importante: uno de cada dos pacientes con artrosis de rodilla sufre este tipo de dolor, lo que dificulta enormemente su tratamiento”, según Miguens. El dolor neuropático, uno de los más complejos, está causado por una lesión o disfunción del sistema nervioso central y/o periférico y se caracteriza por ser continuo, quemante, punzante y definido como un escozor.

El tratamiento actual de la artrosis consiste en un medicamento para controlar el proceso inflamatorio. Si esto no es suficiente para aliviar el dolor, la terapia se complementa con un analgésico. Y, en pacientes con síntomas neuropáticos, según Miguens, “es necesario añadir un medicamento que controle dichos síntomas, que son de difícil tratamiento pero que también tienen un enfoque específico”. Sin embargo, en todos los casos es esencial un cuidado articular precoz, con un tratamiento rehabilitador y ejercicio para mantener la fuerza y el rango de movilidad articular. En este sentido, Rubio señala que “según la OMS, uno de los escalones del tratamiento del dolor lo ocupa exclusivamente la terapia rehabilitadora”.

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