12.427 estudiantes muestran sus habilidades para optar a la plaza MIR

La disciplina y la planificación adecuada de los tiempos han sido determinantes para pasar el examen
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05 feb 2016 - 13:00 h
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Tras seis años de carrera y muchos meses de preparación este fin de semana llegó el gran día para los aspirantes a médicos residentes. El examen MIR acogió a 12.427 estudiantes que aspiran a las 6.098 plazas MIR.

Una cita estresante pero que sin duda marcará un antes y un después en la vida de un médico. Así lo explica Jorge García Macarrón, médico y subdirector de Grupo CTO, que durante meses ha estado preparando a estos alumnos. El Grupo destaca la importancia de la combinación académica y psicológica que supone este examen. Las claves para pasarlo están claras: disciplina y entrenamiento, y qué mejor forma de llevarlo a cabo que bajo la batuta de profesionales que se encarguen de dirigirlo. Hay que tener en cuenta, para Juan Antonio López Blanco, subdirector general de Ordenación Profesional, el trabajo desarrollado durante los seis años de estudios en la facultad que han de ser el pilar sobre el que el candidato debe afrontar la prueba de acceso.

“La incorporación, entre otros instrumentos de evaluación de este tipo de pruebas es ya un elemento incorporado en la metodología evaluativa en las facultades españolas, con lo que afrontar con serenidad el examen es, junto con lo adquirido, las armas más eficaces para obtener el mejor resultado”, indica López Blanco.

Durante la preparación del MIR es habitual pasar por malas rachas y experimentar un mayor o menor grado de ansiedad o temor. Sin embargo, Macarrón recuerda que también hay que disfrutar del momento.

Se trata, por tanto, de una prueba donde no sólo se miden los conocimientos teóricos, sino también las habilidades de los futuros residentes frente a un tipo test. “Entre dos alumnos con los mismos conocimientos teóricos, si uno tiene una buena formación en técnicas de examen y el otro no, podría haber diferencias de hasta 15-20 puntos netos en el resultado final, y esto representa miles de puestos en el orden de elección de plaza”, incide Macarrón.

Modernización

Cada año el ministerio de Sanidad valora la oportunidad y viabilidad de acometer mejoras en la prueba de acceso, no obstante hay que tomar en consideración que cualquier propuesta de modernización debe dar garantías de “fiabilidad y seguridad en un proceso en el que participa un elevado número de candidatos”, apunta López Blanco. Algo que desde el Consejo General de Estudiantes de Medicina (CEEM) han acogido con los brazos abiertos. Según apunta su presidente, Víctor Expósito, “es una buena noticia que Sanidad haya modernizado la parte burocrática de la prueba”. En este sentido, Macarrón explica que desde que el ministerio anunció los cambios de la convocatoria, la academia adaptó rápidamente los planes formativos.

La principal novedad ha sido el número de respuestas posibles de cada pregunta tipo test que se han reducido de cinco a cuatro, de las que sólo una era válida. De este modo, “todos los simulacros de examen realizados desde ese momento se asimilaron al nuevo modelo de cuatro opciones”, apunta el profesor. Una cuestión que analizarán a posteriori desde CEEM. Expósito asegura que tratarán de conocer si esta nueva fórmula tiene consecuencias positivas o ha perjudicado a los alumnos.

La preparación dirigida

Para preparar este examen, Grupo CTO ha seleccionado aquellos contenidos que son realmente relevantes para el examen MIR, “ya que la medicina es inabarcable y al final acaban preguntando un contenido limitado”, indica Macarrón. Se trata, por tanto, de ayudar al alumno a orientar sus esfuerzos en la dirección adecuada, tratando de rentabilizar al máximo sus horas de preparación.

El MIR número uno de 2011, Juan Caro, explica que estudiar en una academia es un primer paso importante para sacar un buen resultado en el examen. Sobre todo, porque “proporcionan un método, que es fundamental”. Todo ello contribuye a no perder tiempo y a no equivocarse a la hora de organizar el estudio, priorizar adecuadamente los temas o repasar los datos clave. En esta línea, Caro incide en la importancia de los simulacros, porque permiten repasar, e incorporar preguntas sobre temas más actuales, que “están de moda” y que no vienen en los libros.

Como asegura el residente cinco horas parecen mucho tiempo pero luego no es tanto y “conviene responder las preguntas de la forma en que cada uno le resulte mejor, con descansos más o menos marcados de antemano y, si es posible, con un rato para repasar las dudas”.

Del mismo modo, para Antonio Guerrero, el número uno del año pasado, este examen no tiene nada que ver con los exámenes de la facultad, “aquí el temario es inabarcable”. Pero su consejo para alcanzar una buena preparación es estar cómodo en la academia. “En mi caso el material me gustaba y eso siempre es una ventaja para el estudio”, añade, además de incidir en la importancia de la academia como herramienta para sacar lo mejor del alumno de cara a esta prueba, eso sí, “el trabajo tiene que hacerlo uno mismo con el estudio diario”.

Los decanos

Desde el punto de vista docente, Tomás Chivato, decano de la Universidad San Pablo CEU, apunta que es importante contar con preparadores que ayuden a los alumnos “a poner toda la carne en el asador”. Precisamente, que se cuente con menos plazas que candidatos debe ser una de las motivaciones que ayuden a los estudiantes a valorar y razonar las opciones que se presentan en el examen.

“La disciplina y la planificación adecuada de los tiempos son variables fundamentales”, resalta María Teresa Lara, vicedecana de Medicina de la Universidad Europea de Madrid. Tan importante como el estudio es el entrenamiento. Cada prueba, simulacros, test de la asignatura aportan cosas distintas. “La rentabilización del esfuerzo consiste en dominar primero los conceptos repetidos de MIRes anteriores, en un segundo lugar los conceptos preguntados en el MIR y que aún no se han repetido y por último, el resto de la medicina”, explica Lara.

Históricamente, el examen MIR ha evolucionado mucho. Para Chivato esta prueba se ha convertido en mucho más práctica, con más casos clínicos. “Se ha pasado de la clásica formación, donde el profesor era la autoridad en el aula y llevaba todo el peso de la docencia, a una organización donde desde el Plan Bolonia el estudiante debe adoptar un papel más activo”, asegura el decano.

El perfil investigador del alumno también ha adquirido un papel fundamental en todo el proceso de formación. Además, de esta etapa se podría destacar, a juicio de Lara, “la formación del médico general integral básico (MGIB), con un claro contexto de globalización, basada en las nuevas tecnologías”.

Modelo MIR

Por otra parte, López Blanco apunta a que, en comparación con otros países, el modelo MIR tiene aspectos destacables como el sistema de acceso, el programa formativo y los requisitos de acreditación comunes para todo el Estado, “lo que garantiza los principios de igualdad, mérito y capacidad para todos los aspirantes”.

En este escenario, los decanos coinciden en que tanto la formación de medicina tanto de grado como de posgrado y residencia en España es excelente. “Los planes formativos de las facultades funcionan bien, y el egresado tiene una base de competencias teóricas y prácticas”, señala Chivato.

Sin embargo, un ejercicio que el ministerio debería liderar es el de la planificación, a juicio de Expósito uno de los talones de aquiles del examen MIR. Es importante adaptar el número de plazas de residentes al de egresados. El presidente de CEEM recuerda que las alternativas fuera del MIR son escasas, de modo que, incide en que no tiene sentido, invertir recursos en formar médicos y que la mitad se quede sin plaza. La respuesta del ministerio es que se está trabajando en ello, teniendo en cuenta que “los recursos disponibles son limitados”. A este respecto, como adelanta López Blanco el país también participa en grupos de expertos internacionales como es la Joint Action on Health Workforce Planning and Forecasting que se ha desarrollado en los últimos tres años y en la que España ha tenido una participación muy activa.

El ministerio asegura que la prueba MIR garantiza los principios de igualdad, mérito y capacidad

Juan Antonio López Blanco,
subd. gnral. Ordenación Profesional

No antes de
la convocatoria 2018/19 podremos tener en marcha
la formación troncal”

Fernando Carballo, presidente
de la Fed. Asoc. Científico Médicas
Lo ideal es
que el profesional especializado adquiera las competencias desde el propio grado”

Víctor Expósito, pte. del Consejo General de Estudiantes de Medicina

Es una buena noticia que Sanidad
haya modernizado
la parte burocrática
del examen MIR”

Jorge García Macarrón,
subdirector del Grupo CTO

El MIR no sólo mide los conocimientos teóricos, sino también
la habilidad frente al examen tipo test”

Por otro lado, las dudas sobre la implantación de la troncalidad han estado presentes en el imaginario sanitario durante los últimos años. Que llegará el sistema troncal, está claro, pero el cómo y cuándo se hará no tanto. “El modelo troncal representa la reestructuración y reordenación de los programas formativos, que además se definirán por competencias”, destaca López Blanco. Los programas formativos tendrán para cada especialidad una estructura final completa en la que estarán identificadas, además de las competencias troncales y específicas, las genéricas —que deberán adquirir todos los especialistas a lo largo de toda su formación— así como los instrumentos para su evaluación.

En este sentido, la modificación de la directiva de cualificaciones de 2013, dispone que los países establezcan un periodo de formación común entre especialidades. “Este periodo se tiene en cuenta a la hora de reconocer una segunda especialidad siempre y cuando el periodo de formación común sea menor del 50 por ciento de la duración total de la especialidad”, incide López Blanco.

Actualmente la Comisión Permanente y las Comisiones Delegadas de Tronco están elaborando las competencias genéricas y las troncales. Según prevé el responsable ministerial se espera que estas competencias estén listas durante el mes de marzo y “posteriormente se abordará la elaboración de las competencias del periodo específico de especialidad”, indica, al tiempo que señala que la tarea no finaliza en los programas, ya que la Comisión de Recursos Humanos del SNS debe establecer los requisitos de acreditación e iniciar el proceso de acreditación de las unidades docentes del periodo troncal y específico. “Con todo ello, no antes de la convocatoria 2018/19 podremos tener en marcha la formación troncal”, confirma. De momento se ha establecido un cronograma que se está cumpliendo.

Las universidades están asentando las bases para esta nueva etapa. La vicedecana de medicina de la Universidad Europea explica que están apostando por un modelo basado en los conocimientos, los valores y las competencias que debe tener un médico. Para ello los planes docentes implantados están basados en proyectos trasversales que se apoyan en la simulación avanzada, la educación interprofesional, las Ecoes, las ABP, la mentorización, la evaluación objetiva y homogénea de competencias prácticas y de conocimientos, el impulso a la investigación con el trabajo de fin de grado, la enseñanza e integración de materias básicas, la creación de un repositorio de material para flipped clasroom y la hibridación de aquellas materias que lo permitan.

A pesar de las dudas que había en su origen con la “doble elección” de plaza antes y después del tronco, los futuros residentes troncales elegirán su plaza de tronco y de especialidad en una sola elección, que será al finalizar el examen MIR y en función de la nota obtenida en esta prueba, como ha sucedido hasta ahora. Esta renuncia del ministerio a la doble elección fue uno de los logros que consiguió el CEEM tras varios meses de replantearse la troncalidad, tal y como explica Expósito.

En este sentido, Carballo destaca que la base del decreto es buena, aunque “lo ideal es que el profesional especializado adquiera las competencias por escalones desde el propio grado”, apunta, al tiempo que destaca que hay que seguir trabajando en este nuevo modelo, pero duda de que las comunidades autónomas lo hagan al mismo ritmo.

Reformulación

Por su parte, Expósito indica que a pesar de que en su momento la troncalidad era una buena fórmula, a día de hoy, después del cambio del programa educativo el decreto, ya no responde a las mismas necesidades que en su origen. “La troncalidad busca un médico más práctico, generalista y que tiene que resolver problemas de manera más transversal, entendiendo al paciente en su conjunto, y el Plan Bolonia ya recoge esto entre sus objetivos”, apunta, por lo que entre las dos normativas se solapan competencias.

Del mismo modo, Carballo añade que tanto Sanidad como Educación deberían establecer puentes, ya que cada ministerio tiene sus propias competencias. En cualquier caso y teniendo en cuenta que la troncalidad llegará, considera imprescindible afianzar el continuo formativo en esta nueva etapa. ”Este modelo se puede mejorar si conseguimos incorporar toda la trayectoria curricular del grado de medicina a la formación especializada e incluso que también hubiera una perspectiva entre lo que sería el postgrado académico y el entrenamiento en investigación”, precisa. Una asignatura pendiente, que ya hay tiempo de introducirla aunque la troncalidad ya está en el horizonte.

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