A corazón abierto: No es cierto que España impida el acceso a la innovación

El acceso a la innovación tiene problemas puntuales que se subsanan en su mayoría
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29 abr 2016 - 16:00 h
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La OMC apoya, junto a una variada representación de organizaciones, una protesta nacida en las pasadas elecciones generales y que cuestiona en estos días el acceso a los medicamentos innovadores de España, poniendo como ejemplo uno de los logros en materia sanitaria: los 40.000 pacientes con hepatitis C tratados el año pasado.

Estamos en tiempos convulsos, en los que toda protesta parece lícita. Y más cuando la llevan a cabo jóvenes estudiantes con el patrón que nació con los indignados del movimiento 15M. La campaña en cuestión (“campaña para sanear el modelo de innovación de los medicamentos”) nace de la mencionada protesta en las pasadas elecciones con la intención de cambiar el actual modelo por el que los nuevos medicamentos se investigan. A algunos les parecerá que es un ejercicio de democracia, pero yo creo que para protestar se debe conocer el problema, y no olvidarse del necesario rigor. Sin rigor, una reclamación se convierte en una cacerolada y en determinados asuntos es mejor hacer las cosas de forma seria. Esta plataforma se queja ahora de que los medicamentos son caros y eso hace que “muchos no puedan permitírselo”. Aprovechan para decir que, como los medicamentos tienen un alto precio, España no puede pagarlos. En España, hablando de hepatitis C, más de 40.000 pacientes han sido tratados con antivirales, muy por encima de Francia e Italia, con más población. La ideología lo trasnocha todo y nos retrotrae a los tiempos en los que todo vale, incluso la mentira, aunque venga disfrazada de buenas intenciones. Estos chicos tienen buenas intenciones, y han diseñado unos trajes originales para su protesta con fondos de OPEN SOCIETY, con algunos apoyos que incluye a la propia OMC. No se trata de una actividad casual: se trata de una actividad de partido, de los que vienen movilizando la calle con el único fin de agitar a sus votantes. Es legítimo protestar, pero no mentir o exagerar. La campaña en su argumento propone que existan “criterios de interés público para las inversiones en investigación”. ¡Ah! ¿Que no se tire el dinero en innecesarios polideportivos, ni en aeropuertos fantasmas, ni en planes ficticios de ajustes empresariales? Un poco obvio, pero entiendo que para algunos es una buena razón para manifestarse. ¿O es que el criterio del Instituto de Salud Carlos III en la concesión de fondos para proyectos de investigación no les parece bien? Que nos ilustren cómo mejorar el modelo de I+D+i que no sea inyectando más dinero.

Esta plataforma nos recuerda que una de cada tres personas en el mundo no tiene acceso a los medicamentos: ¡Les preocupa al mismo tiempo la falta de medicamentos en el mundo y el acceso de los españoles a la innovación! Pues bien, es falso que los españoles no tengan acceso a la innovación, como argumento general, poniendo como ejemplo de un problema inexistente (el tratamiento de los pacientes de hepatitis C) uno de los mayores logros en acceso a la innovación de la pasada legislatura, con defectos quizás, pero un ejemplo. Que se lo pregunten a los pacientes, no a las plataformas de corte político, sino a las asociaciones de pacientes, que incluye a los miles de ellos tratados con los antivirales innovadores. Y, por favor, si hablamos de prioridades, en el tercer mundo faltan muchas cosas: acceso al agua, libertades esenciales, persecución religiosa o esclavitud sexual. Las dolencias del alma producidas en muchos países son problemas prioritarios, muy por encima del acceso a medicamentos. Con todo, la falta de medicamentos en el tercer mundo constituye un grave problema que se suma a los mencionados. Pero es un esperpento mencionarlos en el contexto del precio de los medicamentos en los países desarrollados, como España. Inoportuna comparación fuera de contexto. España no se muere de hambre, algunos países, sí.

Los medicamentos tienen un alto precio porque el coste de investigarlos es alto y porque sin un alto retorno una compañía no arriesga. La plataforma “No es Sano” quiere “cambiar el modelo de investigación”, y cambiar el mundo, para que los estados investiguen, y los Gobiernos cuenten a qué dedican el dinero... Entiendo que los Presupuestos Generales del Estado no les cuentan algunas cosas, pero ahí está la partida que destina el estado a la investigación. ¿Quieren subirla? Como todos los que tenemos algo que ver con la Sanidad: queremos que se investigue más.

Los directores y responsables de Farmacia de las autonomías, como también lo ha hecho el máximo responsable de Cartera Básica y Farmacia, Agustín Rivero, realizan esfuerzos ímprobos en tratar de ofrecer la innovación a los ciudadanos, a precios asequibles. Pero las tensiones presupuestarias presionan y pueden producirse problemas puntuales, que en muchos casos se subsanan. Me parece injusto generalizar sobre la dificultad del acceso a la innovación de una manera global en España, y lo peor de todo es que a estas generalizaciones fantásticas se unan organizaciones que deberían ser más rigurosas con la cesión de sus logos y el apoyo a estos juegos que confunden tanto a las personas. Eso sí, movilizan a los votantes.

¿Es que el criterio de inversiones de, por ejemplo, el ISCIII no es adecuado para estos “expertos”?

Sin rigor, una protesta se convierte en una cacerolada que, en asuntos serios, es mejor evitar

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