A corazón abierto: Pinceladas de indignidad

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15 abr 2016 - 16:00 h
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La aprobación, el pasado mes de octubre, del Real Decreto que regula la ya conocida como “prescripción enfermera” y su publicación, dos meses después, en el BOE —un retraso inédito la historia de la democracia que denota incertidumbre y culpabilidad—, ha supuesto un mazazo sin paliativos para la Sanidad de nuestro país. Prueba de ello es la indignación pública, no sólo de la profesión enfermera, humillada y traicionada como nunca en su historia, sino de quienes de verdad gestionan la sanidad diariamente: las CC.AA.

La pasada semana, el ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, demostraba, una vez más, su desprecio a la enfermería: convocaba un Consejo Interterritorial donde se debatieron 23 puntos y relegó al final la prescripción enfermera. Basta echar un vistazo al comunicado que el ministerio emitió al finalizar la reunión para comprobar que un tema que todas las CC.AA. consideraban de vital importancia, hasta el punto de solicitar un Interterritorial monográfico, era postergado a un ínfimo párrafo final de cuatro líneas sin apenas concreción. Sin embargo, el ministro no consiguió su objetivo y la prescripción ocupó más del 80 por ciento de la rueda de prensa posterior.

La forma en la que Alonso ha intentando subrepticiamente desentenderse de la prescripción enfermera ha sido la tónica general durante el mandato de este político que ni sabía de sanidad, ni ha intentado aprender, quizás porque siempre estuvo de paso en el ministerio. Su última ocurrencia, a modo de panacea, ha sido la de llevar el real decreto al Foro Profesional para buscar la “reconciliación” entre las partes. Una “cortina de humo” para dar a entender que podría haber margen de solución.

Preguntado por si esta propuesta suponía el reconocimiento de un error y si estaba dispuesto a resolver la gravísima situación en la que ha inmerso a la enfermería, la respuesta fue clara. No se equivocó en su día, hizo lo mejor, y no está dispuesto a cambiarlo, apuntando, además, que al estar en funciones, no hay capacidad de hacerlo.

El ministro asegura que su convocatoria del Foro va destinada a desarrollar el real decreto “porque la vida sigue” y ahora queda poner en marcha “la acreditación de los profesionales y los protocolos y guías de la práctica clínica”. No obstante, según esta misma norma, el Foro Profesional no tiene ninguna participación en ambas cuestiones.

El Foro Profesional debería haberse convocado antes de que el Gobierno decidiese en el último minuto “echar a la basura” los acuerdos alcanzados con los profesionales, los partidos políticos y todos los gobiernos autonómicos. Y ahora, cuando han surgido los problemas, Alonso sigue instalado en su error y recurre a una “farsa” disfrazada de diálogo para ganar tiempo ante la incertidumbre política.

La profesión enfermera lleva años, muchos años, esperando que se diese efectivo cumplimiento a lo establecido en la Ley del Medicamento, y, después de todo lo ocurrido en los últimos meses, su paciencia ha llegado al límite. Nunca nos negaremos al diálogo pero, como quiere prácticamente todo el mundo (gobiernos autonómicos, partidos políticos, profesionales, sociedades, asociaciones...), la modificación del texto del real Decreto debe hacerse cuanto antes... Ya. Siempre apostaremos por el consenso, nunca por la pérdida de tiempo.

El Foro Profesional debería haberse convocado antes de que el Gobierno “echara a la basura” los acuerdos

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