A la espera de la aprobación de un fármaco que tenga indicación en HS

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22 may 2015 - 16:00 h
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Otra de las patologías protagonistas del 43º Congreso Nacional de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) fue la hidradenitis supurativa (HS), una patología caracterizada por la inflamación de axilas, ingles, nalgas, zonas debajo del pecho, área interna de los muslos o genitales y para la que, actualmente, no existe ningún tratamiento curativo. El problema aquí, señala Jesús Luelmo, dermatólogo del Hospital Parc Taulí de Sabadell, Barcelona, es que “los únicos tratamientos que funcionan algo más que el resto en el control de la enfermedad son los biológicos”, unos fármacos que sin embargo no tienen indicación en HS.

Esta situación obliga a los profesionales a utilizar estos tratamientos por uso compasivo, lo que complica su prescripción. “En Cataluña, si la indicación no está aprobada, es el propio hospital el que se encarga del gasto”, destaca Luelmo, que señala contento la previsible aprobación en España de adalimumab para HS en los próximos meses. “Con este fármaco hay ensayos controlados en fase III, ya es hora de que tengamos un soporte detrás”, apunta.

A pesar de ello, todavía queda mucho por investigar y no solo en tratamientos que curen la enfermedad, sino en el estudio de los perfiles genéticos que permitan contestar a preguntas como qué pacientes van a responder a estos tratamientos, a qué pacientes es mejor mantenerles el tratamiento y a cuáles se lo puedes retirar porque en principio no van a rebrotar, etc. Una vez obtenidos estos perfiles, Luelmo espera que salgan “indicaciones más precoces de tratamientos biológicos para controlar la enfermedad en su evolución”.

Ecografía cutánea

Mientras que se investiga en todo esto, los profesionales ya tienen desde hace un par de años una nueva herramienta en su práctica clínica habitual que ha logrado mejorar mucho el diagnóstico y tratamiento tanto de la HS como de otras patologías como tumores, lupus o malformaciones capilares, entre otras.

Esta nueva herramienta permite, explica Luelmo, “controlar lesiones que no puedes ver superficialmente y que, gracias a esta ecografía, a lo mejor ves que tienen un trayecto fistuloso, por ejemplo”. Además, es útil también para las infiltraciones, las calcificaciones e incluso para observar la respuesta o no a tratamientos. “Con la ecografía cutánea, al controlar mejor el tejido subcutáneo, sabes si la inflamación ha bajado bien o no”, concluye.

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