Asociar nab-paclitaxel a gemcitabina, clave en el tratamiento del cáncer de páncreas

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12 dic 2014 - 16:00 h
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El cáncer de páncreas presenta una supervivencia global de entre el cuatro y el seis por ciento a los cinco años desde su diagnóstico. De este modo, se trata del cuarto cáncer más mortífero. Por eso son especialmente esperanzadores los nuevos tratamientos que contribuyen a aumentar la supervivencia global. Así lo destacó Alfredo Carrato, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, durante la mesa “¿Está cambiando la historia natural del cáncer de páncreas?”, celebrada en el marco del simposio. A juicio de Carrato, “asociar nab-paclitaxel a gemcitabina ha supuesto una revolución en el tratamiento del cáncer de páncreas”. Esta terapia fue aprobada en España para cáncer de páncreas metastático a principios de diciembre. La terapia de nab-paclitaxel (terapia en primera línea comercializada por Celgene como Abraxane) más gemcitabina se estudió en el ensayo MPACT (Metastatic Pancreatic Adenocarcinoma Clinical Trial), un estudio de fase III que englobó a 861 pacientes. Esta combinación demostró una mejoría estadísticamente significativa en la media de supervivencia global en comparación con gemcitabina sola (8,5 vs 6,7 meses) (HR 0,72, p <0,0001), con un 28 por ciento de reducción general en el riesgo de muerte. Como señaló Carrato, “esta nueva terapia es el esquema básico sobre el que se están construyendo los nuevos fármacos para esta patología”.

Por tanto, después de varias décadas sin apenas avances en el tratamiento de estos pacientes, la irrupción de esta combinación ha permitido avanzar en supervivencia. Pero, como explicó Carrato, hay otros factores que están contribuyendo a esta mejora. Por ejemplo, “los avances en los estudios moleculares, las pruebas de imagen o las ecoendoscopias”. De todos modos, este experto señaló que uno de los principales retos en esta patología sigue siendo el diagnóstico precoz. “La demora media entre que se produce el primer síntoma y se diagnostica la enfermedad es de más de cuatro meses”. Asimismo, a juicio de Carrato es necesario realizar programas de cribado, como los que se llevan a cabo en cáncer de mama o de ovario. También señaló la importancia de seguir “investigando en cómo el estroma impide que los fármacos ataquen a las células tumorales”. Y recordó que, el pasado mes de noviembre, la UE acordó la creación de un registro de pacientes que será la suma de los registros de los países miembros.

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