Automatizar procesos en los laboratorios es crucial en reproducción asistida

Los nuevos avances tecnológicos permiten reducir la variabilidad de los procesos y reducir errores
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29 abr 2016 - 16:00 h
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El laboratorio es el centro de todo el proceso de reproducción asistida. Es en este lugar donde se controla la maduración de los embriones que luego se emplearán en la fecundación in vitro. En los últimos años, la manera de trabajar en este tipo de centros está evolucionando desde una práctica más manual hacia procesos más tecnológicos. Todo ello con el objetivo de automatizar los procesos para garantizar su calidad. Así lo han expuesto los expertos reunidos durante el encuentro “Las nuevas tecnologías impulsan los avances en reproducción asistida”, organizado por Merck.

“Los laboratorios han mejorado en aspectos como los medios de cultivo o los equipos”, señaló Montserrat Boada, presidenta de la Asociación para el Estudio de la Biología en la Reproducción Asistida (Asebir) y directora de los laboratorios de Técnicas de Reproducción Asistida de Salud de la Mujer Dexeus de Barcelona. En este sentido, Boada remarcó que hay “más de 200 factores relacionados con el laboratorio que influyen en la calidad final del embrión”. Factores, por ejemplo, como la temperatura o la gasificación, cuya óptima regulación está directamente relacionada con el grado de innovación de los equipos que se emplean.

Precisamente, la gasificación es un ejemplo de cómo los avances en los equipamientos mejoran la calidad de los embriones. Como explicó Boada, éstos permanecen en cultivo dentro de incubadores. “Deben estar a 37 grados centígrados y en condiciones de gasificación y humedad muy concretas”, indicó. Hasta hace poco, explicó esta experta, se consideraba que las condiciones de gasificación ideales eran “mantener un 5-6 por ciento de CO2 y un 20 por ciento de oxígeno”. Pero, actualmente, “gracias a los nuevos incubadores, que permiten incorporar más nitrógeno y reducir el nivel de oxígeno hasta el 5-6 por ciento, se ha comprobado que se logran mejores condiciones sobre todo si el cultivo se alarga hasta el estadio de blastocito”.

Boada destacó, como una de las principales novedades tecnológicas que se han producido recientemente, los incubadores que incorporan cámaras para supervisar la evolución de los embriones. Un ejemplo de este tipo de tecnología es Geri, de Merck, un incubador con seis compartimentos. “La ventaja de este incubador es que cada embrión tiene su propia cámara individual, por lo que, cuando se produce la apertura en uno de los compartimentos, no se interfiere con el proceso del resto de los embriones”, señaló Boada.

Automatizar los procesos

Boada puso el énfasis en que las mejoras en los procesos del laboratorio deben pasar por su estandarización y automatización. Otra de las novedades tecnológicas que permiten automatizar procesos es Gavi, el primer vitrificador automatizado, también de Merck. Gracias a su equilibrado automatizado se reduce la variación en la manera de procesar los embriones.“En el laboratorio sigue habiendo muchos procedimientos que se realizan de forma manual. En los próximos años veremos que se irán tecnificando para reducir variabilidad”, dijo Boada.

En la misma línea, Jenny Álvarez, gerente Médico de Fertilidad de Merck, destacó el papel de los equipos multidisciplinares para lograr que las mujeres que acuden a los centros de reproducción asistida se queden embarazadas y estas gestaciones lleguen a término. A su juicio, las nuevas herramientas tecnológicas “facilitan el trabajo de los embriólogos, optimizan los resultados y contribuyen al incremento de las tasas de embarazos que llegan a buen puerto”.

La importancia de los profesionales

Por su parte, Ramón Aurell, jefe de la Unidad de Reproducción Asistida del Hospital Quirón de Barcelona, señaló que es importante contar con toda la tecnología y los fármacos que ayuden a las mujeres a quedarse embarazadas. “Más del 50 por ciento de las mujeres que acuden a una primera consulta tienen más de 37 años de edad, y, en estos casos, la eficacia es menor del 50 por ciento”, señaló.

A pesar de la importancia de la tecnología, Boada también quiso enfatizar el relevante papel del embriólogo en el proceso de la reproducción asistida, ya que “su experiencia es necesaria para muchos de los procedimientos e imprescindible para la toma de algunas de las decisiones más importantes”. En este sentido, Aurell destacó la importancia de todos los profesionales, ya que “una mala estimulación ovárica la puede arreglar un laboratorio y una buena estimulación ovárica la puede estropear un mal laboratorio. Si no somos impecables, cada uno con nuestra labor, el resultado no lo será tampoco”.

Hay más de 200 factores relacionados con el laboratorio que influyen en la calidad final del embrión

Una importante innovación son los incubadores con cámaras para supervisar la evolución de los embriones

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