CSUR: Abordaje de patologías tan complejas como su propia financiación

Sin una partida específica desde 2012, son las comunidades las que hacen frente al coste de la asistencia
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31 oct 2014 - 16:00 h
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Más de 180 centros, servicios y unidades (CSUR) de todo el Sistema Nacional de Salud (SNS) se incluyen en el listado del Ministerio de Sanidad, que recoge sólo aquellos CSUR que han sido acreditados de forma completa, con la resolución correspondiente tras recibir el visto bueno del Consejo Interterritorial del SNS (CI) . En el último pleno celebrado en el mes de junio, se acordó la designación de 13 nuevos servicios, pendientes de resolución ministerial, con lo que el SNS ya cuenta con 199. Los nuevos servicios se localizan en Cataluña (5), Madrid (5), País Vasco (2) y Comunidad Valenciana (2). En Cataluña el Vall d’hebron concentra un total de 20, en la misma línea está La Paz, en Madrid, con 18, según la resolución de enero de 2014, y 11 son las acreditaciones del Hospital La Fe de Valencia.

En plena crisis del ébola, las palabras del presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, expresando su apoyo a la idea de que el Hospital Carlos III sea un centro de referencia nacional en enfermedades infecciosas siempre y cuando exista una financiación específica han puesto en el punto de mira las dificultades económicas que encuentran las comunidades autónomas para financiar este tipo de centros.

Hasta 2012 el Fondo de Cohesión Sanitaria se encargaba de dar cobertura a esta actividad extraordinaria de algunos hospitales, acreditados en ciertas patologías, técnicas y procedimientos que, según la normativa, deben dar cobertura a todo el territorio nacional y garantizar a todos los usuarios que lo precisen su acceso en igualdad de condiciones, con independencia de su lugar de residencia.

Con la extinción de este fondo y la reforma sanitaria del gobierno, la financiación de esta actividad se enmarca dentro de la atención a pacientes desplazados de otras comunidades autónomas, por lo que en teoría se compensaría por la vía del Fondo de Garantía Asistencial (FOGA), que entrará en funcionamiento en varias fases. Según el anuncio del Gobierno, la primera de ellas comenzará a finales de año y cubrirá el gasto farmacéutico a pacientes desplazados con carácter retroactivo a julio de 2012 y a partir del año que viene se espera que funcione la compensación por pacientes atendidos en primaria. Una financiación relativa puesto que, de entrada, estos pagos entre comunidades cubrirán sólo un porcentaje del coste de la asistencia.

La complejidad de las patologías que tratan, y que justifican la necesidad de acreditar centros que reúnan una serie de condiciones en cuanto a experiencia y recursos materiales y humanos, sólo es comparable con la heterogeneidad de su situación. A nivel nacional, un real decreto ley de 2006 estableció la creación de un comité de designación en el que participan responsables del ministerio de Sanidad y comunidades autónomas. Aunque inicialmente se acordaron 55 patologías o procedimientos, actualmente ya son 59.

Alrededor de ellas se articula un entramado de CSUR a nivel nacional pero, además, cada comunidad autónoma establece una serie de centros de referencia a escala regional y, lo que es más, hay centros de referencia “de facto”. Unidades que por su prestigio y experiencia logran atraer a pacientes de todo el SNS aunque no estén acreditadas como tales.

En medio de este maremagnum, la crisis del ébola no sólo ha puesto el foco en la indefinición de la financiación de estas actividades, también acapara los esfuerzos de administraciones públicas, como el propio ministerio de Sanidad o la consejería de Sanidad de Madrid, que concentran sus esfuerzos en la gestión informativa de la crisis y no han dado respuesta a la petición de información sobre este otro asunto.

De este modo, quedan dudas en el aire, como las alusiones al desmantelamiento del Carlos III como centro de referencia nacional en infecciosas cuando no consta en este listado de CSUR y, lo que es más, no hay un epígrafe como tal entre las patologías acordadas, aunque sí existe un grupo de trabajo en este área que analiza las necesidades de unidades y centros específicos.

Lo más claro de todo es el rechazo frontal del grupo parlamentario socialista sobre la decisión unilateral de retirar la fórmula de financiación vigente para estos centros desde el año pasado. El portavoz de Sanidad, José Martínez Olmos, explica a GM que en su día denunciaron las consecuencias que podrían producirse. “El perjuicio a los pacientes es claro. El Gobierno de Rajoy abandonó su obligación de asegurar la cohesión territorial y eso se traduce en desigualdad y dificultades de acceso a los pacientes en los servicios que necesitan”, alerta el portavoz socialista.

Subraya que fue una decisión unilateral que ha producido un daño dificilmente reparable y asegura que los pacientes de enfermedades raras y crónicas son los mejores portavoces del “desastre”. En este sentido, la Federación Española de Enfermedades Raras (Feder) ha denunciado numerosos problemas para que algunos de estos enfermos sean atendidos en centros que no son de su comunidad por el impacto económico de sus tratamientos y las dificultades de las regiones para recuperar el coste de esa asistencia sanitaria.

Y lo que es más. Sanidad no parece estar dispuesta a dar marcha atrás. Martínez Olmos recalca que el proyecto de presupuestos para 2015 no contempla rectificación alguna en la dotación del mismo, de ahí que este fondo y la designación de los centros protagonice una parte de las enmiendas de carácter sanitario presentadas por la formación política.

Así las cosas, Martínez Olmos confirma que tras el cambio operado en 2012, es Sanidad quien determina, a través de este comité de designación en el que también participan las comunidades, qué servicios o unidades pueden ser acreditados como centros de referencia, pero son las comunidades las que afrontan los gastos. Lo que sitúa a algunas regiones como Madrid, Cataluña, Andalucía, Galicia o Comunidad Valenciana (ver mapa), con mayor número de CSUR, en una clara situación de desventaja, puesto que sus hospitales están obligados a atender a pacientes con estas patologías de todo el SNS, pero aún no hay una compensación por la actividad.

La experiencia de La Fe

En cualquier caso, los propios centros son ajenos a estas dificultades, que no alteran su día a día. El director médico del Hospital La Fe de Valencia, Javier Palau, también aclara que no existe un presupuesto específico, y alude al plan de compensación entre comundades autónomas, que funciona igual que la atención a pacientes desplazados en verano. “Atendemos a los pacientes y la comunidad pasa la factura”, asegura. “En nuestro caso no hemos tenido ningún problema. Los pacientes se atienden como siempre y las administraciones arreglan las cuentas. Aunque con la crisis sí hay más papeleo”, afirma.

Su hospital cuenta con más de una de decena de unidades y servicios de referencia, de un total de 16 que, según datos de enero de 2014, tiene acreditados la Comunidad Valenciana. A escala regional, son centro de referencia en 24 patologías.

Según explica Palau, el procedimiento de designación es distinto en ambos niveles. A escala nacional se realiza de forma centralizada, y es el propio ministerio quien propone a los centros que considera que deben acceder a la convocatoria. En la Comunidad Valenciana es el mismo hospital, de manera proactiva, el que propone su acreditación.

Al margen de estos detalles, la acreditación como CSUR supone una oportunidad para tanto para el centro como para el SNS, en opinión del director médico de La Fe. “Como hospital, da la posibilidad de disponer de mejores medios, materiales y profesionales”. Destaca que se evita la dispersión, se centralizan recursos humanos técnicos y estructurales, lo que facilita tener una mayor casuística y, por tanto, una mayor práctica, conocimiento y gestión de esta patología o procedimiento. En cualquier caso, lo más importante, en su opinión, es la seguridad del ciudadano de que acude a un lugar en el que “se hace mucho y muy bien”.

La compensación entre comunidades autónomas sigue la misma vía que en otros pacientes desplazados

Los cambios en su financiación se traducen, según el PSOE, en desigualdad y dificultades en el acceso

A la hora de establecer los criterios para la designación de centros, servicios o unidades de referencia el Comité tiene en cuenta siete puntos. En primer lugar, deben demostrar conocimiento y experiencia suficientes en el manejo de la patología, técnica o procedimiento. Además, debe haber tenido o prever un volumen de actividad suficiente en esta técnica que garantice un nivel adecuado de calidad y seguridad a los pacientes. En tercer lugar, debe contar con el equipamiento y el personal necesario para desarrollar la actividad. En la misma línea, debe contar con los recursos que precise una atención adecuada del paciente para dar soporte a los del propio servicio. En quinto lugar, se exige también que obtengan indicadores de resultados premios a su designación. El reglamento también requiere disponer de un sistema de información que permita el conocimiento de la actividad y la evaluación de la calidad de los servicios prestados. Por último, se considera necesario que el centro tenga capacidad de formación a otros profesionales en la actividad de referencia.

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