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23 mar 2016 - 12:00 h
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A pesar del descenso de los retornos cosechados por las empresas e instituciones españolas dentro del sector salud en este segundo año de convocatoria del programa de la Unión Europea Horizonte 2020, pueden hacerse lecturas positivas.

Una de ellas es la participación activa del Sistema Nacional de Salud (SNS). Entre las entidades con más retornos se encuentran el Servicio Andaluz de Salud (SAS), el Servicio Madrileño de Salud (Sermas), el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer, el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC). Estas instituciones sanitarias suman una participación en 47 proyectos diferentes. Incluso el ISCIII y el CNIC lideran sendas actividades de investigación.

Desde hace algunos años el ISCIII y las comunidades autónomas trabajan en la consolidación y extensión de los institutos de investigación sanitaria. Esta iniciativa parte con el objetivo de aprovechar y materializar el conocimiento que se genera en los hospitales del SNS.

Son los primeros resultados de un proyecto que engloba a 63 hospitales, centros y fundaciones enmarcados en la Plataforma Itemas. Lamentablemente, la investigación biomédica no es una ciencia exacta. Habrá proyectos que lleguen a buen puerto y otros que no, pero muestra una disposición clara del SNS ante la necesidad de investigar.

Programas como el Horizonte 2020 ofrecen una sinfín de oportunidades para un sistema sanitario lastrado en los últimos años por los recortes de la crisis. La posibilidad de obtener ayudas para investigar directamente sobre las necesidades que le surjan al médico en su relación con el paciente permitiría la puesta en marcha de procesos más eficientes, que conllevarían ahorros a largo plazo. Las innovaciones que puedan surgir de la colaboración público-privada pueden dar lugar a ingresos que podrían reinvertirse en el sistema y en la puesta en marcha de nuevos proyectos de investigación.

En estos dos años, salud ha cosechado ayudas por valor de 102,4 millones de euros, una cantidad nada desdeñable dados los recortes que ha sufrido en los últimos años la I+D+i en nuestro país. Quedan tareas pendientes: hay que potenciar la colaboración público-privada y fomentar la participación de todos los actores.

El SAS, el Sermas, el Idibaps y el ISCIII son las instituciones que participan en más proyectos de salud

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