Editorial: Nueva legislatura, ¿y la interoperabilidad?

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24 jun 2016 - 16:00 h
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Si los pactos en el Congreso de los Diputados lo permiten, esta legislatura debería servir para poner en marcha una serie de proyectos que llegarán con retraso al Sistema Nacional de Salud. Uno de ellos es la interoperabilidad de la historia clínica digital y la receta electrónica. Ya se han llevado a acabo con éxito programas piloto, pero continúan estancados por una falta de voluntad política y de inversión.

Las comunidades autónomas han sido capaces de evolucionar de manera individual. Ahora solo falta tejer la gran red, la misma que permitiría a un médico de La Coruña ver la historia de un paciente almeriense que por casualidad ha pasado por sus dominios o la que permitiría que un gaditano pueda retirar sus medicamentos en una farmacia de Barcelona.

Es tan de perogrullo que resulta complicado entender por qué la interoperabilidad no funciona hoy en el SNS. Era de hecho uno de los objetivos de la anterior ministra de Sanidad, Ana Mato, pero durante la dos pasadas legislaturas —si incluimos esta última fallida— la prioridad estaba en el ajuste. De tal manera se han priorizado estas políticas de austeridad, que se siguen perdiendo oportunidades para lograr ahorros a largo plazo.

Pero a pesar de las circunstancias, España no se encuentra tan mal en comparación con sus socios europeos en la implantación de la e-salud y de las tecnologías móviles. Así al menos lo aseguró la presidenta del Sector eHealth de Fenin, Belén Soto. Urge, no obstante, incrementar la inversión. El pasado año, las comunidades autónomas destinaron un 1,26 por ciento de su presupuesto sanitario a tecnologías de la información y la comunicación (TIC). La cifra sugiere que el gasto no termina de arrancar en España. En comparación con el año anterior la inversión descendió un 1,44 por ciento. Pero además esconde otra realidad. España empieza a perder terreno en comparación con los países más avanzados de la Unión Europea que dedican a las TIC alrededor del tres por ciento de sus partidas destinadas a salud. Las oportunidades son inmensas. Solo la implantación de tecnologías móviles podría suponer, según un estudio de m-health, ahorros de hasta el 35 por ciento por paciente crónico.

Las CC.AA. destinaron un 1,26% de su presupuesto sanitario a las TIC. Los más avanzados de Europa, un 3%

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