El 45% de los pacientes anticoagulados en España están mal controlados

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17 jun 2016 - 16:00 h
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En España hay 800.000 personas con fibrilación auricular (FA), se producen 100.000 ictus al año —que es la primera causa de muerte en la mujer— y, además, el 45 por ciento de los pacientes anticoagulados están mal controlados, motivo por el cual el vicepresidente de la Fundación Española del Corazón (FEC), José Luis Palma, puso sobre la mesa la necesidad de la campaña ‘¡Súmate al equipo 2-3! La anticoagulación siempre bajo control’, con la que ‘La salud del paciente, por delante’, la FEC y Bayer buscan concienciar a la población sobre la importancia de la anticoagulación y el buen control de este tipo de tratamiento. En concreto, el nombre de esta campaña se corresponde al índice INR que, en las personas que toman anticoagulantes clásicos, debe situarse entre dos y tres.

Julián Pérez-Villacastín, director del Instituto Cardiovascular del Hospital Clínico San Carlos, por su parte, incidió en que las consecuencias de no estar dentro de ese rango “pueden ser dramáticas”, por lo que es imprescindible mantener un buen control y, si no es así, tomar medidas, ya que existen otras opciones de tratamiento.

Este índice se puede ver alterado por el esfuerzo físico, el deporte, la alimentación o el estrés, mientras que los anticoagulantes de acción directa (ACOD) son menos sensibles a estos cambios, por lo que Bartolomé Beltrán, miembro del Consejo Asesor del Ministerio de Sanidad, puso sobre la mesa el hecho de que estando bien anticoagulado se evitan “costes altísimos” derivados de la dependencia.

En esta línea, Beltrán apuntó a que no sabe si “alguno” está a la espera de que los ACOD se conviertan en genéricos para recetarlos y lamentó que tan vez no vuelva a haber otros fármacos tan buenos para este problema si no se investiga, “que dependerá de los beneficos que se obtengan”.

Sobre este particular, Pérez-Villacastín apuntó a que la ventaja de los ACOD es que son más resistentes a pequeños cambios, aunque reconoció que a los médicos se les “obliga” a pensar en términos económicos.

“Si los pacientes anticoagulados no salen en manifestación como lo hicieron los de la hepatitis C, a lo mejor hasta dentro de muchos años no nos dejan prescribir los nuevos fármacos”, incidió Palma.

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