El abordaje del alcoholismo cambia

Los expertos advierten de que menos del 10 por ciento de los pacientes están diagnosticados
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13 jun 2014 - 16:00 h
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“Las adicciones son enfermedades huérfanas, que dependen del yo, el ambiente y la propia sustancia. El alcoholismo, es una enfermedad primaria y crónica, del sistema nervioso central, que debe ser tratada como tal y que afecta de diferente manera a cada persona”.Así lo puso de manifiesto Antonio Terán Prieto, coordinador del Centro de Adicciones San Juan de Dios de Palencia, durante el XIII Seminario Lundbeck ‘Adicción al alcohol: viaje al interior de una enfermedad’.

Según el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el alcohol provoca 3,3 millones de muertes en todo el mundo cada año. A pesar de estas cifras, en España el alcoholismo es una enfermedad infradisgnosticada. Además los expertos coincideron al señalar que no es una prioridad para la Administración, ya que en consideran que se centra la atención sólo en el consumo de jóvenes y conductores, a pesar de que el alcohol está detrás del 3,6 por ciento de los fallecimientos.

La puerta de entrada al sistema de estos pacientes es la Atención Primaria, un nivel asistencial en el que según los expertos a menudo encuentran dificultades para identificar y orientar a los pacientes. En este sentido, Antoni Gual, jefe de la Unidad de alcohología del Hospital Clínic de Barcelona, resaltó cómo los pacientes con esta enfermedad suelen llegar tarde a la consulta médica “con muchos años de evolución”. De este modo aseguró que tan sólo uno de cada cinco recibe tratamiento. Para Terán en comparación con otros trastornos de salud mental, el abuso y la dependencia del alcohol son los que presentan una brecha terapéutica más amplia.

Una de las claves fundamentales para el éxito del tratamiento es cambiar el abordaje de la enfermedad. Según Gual consiste en una atención centrada en el paciente. Actualmente se está trabajando en nuevas dianas basadas en el estudio de neurotransmisores como el glutamato, opiáceos, 5-HT, o cannabinoides, que, tal y como indica Terán, “abrirán la vía a nuevos tratamientos”. Actualmente, en los países comunitarios, está aumentando la tendencia hacia el reduccionismo de la dosis en vez de optar por la abstemia como solución única, opción para la que se están obteniendo buenos resultados con los fármacos relacionados con el anticraving , que interfieren en el sistema de recompensa cerebral, disminuyendo o anulando el deseo compulsivo o imperioso de consumir alcohol, y antipriming, que bloquean la posibilidad de beber.

Antes de la aparición de estos últimos, gracias a los avances en el conocimiento del cerebro, los primeros tratamientos en aparecer se basaban en la inhinibición del metabolismo del etanol —antidipsotrópicos, interdictores o aversivos—, cuya acción se basa en el efecto psicológico disuasorio dado el refuerzo negativo que supone para el paciente la reacción de combinar fármaco y alcohol. Su eficacia depende del grado de conciencia y motivación del paciente. Sin embargo, el número de ensayos clínicos es reducido y la mayor parte son antiguos y continenen numerosas limitaciones metodológicas. Además, existen otros fármacos como los anticonvulsivantes o los inhibidores de la recaptación de serotonina que de momento no tienen la indicación aprobada en España.

Alcohol y Patología Dual

Asimismo, 80 de cada 100 personas que acuden al médico por dependencia al alcohol, presentan otra enfermedad mental. Néstor Szerman, presidente de la Sociedad Española de Patología Dual, subrayó que las más prevalentes son los trastornos de ansiedad, afectivos y de personalidad, y además incidió en que deben ser tratadas de manera conjunta. En este sentido, el experto indicó como el paradigma está cambiando, desde un modelo clásico centrado en el objetivo adictivo a un modelo centrado en la vulnerabilidad individual. En este sentido, señaló que el problema de no conocer la patología dual conlleva a que no es posible hacer tratamientos farmacológicos y psicoterapéuticos, que pueden lograr regular la enfermedad. “El desconocimiento de la patología dual deja a los pacientes en el limbo de un diagnóstico insuficiente”, precisó Szerman. Asimismo, explicó como existen dos redes para la atención: una de adicciones y otra de salud mental, una situación que genera marginación y exclusión del sistema, lo que da lugar al “síndrome de la puerta equivocada, donde el paciente no encuentra el acceso adecuado al SNS”, concluyó.

Europa es el continente donde más se consume alcohol. Tal y como indica Terán, “10,9 litros de alcohol por persona mayor de 15 años al año”. Además, se estima que el número de afectados por dependencia al alcohol es de 14 millones. Por su parte, España está por encima de la media europea, con 11,2 litros por persona, en consumo, pero por debajo en dependencia, con un 0,7 por ciento de la población. La Organización Mundial de la Salud considera como consumo de riesgo de 40 a 60 gramos al día en hombres y de 20 a 40 gramos en mujeres. El consumo medio a nivel mundial se sitúa en 6,2 gramos en Europa asciende a 10,9 y en España llega a los 11,2. Teniendo en cuenta el coste por accidentes, enfermedades hepáticas, absentismo laboral, etc., se calcula que en España los costes asociados al alcohol ascienden a 7,5 millones de euros al día.

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