El arsenal de Roche contra el cáncer de mama mereció un premio

Herramientas
|
06 jun 2014 - 16:00 h
|

El jurado de los Premios Fundamed & wecare-u premió como Mejor Medicamento del Año a un arsenal terapéutico que ha ayudado a crear esperanzas certeras en la lucha contra el cáncer de mama. El medicamento del año fue a parar a manos de Roche, que lleva tres décadas investigando la proteína HER2 y los beneficios de actuar sobre ella cuando un tumor de mama sobreexpresa dicha proteína. El esfuerzo por comprender esta alteración supuso el desarrollo de Herceptin (Trastuzumab), una revolución que hace quince años llegó a las pacientes españolas. “Aquel anticuerpo monoclonal transformó el pronóstico”, explicó Federico Plaza, director de Goverment Affairs de la multinacional suiza. La condición de HER2 positivo (20 o 30 por ciento de todos los casos) dejó de ser sinónimo de evolución más agresiva y pasó a ser el estatus necesario para beneficiarse de la terapia más eficaz y segura del arsenal terapéutico. “Hemos pasado de tener un 80 por ciento de mortandad en este tipo de cáncer a un 80 por ciento de supervivencia”, aseguró Plaza.

Aquel punto y aparte deja ahora paso a una segunda revolución en la cual Herceptin sigue jugando un papel esencial. “Se ha conseguido una formulación subcutánea que aporta más calidad de vida. Es el aliado imprescindible para Perjeta (Pertuzumab) y es el vehículo en el que viaja un potente agente quimioterápico (DM1) hasta el mismo tumor, un pionero anticuerpo conjugado que se comercializará con el nombre de Kadcyla”, afirmó Plaza. Este arsenal terapéutico al servicio del médico y de la paciente con cáncer de mama son muestra del compromiso que tiene Roche con el desarrollo de terapias que hacen realidad el concepto de medicina personalizada. “Apostamos por cronificar enfermedades en largo plazo; hace treinta años, cuando se investigó con anticuerpos monoclonales creamos un punto de inflexión en la enfermedad”, aseguró Plaza.

El último de este trío de ases contra el cáncer de mama, Kadcyla, fue autorizado por la Comisión Europea el pasado mes de noviembre. En la indicación autorizada se detalla que los pacientes deben haber recibido tratamiento previo para la enfermedad localmente avanzada o metastásica, o bien, haber manifestado recurrencia de la enfermedad durante el tratamiento adyuvante (posterior a cirugía), o en los seis meses siguientes a su finalización. “En España podremos disfrutar de las ventajas de este medicamento en pocos meses”, explicó Plaza.

El medicamento es el primer exponente de una nueva clase de fármacos, los anticuerpos conjugados en este tipo de cáncer. Es capaz de combinar las propiedades biológicas de trastuzumab, un anticuerpo indicado en cáncer de mama avanzado por su actividad selectiva sobre las células tumorales HER2 positivo, con un potente agente quimioterápico, DM1, de modo que el primero transporta al segundo hasta el interior de la célula tumoral. De ese modo, se limita el daño en el tejido sano, además de ejercer el efecto anti-HER2 propio de trastuzumab, aumentando así la eficacia y reduciendo la toxicidad.

Este nuevo fármaco supone una innovación y mejora la supervivencia global en pacientes con cáncer de mama metastásico HER2-positivo, cuya enfermedad haya progresado tras un tratamiento basado en trastuzumab más quimioterapia (sobre todo Taxanos). La decisión de la Comisión Europea se ha basado en los datos del estudio Emilia, un fase III internacional, abierto y randomizado, que incluyó a 991 pacientes con cáncer de mama HER2 positivo localmente avanzado irresecable o metastásico tratadas previamente con trastuzumab) y un taxano. Se comparó T-DM1 en monoterapia frente a Lapatinib más la quimioterapia Capecitabina (Xeloda).

Los resultados de esta investigación mostraron que aquellas pacientes que recibieron T-DM1 consiguieron vivir casi diez meses (9,6 meses) sin que la enfermedad progresara (supervivencia libre de progresión), es decir, una mediana de 3,2 meses más que el brazo con Lapatinib más capecitabina. El anticuerpo conjugado permitió igualmente mejorar la supervivencia global por encima de los dos años y medio (30,9 meses frente a 25,1). Además, T-DM1 fue mejor tolerado que el brazo comparador y su uso se asoció con menos efectos secundarios graves asociados a la quimioterapia.

Twitter
Suplementos y Especiales