El Brexit siembra de dudas la principal salida del profesional emigrante

La negociación se prolongará en torno a dos años, periodo en el que no variará el estatus de los europeos
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01 jul 2016 - 16:00 h
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La incertidumbre se ha apoderado de los profesionales sanitarios europeos que trabajan en Reino Unido. El pasado 23 de junio la sociedad británica votó en referéndum a favor de abandonar la Unión Europea. La decisión ha sembrado de dudas la principal salida de médicos y enfermeros españoles ante la falta de oportunidades laborales en nuestro país. Desde 2010, la Organización Médica Colegial (OMC) ha tramitado 5.000 certificados de idoneidad para que facultativos españoles puedan trabajar en las islas británicas. El Consejo General de Enfermería (CGE) estima que alrededor de 7.800 enfermeros han abandonado España camino de este país. Existe otro colectivo afectado, el de la ciencia. La Asociación de Científicos Españoles en Reino Unido (CERU) calcula que 3.000 investigadores españoles trabajan allí, la mitad de ellos en el sector biomédico.

Los consejos generales de médicos y de enfermería han trasladado un mensaje de cautela. La salida no se producirá hasta dentro de dos años. Es el periodo máximo que establece el Tratado de Lisboa para las negociaciones de los países que quieren abandonar la Unión Europea. Durante este tiempo, los españoles y el resto de los europeos mantendrán su estatus.

Ambas organizaciones se muestran optimistas ante la dependencia que tiene el Servicio Nacional de Salud británico (NHS, por sus siglas en inglés) de profesionales extranjeros. Es una realidad que reconoce incluso la Asociación Médica Británica (BMA). “Permaneceremos juntos como una profesión con nuestros colegas de Europa y de todo el mundo, con los que vivimos, trabajamos y estudiamos y de los que el NHS depende”, ha señalado un portavoz de esta organización.

Tanto enfermeros como médicos confían en que se busque una fórmula para regularizar a los profesionales desplazados. “Cabe prever que se adopten medidas extraordinarias para la gente que está trabajando allí”, explica Rafael Lletget, responsable del Área Internacional del CGE. El argumento de Lletget se basa en esa necesidad de personal sanitario. “Las enfermeras españolas son un activo del que no podrían prescindir sin poner en riesgo la supervivencia del sistema”, añade.

La duda radica en la homologación de los títulos. Hasta ahora se hacía de manera automática para todos los ciudadanos de la UE en virtud de la directiva de cualificaciones profesionales. “Venimos de una etapa en que se convalidan, no tendría sentido que ahora dejaran de hacerlo”, señala Fernando Rivas, representante nacional de médicos con empleo precario de la OMC. La principal ventaja con la que juegan los médicos es la “homogeneidad en la formación”, destaca. Durante los últimos años, se ha trabajado en Europa en “una armonización de la formación médica especializada”, insiste. Hasta que no comiencen las negociaciones, no se conocerá si Reino Unido utilizará el mismo procedimiento para la convalidación que utiliza con los ciudadanos extracomunitarios. “Por compañeros que he conocido, el proceso puede durar unos dos años”, señala Gemma Clemente, una ginecóloga catalana en un hospital de Guildford.

Dentro de la directiva de cualificaciones profesionales, Reino Unido ha sido uno de los países más exigentes. “Incluso teniendo una directiva que marcaba las pautas en este sentido, introducían elementos adicionales como requisitos específicos de idioma por encima de lo que se exigía”, advierte Lletget. Otra consecuencia sería un incremento de la burocracia. “Los que vayan afrontarán unos trámites más largos, porque tendrán que solicitar un permiso de trabajo”, afirma Rivas.

Mensaje de tranquilidad

Los centros hospitalarios y sanitarios británicos trataron de calmar a los profesionales europeos ante el triunfo del Brexit. Tanto Clemente como Amparo López Iniesta, una enfermera española afincada en Manchester, explican que recibieron comunicados en los que se expresaba el reconocimiento del trabajo de los europeos que desempeñan su labor en Reino Unido.

Esta enfermera albaceteña cuenta que sus superiores le transmitieron “un mensaje de tranquilidad”. Dentro de la incertidumbre, los responsables de su departamento confían en que “Reino Unido tendrá que buscar algún acuerdo para todos estos profesionales de fuera de la UE”. La preocupación de López Iniesta es que no se contabilice esa experiencia a la hora de regresar a España. “Muchos trabajamos aquí para ganar puntos de cara a la bolsa pública de España y tener más oportunidades de trabajar”.

Clemente explica que “como había gente preocupada, enviaron desde dirección un correo a todos los trabajadores para decir que a pesar del resultado, el NHS seguiría valorando igual el trabajo de los extranjeros, que no habría despidos y que seguirían contratando profesionales”. Al igual que López Iniesta, Clemente prevé regresar a España a largo plazo. De momento tendrá que esperar. “El trabajo que estoy realizando es casi imposible en España”, explica. En la actualidad, realiza un research clinical fellow en cirugía laparospica de ginecología.

Los profesionales españoles en Reino Unido también han recibido un mensaje de calma de la Embajada de España en Londres. El comunicado advertía de que durante las negociaciones “el marco jurídico e institucional entre la UE y el Reino Unido permanecerá inalterado, por lo que no habrá ningún cambio”. El coordinador científico de la Embajada de España, Lorenzo Melchor, advierte de que “si un científico consigue una beca Marie Curie para irse a Reino Unido va a poder ir sin problemas”.

Melchor llama la atención sobre otro problema. Las autoridades británicas prevén que Reino Unido entrará en recesión si finalmente abandona la UE. El Brexit afectaría a la financiación de la ciencia y la sanidad. “Los fondos de la UE representan el tres por ciento de lo que se invierte en el Reino Unido, lo que equivale al presupuesto de una de sus agencias de investigación”. El mensaje de CERU ha ido en la línea de reivindicar el papel de la colaboración científica. “Los científicos británicos y europeos debemos ponernos en pie y reclamar que todo lo conseguido gracias a estas colaboraciones internacionales se mantenga, y lejos de perderse, se dialogue para conseguir que la unión siga siendo la fuerza”.

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