El jurado reconoce la conciliadora vocación de servicio público de Concepciò Tarruella

El premio tiene en cuenta toda la trayectoria de la ex portavoz de Sanidad de CiU en el Congreso, ahora presidenta de EME
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27 may 2016 - 16:00 h
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La política, el mundo de los asuntos socio-sanitarios y el estudio han sido siempre sus tres grandes pasiones, y allá por donde ha pasado ha sido capaz de compaginarlas con un sello personal: una marcada vocación conciliadora y de servicio público que ha sido reconocida en múltiples ocasiones, tanto en público como en privado. La última, durante los premios Fundamed & Wecare-u 2015, que elevó a Concepciò Tarruella como la Figura Pública Sanitaria del año.

Llegó a la política en 1986, de la mano de Josep Antoni Duran i Lleida, cuando presidía el Colegio de Enfermería de Lleida. Se estrenó como gerente de los Servicios Sociales en la Diputación de Lleida hasta 1992, cargo que abandonó para ser diputada del Parlament durante dos años. Tras su paso por la Dirección General de Atención a la Infancia y Adolescencia de la Generalitat regresó al Parlament, a Sanidad y Política Social, desde donde saltó al Congreso como diputada de CiU (finalmente sólo de Uniò) en la IX y X legislatura. Se labró una fama de diputada trabajadora, valiente y dialogante, comprometida con el sector. De eso ha dado muestras sobradas, especialmente desde que los Reales Decretos-ley comenzaron a hacer mella y empezó a pedir un cambio de rumbo en la política farmacéutica.

En 2011 denunció lo que hasta entonces había sido un secreto a voces: que la Comisión Interministerial de Precios no ofrece garantías jurídicas a las compañías. Incansablemente hizo frente a las regulaciones de carácter economicista que han lastrado al SNS en los años de la crisis con mensajes repetidos hasta la saciedad: que el sistema está infrafinanciado; que las innovaciones no son un gasto y que las comunidades necesitan un presupuesto estatal o soluciones innovadoras (como utilizar el IVA sanitario) en lugar de recurrir al endeudamiento vía FLA; que el copago por renta necesita más tramos para ser justo y equitativo; que los DH deben volver a las farmacias; que el Consejo Interterritorial debe fortalcer el Estado de las Autonomías; que las políticas sanitarias no deben dictarse desde Hacienda...

También se apuntó buenos tantos. En junio de 2014 sacó adelante la propuesta de establecer una regulación específica para los biosimilares, si bien en mayo de 2015 el Gobierno opinó que no era necesario. En junio de 2015 firmó un consenso con el PP en política de vacunación. Pero no pudo sacar adelante su mayor reto. Convencida de que se deben hacer políticas sanitairas, y no políticas con la sanidad, Tarruella vio cómo las diferencias políticas dirimían las posibilidades del Pacto que impulsó en la IX legislatura.

Salió del Congreso para retomar su labor en el ámbito social, en el que previamente se había involucrado activamente en distintas federaciones y entidades socio-sanitarias, unas relacionadas con la esclerosis múltiple como, FESALUT (de la que fue fundadora y promotora) o FELEM. Hoy su vocación de servicio público continua vinculada al asociacionismo, como presidenta de Esclerosis Múltiple España. Desde este foro se muestra dispuesta a continuar trabajando con las mismas armas que le han hecho merecedora del Premio a la Figura Pública Sanitaria 2015: “Soy una enfermera de vocación que temporalmente ha estado en política y que ahora está en el lado de los pacientes. Seguiré luchando contra las desigualdades y las injusticias siempre a base de diálogo e intentando llegar a acuerdos”.

Soy una enfermera de vocación que temporalmente ha estado en política y ahora está en el lado de los pacientes”

En mi trayectoria he intentado luchar contra las desigualdades, pero siempre a base
de diálogo y acuerdo”

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