El médico tiene menos poder de decisión en España que en Francia o Alemania

Expertos confían en que la UE converja hacia un sistema mixto entre los modelos Bismarck y Beveridge
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13 may 2016 - 16:00 h
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España se encuentra entre el grupo de países europeos donde los médicos tienen menos capacidad de decisión. Un estudio elaborado por la Asociación Profesional de Médicos de Ejercicio Libre (Aspromel) ahonda en las diferencias entre los principales sistemas europeos. Por un lado, está el modelo Bismarck, en el que el Estado garantiza la sanidad a través de mutualidades, como en Alemania, Austria, Bélgica, Francia, Holanda, Luxemburgo y Suiza. Por otro, el Beveridge, en el que la sanidad se financia a través de los presupuestos generales de cada país, como en España, Reino Unido, Suecia, Finlandia, Noruega, Dinamarca, Italia y Portugal. Olga García, vicepresidenta de Aspromel, considera que los facultativos de este primer grupo cuentan en la actualidad con mayor poder decisión: “Tiene más autonomía el médico sobre el modo en que ejerce la medicina”.

Esta toma de decisión se traduce en una mayor contribución en el establecimiento de presupuestos, tarifas y baremos, así como en la planificación y la gestión sanitaria. “En el sistema sanitario público español, los médicos participan poco en las decisiones sobre la planificación del sistema sanitario o sobre los baremos”, señaló García, tras la celebración de la jornada ‘Los derechos del médico, garantía para el paciente’ que se celebró la semana pasada en la sede de la Organización Médica Colegial (OMC), con la participación de Aspromel.

La experta destaca el ejemplo sobre la gestión de los centros de salud. “Habían participado en las negociaciones las asociaciones de los médicos familia y la Comunidad de Madrid no ha cumplido con los acuerdos”, explicó. No obstante, el Gobierno y las comunidades en España tratan de involucrar más al médico con la aprobación de leyes sobre gestión clínica. “El profesional es el que sabe las necesidades del sistema porque es el que tiene más conocimientos”, afirmó.

En los países integrados en el modelo Bismarck, las asociaciones médicas negocian directamente con las autoridades el establecimiento de los precios y los baremos. “El médico tiene su consulta y llega a acuerdos con el Estado y o las aseguradoras sobre las tarifas y se le reembolsa”. En el caso de Alemania, las federaciones de los médicos de los länders negocian con los seguros de salud. En cuanto a la planificación del sistema, los profesionales tienen derecho a acudir a audiencias para presentar sus puntos de vista durante el procedimiento para la aprobación de una ley.

Mayor autonomía

Esta mayor autonomía se traduce de manera diferente en Austria donde los médicos de primaria coordinan las unidades y actúan de filtro para el resto del sistema y los hospitales, a excepción de las urgencias. El sistema francés está regulado por el Estado y los Fondos de Seguros de Salud Estatutarios. Cada cinco años se negocian “las tarifas para las prestaciones médicas como el acto médico, el quirúrgico o el radiológico”, añadió García. En la actualidad, este país está negociando los precios para el periodo comprendido entre 2017 y 2020.

El Estado se reserva a veces la capacidad de intervenir como en Suiza, donde todos los actores implicados participan en las negociaciones. En caso de que la estructura tarifaria sea inadecuada o no haya acuerdo, será el Gobierno el encargado de fijarla. Pero en ocasiones, esta cesión de poder de negociación no puede acometerse. En el caso de Bélgica, los médicos pueden participar en todas las instancias pero dado su carácter regional, carecen de equipos suficientes para asistir a todas las reuniones. Existen también casos en el sistema Bismarck, como el luxemburgués en el que los médicos no tienen tanta capacidad de decisión y se han visto obligados a elevar una reclamación.

Dentro del modelo Beveridge, en países como España, Grecia, Portugal o Finlandia es el parlamento y ministerio de sanidad o salud los que llevan la iniciativa legislativa, aunque las transferencias son propiedad de las regiones o los ayuntamientos. En otros casos como Italia, son las 20 administraciones regionales las encargadas de organizar el sistema sanitario, mientras que los ayuntamientos proporcionan los servicios a nivel local.

En todos estos países, los presupuestos los decide el ministerio de Economía o Hacienda, aunque en la mayoría de los casos debe ser refrendado por el parlamento. También ocurre así en Francia, donde debe ser aprobado por la Asamblea Nacional.

Pero la existencia de estos dos sistemas bien definidos no es un obstáculo para la creación de un espacio sanitario europeo, a juicio del presidente de Aspromel, André Bolliguer. Ya se han dado pasos hacia la “integración de ambos modelos”, como “la directiva sanitaria transfronteriza”, añadió Bolliguer.

El presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Juan José Rodríguez Sendín, reclamó un “salario digno” para los profesionales médicos durante la jornada ‘Los derechos de los médicos, garantía para los pacientes’. “Es imposible ejercer bien la medicina con una profesión que cada vez tiene más recortados los recursos y las condiciones de empleo”, insistió.

La crisis ha pasado factura a los bolsillos de los profesionales pero especialmente al de los médicos. El representante nacional de Atención Primaria Urbana de la OMC, Vicente Matas, hizo referencia los “drásticos recortes” que sufrieron los trabajadores de las administraciones públicas encuadrados en el grupo A1, donde se encuentran los médicos, y que llegaron al 40 por ciento. A este problema se suman las diferencias entre las regiones.

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