El objetivo es lograr un modelo de atención integrada social y sanitaria

En el curso están involucrados profesionales de ocho sociedades científicas diferentes
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08 abr 2016 - 16:00 h
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Un objetivo del que se encargan en Cataluña los departamentos de Presidencia, Salud y Trabajo, Asuntos Sociales y Familia que pretende dar una atención integral e integrada a los pacientes crónicos complejos cubriendo todas sus necesidades, no solo las sanitarias. Precisamente sobre estos aspectos versa el curso ‘Certificación de experiencia en atención a personas con necesidades complejas en la comunidad’, que comienza el 19 de abril y está elaborado en colaboración con ocho sociedades científicas, los tres departamentos del Gobierno de Cataluña citados y con el apoyo de Laboratorios Chiesi.

Así lo explicó a GM Albert Ledesma Castelltort, director del Plan interdepartamental de atención e interacción social y sanitaria (PIAISS) y también director de este curso, que va ya por su tercera edición. Así, desgranó cómo se ha ido forjando este modelo en Cataluña, los dos primeros años de trabajo (comenzó hace cuatro) se dedicaron a ordenar desde la visión de la sanidad la atención a las personas que están en la punta de la pirámide, que son el cinco por ciento de las que viven en Cataluña, es decir las que tienen más necesidades complejas de atención y las que a menudo acumulan carga de morbilidad. Posteriormente, en febrero de 2014, se realizó el abordaje social y sanitario a través del cual se intenta diseñar los procesos de atención a las personas con una sola mirada, teniendo en cuenta todos los ámbitos de necesidad de la persona y priorizando las respuestas en función de la importancia que tienen en el plan de atención de cada una de ellas, porque puede contarse con un plan terapéutico excelente, con los mejores fármacos, pero si la persona llega a su casa y no tiene capacidad para administrarse el tratamiento, no servirá de nada.

En esta línea, apuntó a la importancia de cambiar el rol del paciente para que se convierta en una persona corresponsable en la toma de decisiones dentro de su plan d atención.

En Cataluña—continuó Ledesma—, se dispone de una base de datos “muy completa”, gracias a la cual se ha estratificado a las personas desde el punto de vista del riesgo sanitario, en base al uso de recursos y a la morbilidad. Ahora están trabajando en desarrollar y crear base de datos con factores de riesgo social y con la posibilidad también de estratificar a la población en función de los mismos.

“La estratificación es un instrumento complementario para identificar a las personas con la condición de complejidad, que nos ayuda, pero el método más eficiente en la identificación en el proceso de atención individual es el criterio profesional”, detalló para añadir que después de incorporar a 200.000 personas al programa comprobaron que la identificación de los profesionales detecta a muchos más pacientes que la estratificación. En concreto, del total de pacientes que fueron identificados como complejos por los profesionales, solo el 57 por ciento se hubiesen detectado con la estratificación, el 43 por ciento restante fueron identificados gracias al criterio de los profesionales sanitarios. Estas personas no aparecen en la estratificación por ser pacientes frágiles, posiblemente con riesgo social, sin grandes cargas de morbilidad o un gran uso de recursos, de ahí la necesidad de tener un instrumento de estratificación en base a criterios o factores de riesgo social.

Precisamente en la respuesta que ha sabido dar Cataluña al cambio de paradigma en la atención a los pacientes se centra este curso, en cómo rediseñar las rutas de atención, fundamentalmente en las transiciones, y establecer qué rol tiene cada profesional, cada servicio y cada institución, tanto cuando el paciente está en atención primaria o en hospitalaria como cuando vuelve a su domicilio o se encuentra en un hospital de estancia intermedia, por lo que se ha incorporado a este proyecto multidisciplinar a los profesionales de medicina de familia, enfermería de AP, geriatría, paliativos, trabajadores sociales y medicina de urgencias. “A lo largo de este curso pretendemos rediseñar el proceso de atención de forma compartida, tanto de forma teórica como práctica”, detalló el director de la formación. Agregó que a todos los pacientes ha de garantizárseles que tienen un gestor de caso al que conocen y que, ante cualquier duda, tienen un profesional al que dirigirse.

En este sentido, explicó que se trata de una experiencia “muy novedosa” porque pone a trabajar conjuntamente a profesionales de distintos ámbitos en lugar de competir por quien hace cada cosa.

Pueden acceder al curso todos los profesionales sociales y sanitarios de Cataluña a través de sus sociedades científicas y colegios profesionales. La idea es mantener el curso e irlo madurando en algunos aspectos formativos a medida que se vaya implementando el nuevo modelo y en base al conocimiento adquirido.

Colaboración de la industria

En lo que se refiere a la ayuda de Laboratorios Chiesi para hacer posible el desarrollo de este curso, Ledesma la tildó de fundamental. Asimismo, incidió en que ha consistido en una doble colaboración: por un lado, desde el punto de vista financiero y, por otro, aportando ideas para el desarrollo del mismo, por ejemplo ayudando a conseguir que las sociedades científicas médicas se sienten con trabajadores sociales del mundo local y se planteen cuál es la mejor manera de organizar un proceso de atención en un determinado ámbito territorial y en base a las necesidades de las personas. Sin embargo, todos los profesionales ven la necesidad de ordenar este proceso de atención que es el que más problemas genera, fundamentalmente cuando se está hablando de una prevalencia poblacional del 4,1 por ciento, desde la perspectiva sanitaria, a la que hay que añadir a las personas con riesgo social, que pueden representar un 1 o 1,5 por ciento adicional con una tasa de envejecimiento del 18 por ciento en Cataluña.

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