El perfil asistencial de la FH es clave para no perder valor competitivo

La farmacia hospitalaria busca un modelo de intercambio formativo con Estados Unidos
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19 feb 2016 - 16:00 h
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Que España tiene mucho que aprender en temas de gestión, de sus colegas americanos es una realidad que cada vez cobra más peso. Las nuevas tendencias que llegan del otro lado del charco hacen hincapié en la eficiencia y en la inversión. Fue la conclusión principal que se destacó en la Jornada ‘Post Midyear’ organizada la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), bajo el auspicio de Amgen, con la intención de debatir sobre la dirección y la estrategia de servicios según las tendencias y conclusiones más relevantes del Congreso de la Sociedad Americana de Farmacia Hospitalaria (ASHP, por sus siglas en inglés).

Las fórmulas para conseguir ese modelo de eficiencia pasarían por potenciar el papel del farmacéutico de hospital. Un mensaje que en los últimos años está cogiendo más fuerza. Los equipos multidisiciplinares con la participación activa de estos profesionales son claves para el manejo diario. Esto ya es una realidad en Estados Unidos, por ello, en los últimos tiempos se ha convertido en un espejo donde mirar. En este sentido, la SEFH está trabajando en facilitar el intercambio de experiencias entre países bajo la tutela de las sociedades nacionales e internacionales. Gracias a esta fórmula, los farmacéuticos ya no sólo trabajarán con lo último en tecnología, sino que podrán incidir en áreas donde la farmacia hospitalaria todavía no es puntera en España; como urgencias, UVI o neonatología y trasladar esa experiencia al sistema sanitario.

Lo que tienen claro es que las prioridades en un país y en otro son diferentes. Mientras que en Estados Unidos los intereses se centran en la formación de profesionales con un carácter técnico para poder delegar tareas y que el farmacéutico hospitalario se centre en el paciente, la trazabilidad o programas de optimización de antibióticos; en España aún se mira con recelo que la farmacia hospitalaria tenga capacidad de decisión en la práctica clínica. Las diferencias de recursos entre ambos países son abismales, pero los expertos creen que ya se puede empezar a trazar los cimientos para este cambio.

El perfil clínico del farmacéutico de hospital es otra de las características en las que se debería incidir. Sobre todo, sería de gran ayuda para asegurar la continuidad asistencial de los pacientes, velar por la seguridad, y favorecer el seguimiento terapéutico.

Cartera de servicios

Uno de los ejemplos más significativos que salió a colación fue el cambio de mentalidad que han dado los profesionales americanos de la FH, pasando del modelo Modelo Iniciativo de Farmacia Práctica (PPMI) al Modelo de Práctica Avanzada (PAI). En este sentido, han pasado de un modelo en donde el farmacéutico estaba centrado en la medicación, a otro donde está centrado en el paciente, ya sea en el ámbito hospitalario o de primaria. En concreto, la iniciativa incluye la integración del equipo clínico, la promoción del papel del farmacéutico como especialista y generalista, el aprovechamiento de los técnicos de farmacia potenciando la acreditación farmacéutica y la formación, y se centra en las mejoras tecnológicas que pueden garantizar la seguridad del paciente y los resultados.

Del mismo modo, apostar por la integración de los cuidados farmacéuticos llegando a una coordinación entre la FH, los servicios sociosanitarios, atención primaria y la farmacia comunitaria debe ser una prioridad para comenzar esta andadura. Carlos Codina, del Hospital Universitario Clínic de Barcelona, puso sobre la mesa la necesidad de establecer alianzas entre hospitales, países, sociedades, etcétera. Sin embargo, hacen falta recursos: sistemas de información interoperables con indicadores clínicos, inversión en nuevas tecnologías, etcétera. En este sentido, como explica Ana Herranz, directora del Centro de Innovación del Servicio de Farmacia del Gregorio Marañón, en EE.UU. están muy concienciados con las fórmulas de eficacia. En los hospitales americanos los profesionales obtienen una penalización si el paciente reingresa en el centro, y como barrera contra ello, están demostrando que la participación de la FH es clave para mejorar las cifras de reingresos. No sólo resultados en salud, también han comprobado un importante impacto sobre la facturación.

El presidente de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), Miguel Ángel Calleja, no descarta que la prescripción farmacéutica sea una posibilidad. De hecho, como anunció es una de las líneas de trabajo que actualmente está desarrollando la SEFH. Calleja destacó la necesidad de fijar los criterios y conceptos en este ámbito, un terreno en el que ya hay experiencias por ejemplo en anticoagulación oral, monitorización, etc. Por su parte, la vicepresidenta de la SEFH, Ana Lozano Blázquez, destacó la figura del técnico de farmacia hospitalaria como profesional especializado, más adecuado que otros profesionales. De la misma forma, existe todavía inquietud sobre el papel de las acreditaciones, los nuevos servicios y funciones a desarrollar, y si es imprescindible encaminarse siempre hacia la máxima superespecialización.

Los farmacéuticos tienen claro que en los próximos años tendrán que implicarse más en la mejora de la calidad de la prescripción en receta. Es decir, los medicamentos que se prescriben en el hospital, pero que no se dispensan en los servicios de farmacia. Pero para ello, habrá que analizar que las recetas se ajustan a las guías de práctica clínica.

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