“El problema de la sanidad no es la universalidad sino la equidad”

ENRIQUE SÁNCHEZ DE LEÓN Ex ministro de Sanidad y socio-director del Despacho Sánchez de León Asociados
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06 may 2016 - 16:00 h
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Enrique Sánchez de León, primer ministro de la democracia y presidente de Fundamed, analiza para GM pasado, presente y futuro de la sanidad española.

Pregunta. ¿Cómo ha cambiado la sanidad con la llegada de la crisis económica?

Respuesta. Como es lógico, la sanidad, que es un factor económico de primera clase, ha sido influida por la crisis de manera que todo su esquema financiero lógicamente ha sido influenciado. Pero alrededor de esta verdad surgen ficciones, por ejemplo, el aprovechamiento que una parte del panorama político hace que el concepto de recortes haya tenido su sustantivo más importante en la sanidad. Sin embargo, una consideración global de este tema pone en duda la realidad de ese recorte, no a título individual, que indudablemente los ha habido, sino en el conjunto del gasto público. El mensaje es que los recortes en términos globales de financiación del gasto sanitario no han sido sustantivos y por lo tanto no han repercutido en el gasto público en sanidad.

P. ¿Se ha roto la universalidad de la sanidad?

R. Esa ficción política se configura también alrededor de la universalización. Uno lee la prensa casi a diario y da la impresión de que las medidas de crisis han afectado extraordinariamente a la llamada universalización y eso es verdad solamente a medias porque estaba conseguida mucho antes de estos años. Lo que se ha tratado es de ajustar de qué manera el estado español puede resarcirse de unas prestaciones gratuitas a nacionales de otros países que se desentendían totalmente de la financiación del sistema. Al final lo que ocurre es que hay unos cuantos miles de personas sin total cobertura de sus necesidades porque todos los españoles, los extranjeros con convenios y los ciudadanos de la comunidad europea están protegidos.

P. ¿Cuáles han sido los principales hitos? ¿Hay algo bueno que se pueda sacar de la crisis?

R. Claro, siempre lo hay. Nos hemos dado cuenta de que efectivamente la sanidad no solamente no es gratuita sino que cuesta muchísimo dinero y hay que administrarlo bien. Normalmente en España hemos tenido una seguridad social gratis y para todo, y ello quizás nos haya llevado a un desmesuramiento de lo que tiene que ser la protección en el ámbito sanitario. La crisis nos vienen a demostrar que la sanidad es muy cara y que esas ficciones demagógicas de que la sanidad es gratuita y no tiene límites y cualquier avance hay que llevarlo a toda persona es un deseo de todo bien nacido pero que a veces tiene dificultades financieras en su cumplimiento.

P. ¿Nos encontramos en una situación complicada ante la falta de Gobierno? ¿Cómo puede afectar esto a la sanidad?

R. Yo creo que no porque no hay en estos momentos necesidad de medidas urgentes. Urgente y necesario es un nuevo sistema de financiación de la sanidad, pero eso entra dentro del esquema general de la financiación de los servicios de Estado. Lo que es fundamental es darnos cuenta de que esa necesidad hay que afrontarla y hay que hacerlo desde la realidad. Que se prolongue uno, dos o tres meses más yo creo que ni es sustantivamente importante.

P. ¿Qué pasa con las normas que están en trámite y no han salido adelante ante la falta de Gobierno?

R. Tampoco son realmente sustantivas. El problema fundamental de la sanidad es que se necesita un nuevo código de disposiciones, una nueva estructura jurídica y la organicidad del estado autonómico afecta extraordinariamente y más a la propia sanidad que a otros sectores. Hasta que no se resuelvan los problemas generales de coordinación y de cohesión a nivel nacional, difícilmente se resolverán los problemas estrictamente sanitarios, es un avance conjunto que hay que hacer desde la perspectiva del estado. Mientras tanto, las comunidades autónomas tienen que desprenderse necesariamente de un espíritu proselitista, político estrictamente, de llevar a la gente a la convicción de que todo es gratis. El problema fundamental de la sanidad no es el de la universalidad sino el de la equidad, tiene que ir por la vía de conseguir la igualdad de todos los ciudadanos ante las prestaciones sanitarias pertenezcan a uno u otro sistema sanitario de los 17 que hay implantados en España.

P. ¿Aparte de esto, qué retos hay pendientes?

R. Yo creo que un enfoque total del sistema, no parcial, porque uno podría decir que hay que revisar en el ámbito de las prestaciones la normativa sobre precios de referencia, la del estatuto profesional o la normativa sobre ensayos clínicos, aspectos muy parciales, pero la sanidad necesita un enfoque y un replanteamiento total que va desde la financiación ante el problema fundamental que es la equidad y la igualdad. Todo eso dentro de un esquema realista donde se margine y se eluda la política partidista respecto a la sanidad. A la sanidad hay que tranquilizarla, llevarla fuera del interés de los partidos y conseguir un sentido de estado que rija sus actuaciones .

P. ¿Cómo augura el futuro?

R. Es muy complicado porque la sanidad no tiene límite en sus pretensiones, las innovaciones hacen que los avances sobre salud cada vez sean más ostensibles y, por lo tanto, más deseables y la demanda sobre servicio sanitario es ilimitada, por lo que necesitaríamos unos recursos ilimitados para satisfacerla. El problema va a estar, como siempre, dentro del planteamiento de que tendremos de servicios lo que tengamos para pagarlos, y es así de cruel y de sencillo. Por lo tanto, no podemos de ninguna manera retrasar el avance de la técnica, pero tendremos que ser realistas respecto a lo que las sociedades de cada entorno (la española, la europea o la americana) puedan financiar, porque realmente ese es el gran problema.

En España es inútil pregonar la subsistencia de la Ley General de Sanidad, que necesita una revisión completa, y quien no quiera verlo se refugia en el hecho de que nuestra asistencia especializada es muy buena en función de los técnicos y de los servicios que tenemos en estos momentos, pero todo lo demás vive en un momento ficticio y hay que abordarlo con serenidad y con altura de miras.

Ha habido recortes a título individual, pero los globales en sanidad no han sido sustantivos”

El problema fundamental de la sanidad es que necesita un nuevo código de disposiciones”

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