El reto de lograr una UCI menos invasiva y de puertas abiertas

EGDT no está justificado siempre en choque séptico y sepsis severa
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03 oct 2014 - 16:00 h
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Más del 80 por ciento de los pacientes que ingresan en la UCI salen de la unidad con vida. Así que, a pesar de que el principal objetivo de los médicos intensivistas es garantizar la supervivencia del paciente, es necesario repensar la UCI para hacerla más humana. Ésta ha sido una de las principales conclusiones del Congreso de la Sociedad Europea de Medicina Intensiva, celebrado en Barcelona. En este sentido, una de las tendencias más destacadas es la de desarrollar tecnologías y procedimientos que permitan practicar una medicina intensiva lo menos invasiva posible. Como señaló Jordi Rello, jefe del Servicio de Medicina Intensiva y Crítica del Hospital Universitario de la Vall d’Hebron, “antes todo eran tubos, y ahora se intenta primar la seguridad y el confort”. Durante el congreso se presentaron novedades tecnológicas encaminadas a mejorar la calidad de la estancia de los pacientes, como equipos de ventilación para evitar lesiones en los pulmones o cánulas nasales de alto flujo. Y se señaló la utilidad de las nuevas terapias de depuración extracorpórea, que permiten controlar la función renal dañada y eliminar las moléculas causantes del deterioro de los pacientes.

Uno de los trabajos que generó más debate sobre la necesidad de evitar tratamientos invasivos fue el estudio ARISE. Coordinado por la Universidad de Monash (Australia), la principal conclusión de este trabajo, en el que han participado 51 centros, es que el tratamiento temprano dirigido hacia objetivos (EGDT) en pacientes con choque séptico y sepsis severa no está justificado en todos los casos, lo que contrasta con otros estudios que recomiendan que se siga este protocolo. A juicio de Lluis Blanch, presidente de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC), este estudio puede ayudar a mejorar “la relación coste-eficiencia en medicina intensiva”.

También se valoraron positivamente las estrategias que permiten reducir el tiempo de estancia en la UCI. A este respecto, destacó el estudio RADICAL, presentado por Jean Louis Vincent, de la Universidad Libre de Bruselas. Sus principales resultados son que la técnica de biología molecular PCR/ESI-MS para la identificación de bacterias permite reducir el tiempo de permanencia en la UCI en un 16 por ciento y detectar los patógenos en 8 horas. Jordi Rello valoró estos resultados de forma “muy positiva ya que, además, están relacionados con la resistencia a los antibióticos, un tema que preocupa mucho en medicina intensiva”.

Por otro lado, los médicos intensivistas deben tener en cuenta el deterioro psicológico que pueden padecer los pacientes que pasan largas temporadas en la UCI. “No es un problema menor, ya que sucede con mucha frecuencia y tiene riesgos para los pacientes, que pueden sufrir más complicaciones por caídas, por ejemplo”, añadió Rello. Diversos estudios han explorado los factores de riesgo relacionados con la probabilidad de sufrir delirios. Por ejemplo, según un trabajo realizado por investigadores de la Universidad Nacional de Seúl con 325 pacientes que pasaron más de 24 horas en la UCI, factores de riesgo para desarrollar delirios son la edad avanzada, recibir transfusiones de glóbulos rojos, una elevada puntuación en el sistema de valoración pronóstica de mortalidad APACHE II y haber sufrido un infarto.

Una UCI de puertas abiertas

“La UCI tiene que empezar en la calle, y, tras el paso por ella, es importante que el médico intensivista haga un seguimiento del paciente”, comentó Jordi Rello. Una iniciativa original en el marco del congreso fue “Tren con destino vida”, de la SEMICYUC, que permitió formar en técnicas de reanimación cardiopulmonar a pasajeros de los trenes AVE que cubren el recorrido entre París y Barcelona. “Estas iniciativas tienen que ver con el concepto de la UCI global o de puertas abiertas”, comentó Lluis Blanch. Es decir, se trata de ir allí donde está el enfermo grave. “Por eso es importante que el médico no se recluya en la UCI, sino que visite al paciente cuando éste ya ha salido de la unidad o que se avance a su ingreso”, añadió. Como avanzó este especialista, se están preparando protocolos que permitan detectar con dos horas de antelación que un enfermo va a necesitar ingresar en la UCI.

En el ámbito de la comunicación en la UCI, se remarcó la importancia de informar de forma adecuada y con frecuencia a los familiares sobre la situación de los pacientes. Y también se hizo hincapié en los problemas de convivencia que se pueden dar entre los profesionales en una unidad de este tipo. “Puede haber mucho estrés, así que es importante que los profesionales se traten con respeto”, comentó Jordi Rello.

Un estudio señala que la técnica PCR/ESI-MS permite reducir un 16 por ciento la estancia en la UCI

Se está trabajando en protocolos para detectar con 2 horas de antelación la necesidad de ingresar en UCI

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