ENTREVISTA/ La nueva RIC aglutina a las tres redes existentes y reúne a más de 800 investigadores de toda España organizados en 65 grupos

“El sector del mecenazgo tiene que empezar a despertar y a participar en investigación”

Francisco Fernández-Avilés

Coordinador de la Red de Investigación Cardiovascular

Herramientas
|
31 may 2013 - 16:00 h
|

La nueva Red de Investigación Cardiovascular (RIC) es resultado de la unión de las tres redes de investigación —Recava, Redinscor y Heracles— que pertenecen al Instituto de Salud Carlos III. Reúne a más de 800 investigadores de todas las regiones de España organizados en 65 grupos de investigación y desarrollan su actividad científica y formativa en base a siete programas.

Pregunta. ¿Cuál es el objetivo de la RIC?

Respuesta. Tiene un objetivo general que es reducir el impacto de las enfermedades cardiovasculares en la superviviencia y en la calidad de vida de la población. En un plano más concreto, el objetivo de la red en su diseño para los próximos cuatro años es identificar los problemas prioritarios de la salud cardiovascular: cuáles son las áreas que necesitan mayor desarrollo por su impacto sobre la supervivencia y la calidad de vida, establecer prioridades y dedicar los próximos cuatro años a resolver preguntas concretas. Lo que se ha hecho es, dentro de la patología cardiovascular, elegir siete áreas prioritarias y, dentro de ellas, cuáles son los problemas más importantes y buscar la manera de avanzar para dar una respuesta que tenga, no solamente un objetivo de conocimiento, sino que se traduzca en utilidad desde el punto de vista de la salud y para crear conocimiento que se pueda explotar y pueda producir prosperidad.

P. Esta nueva red, ¿cómo podrá reducir el impacto de las enfermedades cardiovasculares?

R. Priorizando los problemas de salud cardiovascular, primero, haciendo un análisis interno para saber cuáles son los problemas prioritarios de la salud cardiovascular en nuestro entorno; segundo, dentro de esos problemas, analizar la capacidad de los grupos que están en la red. De ahí han surgido una serie de programas y cada uno de ellos se ha materializado en una pregunta muy concreta, en la que se busca un resultado de salud. Además, cada proyecto está sometido a un control rigurosísimos por parte de la coordinación de la red y por parte del propio Instituto de Salud Carlos III que obliga a que haya unos compromisos concretos de ‘hitos y entregables’. De esta manera, teniendo una pregunta concreta y este control, se garantiza que haya un resultado de salud concreto, que se pueda publicar, que sea realmente útil para los pacientes y cuyos resultados sean comercialmente explotables.

P. ¿Cuál será aquí la importancia de la Fundación Fircava?

R. Depende fundamentalmente de una situación económica que hace que sea muy difícil mantener a través de la financiación pública los fondos que se estaban manejando hasta ahora. Lo que estamos viendo es que, afortunadamente, las redes de investigación han mantenido un presupuesto que no es igual que el que manejaban, pero es casi igual, con una reducción que no ha llegado al 20 por ciento, pero mantener ese presupuesto va a ser cada vez más difícil. De alguna manera hay que ir buscando la participación de los mecenas y del sector productivo en los proyectos de investigación, que tienen que ser cada vez más concretos y más aplicados para que tengan interés no solamente para la salud, sino también para ellos. Lo que se buscan son colaboraciones a través de una fundación para que el sector del mecenazgo, que está muy poco desarrollado en España, empiece a despertarse y empiece a participar en proyectos de investigación que reporten un beneficio para la salud, y, por otra parte, también posibles socios en el sector productivo que pueden colaborar en la explotación de los hallazgos que tengan una transcendencia innovadora.

P. ¿Cuáles han sido los principales avances en el ámbito de las enfermedades cardiovasculares durante los últimos años?

R. Las enfermedades cardiovasculares adolecen de un no avance ya que todavía se desconocen los mecanismos moleculares de la enfermedad cardiovascular y eso hace que todavía estas enfermedades sigan siendo la plaga más letal de la salud en todo el mundo. Dentro de ese problema, lo que sí es cierto es que se ha conseguido mucho en el terreno asistencial para poder prevenir y tratar las enfermedades cardiovasculares a través fundamentalmente de tres cosas: las soluciones terapéuticas cada vez menos invasivas y muy eficaces, el desarrollo de las técnicas de imagen y también la incorporación de la genética al conocimiento en la enfermedad cardiovascular, que ha sido los avances más grandes que ha tenido la medicina cardiovascular en los últimos años.

P. ¿Qué papel puede jugar España a nivel europeo y a nivel mundial en la investigación de enfermedades cardiovasculares?

R. Un papel extraordinariamente grande si deja de desaprovechar el tejido sanitario español que es espectacularmente bueno. El SNS está muy bien organizado, es muy uniforme, muy potente, aún con los recortes sigue siendo extraordinario y ejemplar, y esa es la mejor plataforma para la investigación. Si España sabe aprovechar el SNS y hace un planteamiento realista de la investigación buscando soluciones a problemas concretos de los pacientes en alianza con el sector productivo va a poder ser muy próspera en materia de investigación, no solamente en el área cardiovascular, pero particularmente en el área cardiovascular.

P. ¿Cree que la actual situación de crisis económica está lastrando la investigación?

R. Está lastrando todo porque es una situación de depresión económica que dificulta todo el avance y todo el desarrollo de cualquier sector, pero es especialmente lastrante en el área de la investigación porque se quita de donde uno cree que se puede quitar más fácilmente, pero no se da cuenta quien lo hace de que, a la larga, lo que se está destruyendo es el único modelo económico que tiene futuro en este país: el modelo del conocimiento. Ellos verán, pero desde luego están haciendo un flaco favor a la capacidad de España si siguen lastrando el sector del conocimiento.

P. ¿Cómo valora el hecho de que científicos españoles abandonen el país ante la falta de proyectos?

R. Con una enorme tristeza porque los poderes públicos deberían ser sensibles a que a corto plazo eso quizá les ahorre ‘cuatro perras’, pero a largo plazo lo que están lastrando, y dificultando, e impidiendo, es la independencia económica de este país, que se basa probablemente en el turismo, pero también en el conocimiento, porque otra cosa no hay.

“Cada proyecto está sometido a control anual que obliga a cumplir objetivos concretos”

“España puede jugar un papel importante si deja de desaprovechar el tejido sanitario”

Twitter
Suplementos y Especiales