El ‘stent’ farmacoactivo de liberación a largo plazo es muy útil en la EAP

El nuevo stent permite que paclitaxel se eficaz durante 360 días, lo que reduce el riesgo de reintervención
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10 jun 2016 - 16:00 h
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El empleo de stents, ya sea recubiertos con fármaco o sin recubrir, sigue siendo un debate abierto en el tratamiento de la enfermedad arterial periférica (EAP). El pasado mes de marzo, el Hospital Universitario de Guadalajara se convirtió en el primer centro español y el tercero en toda Europa en implantar un stent farmacoactivo (paclitaxel) a largo plazo en un paciente con afectación de la arteria femoral superficial.

Mercedes Guerra, jefa del Servicio de Angiología, Cirugía Vascular y Endovascular del Hospital Universitario de Guadalajara, fue la responsable de la citada intervención. “Casi tres meses después de la operación, el paciente se encuentra bien. Al mes se le realizó una ecografía de control que ha dado buen resultado”. El paciente es un varón de 54 años al cual ya se la había implantado un stent sin recubrir y que había hecho una reestenosis del mismo al año. Se le ha tratado con el nuevo stent por dentro del anterior. A las 24 horas de la intervención, se había restituido el riego sanguíneo al cien por cien y el paciente ya hacía vida normal. “Y, desde entonces, hemos intervenido a cuatro pacientes más, y todas las intervenciones han tenido buen resultado”, comenta Guerra.

Aunque desde hace años ya se implantan stents en las afectaciones de la arteria femoral superficial, los dispositivos empleados tradicionalmente están recubiertos con un fármaco eficaz durante 60 días. En cambio, señala Guerra, “el nuevo stent está recubierto con un polímero, donde está depositado el fármaco, que permite que este sea eficaz 360 días aproximadamente”.

Hay que tener en cuenta que la arterioesclerosis, que es la enfermedad de base, no la trata con la implantación de un stent. Como apunta Guerra, “lo que hacemos es abrir la arteria que se ha cerrado por esta patología”. Pero el stent es un material extraño, que, con el paso del tiempo, acaba recubriéndose con una película por dentro, y provoca que se vuelva a obstruir. En las arterias coronarias, la mayor incidencia de este problema se produce en torno a los seis meses. Pero en la arteria femoral superficial es hacia el año. “Por eso es tan ventajoso contar con un fármaco que dure más tiempo, ya que es esencial mantener la permeabilidad de los vasos afectados por las lesiones vasculares periféricas tratadas”, indica esta experta.

Estudios de eficacia

Ya hay estudios que han validado la eficacia de este nuevo tipo de dispositivos. En el ensayo clínico Majestic, que implicó 14 hospitales y en el cual se realizó un seguimiento a los pacientes durante un año, se vio que, pasado este tiempo, el 96 por ciento de los dispositivos seguían siendo permeables. En opinión de Guerra, “si conseguimos prolongar el tiempo en el que el stent se mantiene abierto, reduciremos el número de reintervenciones, lo que es mucho mejor para el paciente y también en términos de costes para el sistema sanitario”.

De todos modos, aún no existe un consenso claro entre los expertos sobre el uso de este nuevos stents en la citada patología. “El debate continúa sin cerrarse —dice Guerra—. En primer lugar, hay controversia sobre si emplear stent de entrada u optar por una angioplastia con balones. Y, por otro lado, en el caso de los stents, el debate es si emplear dispositivos con fármaco o sin fármaco.

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