En dermatología pediátrica, el tiempo resta mucha eficacia

Una diferencia de pocos meses puede marcar la diferencia en hemangiomas o nevus congénitos
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08 ene 2016 - 16:00 h
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En los últimos años, se han producido importantes avances en dermatología pediátrica, una subespecialidad que se encuentra a caballo entre la dermatología y la pediatría y en la que el diagnóstico y el tratamiento precoz son especialmente relevantes. Así, por ejemplo, Ignacio Sánchez-Carpintero, responsable de la Unidad de Hemangiomas de la Clínica Rúber, explicó durante un Simposio en la Fundación Ramón Areces que “el tratamiento de hemangiomas cuando el niño ya tiene un año y la lesión ha crecido tiene una eficacia menor que si se trata al niño con dos o tres meses”.

De ahí precisamente la importancia de que los pediatras conozcan la evolución de las lesiones y cuál es el momento más oportuno para tratarlas y/o para derivar al paciente al dermatólogo ya que, como vuelve a enfatizar Sánchez-Carpintero, “si se espera mucho tiempo, se pierde esa ventana de oportunidad que existe en los primeros meses de vida”. Una ventana que ahora se puede aprovechar más que nunca, ya que desde 2014 está aprobado el uso de propanolol en estos pacientes que, hasta el momento, solo disponían de corticoides orales para el tratamiento de su patología. Gracias a su efecto vasoconstrictor y antiangiogénico, este betabloqueante oral es eficaz no solo en hemangiomas cutáneos, sino también en lesiones localizadas en las vísceras, el tracto gastrointestinal o el hígado.

En hemangiomas más pequeños, este especialista subraya la posibilidad de utilizar timolol, un betabloqueante indicado en lesiones más superficiales. Sea como sea, lo que sí destaca Sánchez-Carpintero es la importancia de tratar estas lesiones. Aunque todavía existen muchos profesionales que apuntan a la involución espontánea del tumor, este especialista considera esta afirmación falsa porque , según apunta, “la desaparición es parcial y además tarda mucho tiempo: el 50 por ciento de los hemangiomas desaparece a los 5 años y el 90 por ciento lo hace a los 9 años”.

Otra patología en la que es muy importante la colaboración entre pediatra y dermatólogo es el nevus melanocítico congénito, con un riesgo alto de malignización a melanoma. Aquí, el tiempo vuelve a ser crucial, ya que la técnica de curetaje, muy eficaz en las primeras semanas de vida porque impide que las células del lunar penetren en profundidad, no lo es tanto si se hace cuando el niño ya tiene meses o un año de edad.

En dermatitis atópica, Marta Feito, del Servicio de Dermatología de La Paz, apuntó a las posibilidades que ofrecen los nuevos fármacos biológicos —etanercept, adalimumab, secukinumab o, más recientemente, dupilumab—.

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