“En psoriasis, la dermatología y la reumatología van de la mano”

PABLO DE LA CUEVA Miembro del Grupo de Psoriasis de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV)
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12 feb 2016 - 16:00 h
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Aunque cada vez la sociedad está más concienciada de lo que supone esta enfermedad, todavía queda mucho camino por recorrer para dar mayor visibilidad a la psoriasis y a las comorbilidades asociadas. Una de las tareas pendientes marcadas en la agenda del Grupo de Psoriasis de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

Pregunta. ¿Falta una visión global de la enfermedad?

Respuesta. Estamos trabajando mucho en difundir a pacientes y profesionales lo que supone la psoriasis. Cada vez tenemos más información sobre la enfermedad y sus repercusiones sistémicas, pero fundamentalmente hay que darle más visibilidad en especialidades concretas como primaria, pediatría o interna que debe incidir en la multidisciplinariedad con áreas como psiquiatría, digestivo, artritis o cardiovascular.

P. Hablamos de que es una enfermedad sistémica. ¿Qué abanico de patologías se pueden ver asociadas?

R. Existe un riesgo mayor de eventos cardiovasculares, ya que los pacientes tienen más factores como tensión arterial elevada, hipertensión, diabetes, obesidad, síndrome metabólico, etc. Además, la enfermedad tienen repercusión en la psique, y pueden aparecer con más frecuencia ansiedad y depresión; hábitos alcohólicos, tabáquicos, etcétera.

P. Por tanto, cuánto antes se diagnostique, menos probabilidad habrá de eventos cardiovasculares...

R. En general sí. No existen cohortes de muchos años de evolución para demostrarlo fehacientemente, pero está claro que cuando hablamos de una enfermedad sistémica, inflamatoria para el paciente, e incidimos disminuyendo esa inflamación, será positivo para la disminución del riesgo cardiovascular.

P. ¿Hay retrasos entre el diagnóstico y el tratamiento de los pacientes?

R. El diagnóstico es fácil en general para cualquier especialista, pero muchas veces hay retrasos por el desconocimiento de la patología. Todavía está en la mente de muchos compañeros de que la psoriasis no tiene cura. Es una enfermedad crónica que puede durar toda la vida, pero sí que tiene buenos tratamientos para paliar los síntomas y quitar las lesiones de psoriasis. Por tanto, muchos pacientes están quizá infra tratados y deberían ir al dermatólogo o a atención primaria para buscar la mejor solución para ellos. Lo que se pretende es que el paciente esté contento y gane en calidad de vida. La percepción de la enfermedad es diferente por cada paciente y la patología incidirá de forma diferente en ellos. En un futuro, tendremos terapias más intensivas en pacientes con más requerimientos.

P. ¿Está aumentando mucho el arsenal terapéutico?

R. Cada vez tenemos más tratamientos y es lo que les decimos a los pacientes, porque la palabra psoriasis se llena de negatividad en las consultas y en la sociedad. La psoriasis hoy por hoy está de enhorabuena por el arsenal terapéutico. En este sentido, tenemos que incidir en la adherencia, insistir a los pacientes en que cumplan con el tratamiento.

P. ¿Se conocen las causas de la psoriasis y el por qué de los brotes?

R. La historia natural es muy caprichosa, de hecho, puede aparecer en cualquier momento de la vida. Una vez ha aparecido hay remisiones espontáneas. Como los pacientes que han empezado con la enfermedad, tienen un brote y desaparece, que son un 30-40 por ciento, o los que tienen un curso crónico que son los más frecuente. Como es una enfermedad que es muy difícil saber cómo evolucionará nos tendremos que adaptar en cada momento a cada situación.

P. ¿Cómo ha cambiado el panorama de los biológicos esta patología?

R. Muchísimo. Antes de 2000-2005, cuando aparecieron los biológicos en psoriasis, muchos pacientes no eran controlados. Teníamos la terapia sistémica, que es buena, pero para muchos pacientes o por toxicidad o por falta de eficacia no es una opción adecuada, y muchos acaban siendo ingresados. Con la aparición de los biológicos hemos visto que son fármacos seguros, eficaces cada vez tenemos menos ingresos y la calidad de vida es mejor.

P. ¿Cuáles son los fármacos disponibles para los pacientes?

R. Hay tratamiento tópico para la psoriasis leve y para la moderada-severa tenemos los tratamientos sistémicos y los biológicos que han ido apareciendo: infliximab,etanercept, adalimumab, ustekinumab, y recientemente, secukinumab, a principios de año apareció apremilast, que no es un tratamiento biológico sino un inhibidor de la fosfodiesterasa, y es una terapia oral que nos va a condicionar un aumento del espectro terapéutico de la psoriasis.

P. ¿Cuántos pacientes con psoriasis moderada o grave son susceptibles de utilizar estos fármacos?

R. Hablamos de un 25 por ciento de los pacientes, teniendo en cuenta que un dos por ciento de la población padece psoriasis. Estamos hablando de miles de pacientes. Realmente todos estos enfermos no vienen a las consultas. Por eso la difusión es importante.

P. ¿Los objetivos del PASI se han quedado ya obsoletos?

R. Todavía lo utilizamos mucho. De hecho, en los ensayos clínicos siempre se hace PASI. Antes queríamos un 50 por ciento de mejora de las lesiones, el PASI nos va a indicar la extensión de las lesiones y cada lesión cómo es de infiltrada, de eritematosa, escamativa. Es un índice de sensibilidad y todavía lo seguimos utilizando en las consultas, ya que, aunque no es un dato objetivo 100 por cien, es lo mejor que tenemos para ir evaluando al paciente.

P. Se está investigando también en biomarcadores, ¿estamos en niveles muy incipientes todavía?

R. De biomarcadores sí que hay una muy buena investigación. Pero no es habitual hablar de biomarcadores en consulta, a día de hoy se investiga y se avanza aunque sin aplicabilidad en la consulta diaria. Ocurre lo mismo con la farmacogenómica, que sirve para analizar cada tratamiento dependiendo del perfil genético del paciente e individualizarlo. El objetivo es personalizar.

P. ¿Cuál es la relación con la artritis psoriásica?

R. Realmente la relación entre psoriasis y artritis psoriásica es altísima, un 20-30 por ciento aproximadamente. Se está avanzando mucho en la relación de dermatología y reumatología. Cada vez tenemos más en los servicios consultas conjuntas para mejorar el diagnóstico y tratamiento de nuestros pacientes.

P. ¿Se ha demostrado que cuando está controlada la enfermedad con fármacos se evita la progresión de artritis psoriásica?

R. No hay grandes cohortes, pero está claro que cuando haces tratamiento al paciente le desaparece la artritis, mejoran los dolores y la capacidad funcional. Los mismos tratamientos que utilizamos para la psoriasis son para la artritis. De hecho, en los EE.CC. para la artritis psoriásica también se mide el PASI y viceversa. Vamos de la mano.

P. Tenemos un escenario alentador con varias opciones terapéuticas, ¿sólo falta que se puedan prescribir en las consultas?

R. Es importantísimo el acceso y la equidad. Es decir, el paciente debería tener acceso a estos tratamientos como posibilidad de mejora, en condiciones de equidad entre las comunidades y dentro de la misma comunidad. Es fundamental y que la asistencia sea homogénea en todo el territorio.

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