“Es importante incorporar y preguntar más a los pacientes sobre los ensayos clínicos”

paul chew Vicepresidente Senior, director Médico y jefe de Investigación y Desarrollo de Sanofi a nivel mundial
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09 may 2014 - 16:00 h
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Con una estrategia muy clara enfocada hacia la prevención, los fármacos biológicos, las patologías crónicas y la participación de los pacientes, Paul Chew, vicepresidente senior, director médico y jefe de Investigación y Desarrollo de Sanofi a nivel mundial, explica a GACETA MÉDICA dónde se encuentra la compañía ahora mismo y cuáles son sus retos en investigación para los próximos años.

Pregunta. El Colegio Americano de Cardiología (ACC) está colaborando con ustedes en el impulso de la investigación en alirocumab, el primer anticuerpo monoclonal que inhibe PCSK9 y consigue importantes reducciones del colesterol LDL. ¿Qué ventajas aporta esta colaboración?

Respuesta. Las patologías cardiovasculares son todavía la primera causa de muerte en Estados Unidos y en España y, por eso, son necesarias nuevas aproximaciones al tratamiento de pacientes con niveles altos de colesterol que no responden a estatinas. En ensayos clínicos con alirocumab, el LDL se reduce entre un 50 y un 70 por ciento, lo cual es una mejora tremenda, algo que no se había visto nunca antes. Nuestra esperanza es que, reduciendo tanto el colesterol, podamos ir más allá en el tratamiento de los pacientes con patologías cardiovasculares. Acerca de la colaboración con el ACC, una de las cosas que vamos a hacer es colaborar con la formación de los profesionales y la educación de los pacientes, para que estén en guardia frente al colesterol. Y es que el control del colesterol no se acaba con las estatinas.

P. ¿Qué opina entonces del protagonismo que tienen las estatinas en las nuevas guías americanas ?

R. Los efectos de las estatinas son probablemente los más y mejor estudiados y hay muchos ensayos que demuestran sus beneficios. Las nuevas guías son muy útiles porque dividen a los pacientes según su riesgo y considero que las recomendaciones para aquellos de alto riesgo son muy importantes. Pero, una vez dicho esto, también digo que las guías están todavía en proceso de ser evaluadas y no han sido totalmente aceptadas, así que son recomendaciones independientemente del estándar de uso, que sí tiene en cuenta el nivel de colesterol LDL.

P. Además de colaborar con Regeneron en colesterol y artritis reumatoide, colaboran con UCB en inmunología. ¿Es necesario para sobrevivir?

R. Ha habido tantos avances en ciencia básica en los últimos 20 años que es imposible que todo ocurra en la misma compañía farmacéutica, ni siquiera en una grande como Sanofi. Hay que mirar a todas partes en busca de innovación y ésta es una de las razones por las que nuestra investigación norteamericana está en Cambridge (Massachussets), cerca de Genzyme, Harvard, el MIT y otras biotecnológicas. No buscamos sólo un nuevo producto, sino un producto que aporte valor. En cuanto al porqué de unirnos, no es un motivo económico, ya que comenzamos a colaborar con Regeneron en 2005, antes de la crisis económica; la razón es que el desarrollo de anticuerpos monoclonales humanos es más rápido usando un mayor número de modelos. Con UCB estamos evaluando pequeñas moléculas antiinflamatorias en gastroenterología y en artritis.

P. Están estudiando también un nuevo tipo de insulina (U300). ¿Es importante investigar en patologías que ya tienen un tratamiento?

R. No debemos estar satisfechos con las terapias existentes. Uno de los problemas de los pacientes diabéticos tratados con insulina es que, en ocasiones, sus niveles de azúcar en sangre bajan demasiado y eso afecta a su calidad de vida y a su decisión de continuar con el fármaco. La nueva insulina que estamos desarrollando ha demostrado el mismo nivel de control de glucosa en sangre y un riesgo de entre un 15 y un 20 por ciento menor de sufrir estos problemas, especialmente en “bajadas de azúcar” severas. Esperamos que pueda estar en el mercado el año que viene.

P. ¿En qué otras áreas terapéuticas están trabajando?

R. Hay un área que no recibe mucha atención, pero que es un gran problema médico: la dermatitis atópica. Normalmente es una patología menor, asociada a rojeces y eczemas, pero a veces puede afectar a todo el cuerpo, provocar dolor y persistir durante la edad adulta. Estos pacientes no pueden trabajar y tienen que tomar terapias con importantes efectos secundarios como hipertensión o fallo renal, por lo que necesitamos algo muy efectivo, seguro y que pueda ser administrado durante largos periodos de tiempo. Por eso tenemos otro proyecto con Regeneron para desarrollar un anticuerpo dual, dupilumab, que parece muy efectivo en la reducción de las erupciones y del picor. Además, también investigamos en asma, una patología que desarrollan muchos niños con dermatitis atópica y que es especialmente importante en pacientes no respondedores a tratamientos con esteroides o betabloqueantes. Ahora, esta molécula podría ayudar a pacientes que sufren ambas patologías. También tenemos en desarrollo una vacuna en fase III para la fiebre del dengue, para la que actualmente no hay vacunas, e investigación en vacunas para la polio o la gripe, además de una vacuna en desarrollo frente a Clostridium difficile. La vacunación, la educación y los estilos de vida son formas de prevención.

P. ¿Y qué papel tienen los pacientes en todo esto? ¿Cómo incorporarlos?

R. Nosotros hablamos mucho con las asociaciones de pacientes en Estados Unidos para educarlos e intentar innovar con ellos... y de aquí pueden surgir formas de partnering con otras asociaciones, por ejemplo. De esta forma, apoyamos la innovación desde fuera de la compañía. Además, también es importante incorporar y preguntar más a los pacientes sobre los ensayos clínicos, ya que no lo hacemos a menudo. Intentamos controlar los efectos secundarios, pero ¿cómo podemos predecirlos? ¿cómo podemos controlarlos y/o evitarlos? Eso es algo que aprendemos conforme vamos desarrollando nuestros productos y los pacientes son muy útiles en el diseño de estos estudios y también en la información que obtenemos de ellos. Muchas veces sólo analizamos el “bajón de azúcar” cuando quizás deberíamos evaluar la capacidad del paciente para llevar una vida normal.

Nuestra esperanza es que, reduciendo tanto el LDL, podamos
ir más allá en patologías cardiovasculares”

No debemos estar satisfechos con las terapias existentes. Hay que mirar a todas partes en busca de innovación”

La vacunación,
la educación
de los pacientes
y los estilos de vida son formas de prevención de las enfermedades”

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