Es posible identificar el subtipo CMS4 en CCR en muestras de parafina

CMS4 tiene mal pronóstico porque provoca una reacción en el estroma para facilitar su propio crecimiento
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08 jul 2016 - 15:00 h
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Un nuevo paso para simplificar la identificación del subtipo CMS4 en cáncer colorrectal (CCR). Este ha sido uno de los trabajos más destacados del 24º Congreso Bienal de la Asociación Europea para la Investigación del Cáncer (EACR24), en el que se explican las novedades en el ámbito de la aplicación de los descubrimientos básicos relacionados con el cáncer y dirigidos a la clínica. Un encuentro, como afirma Joan Seoane, director de Investigación Traslacional del Instituto de Oncología Vall d’Hebron (VHIO) y coorganizador del congreso. “en el que se quiere dar una imagen global de los descubrimientos más innovadores en cáncer, de una manera más transversal en diferentes ámbitos de la investigación traslacional de esta patología”.

Rodrigo Dienstmann, científico del Vall d’Hebron Instituto de Oncología, recordó que el año pasado se hizo público un consenso en el que se establecía una nueva clasificación del cáncer colorrectal (CCR) usando herramientas propias del análisis masivo de datos. En concreto, se identificaban cuatro subtipos: CMS1 (inestabilidad microsatélite inmune, 15 por ciento de los tumores), CMS2 (epitelial canónico, 40 por ciento), CMS3 (epitelial metabólico, 15 por ciento) y CMS4 (mesenquimal, 30 por ciento).

Ahora, un trabajo en el que participa este experto ha permitido avanzar en este sentido. “El mesenquimal presenta un pronóstico muy pobre, y, hasta ahora, para identificar este subtipo se necesitaban datos de muestras de tejido congelado y realizar un análisis de todos los genes”. Pero este proceso se puede simplificar, ya que los expertos han desarrollado y validado “un clasificador para cáncer colorrectal que funciona en muestras de parafina, que son las que se archivan en los laboratorios de patología, y con un análisis dirigido a 200 genes”. Gracias a esta simplificación en la identificación del CMS4, Dienstmann considera que “se abre la posibilidad a trasladar esta técnica a la práctica clínica y los ensayos clínicos”.

Subtipo de mal pronóstico

Como explica este investigador, el subtipo mesenquimal tiene muy mal pronóstico porque provoca una reacción en el estroma tumoral para facilitar su propio crecimiento. Es decir, “envía señales al estroma para que le deje crecer; y crea una barrera para el sistema inmune y facilita la generación de fibroblastos, lo que incrementa el aporte de sangre al tumor y, por tanto, de nutrientes”.

Nuevas terapias en cáncer

La ponencia de este especialista, que modera un simposio ligado a las nuevas terapias dirigidas en este campo, versa sobre una nueva diana terapéutica que han descubierto y un fármaco que han desarrollado para el tratamiento de pacientes que tengan dicha diana alterada. Esta diana tiene un papel “muy importante” en dos ámbitos, subraya Seoane. Por un lado, en el ámbito de las células madre tumorales, las células responsables de la iniciación y reiniciación de los tumores; y, por otro, actuando sobre el sistema inmune. De este modo, “al utilizar este fármaco, lo que hacemos es reactivar el sistema inmune para actuar contra esa diana”, precisa, sin desvelar de cuál se trata.

Por ahora, se está desarrollando para cáncer de pulmón, pero también para ovario, páncreas y empezaremos o continuaremos haciendo algo en glioblastoma. En este punto, Seoane resalta el papel de la inmunooncología y augura un crecimiento exponencial de la misma. “Realmente, creo que lo que se ha conseguido en los últimos años en el contexto de la inmunoterapia es extraordinario, con unos resultados muy positivos”, señala. No obstante, “no hay que echar las campanas al vuelo completamente, sino que se debe seguir trabajando para que se obtengan aún más resultados”, agrega.

Centrándonos, por ejemplo, en cáncer de pulmón, solo un 20 por ciento de los tumores responden de alguna manera a estas terapias, por lo que saber qué ocurre con ese 80 por ciento restante es otro de los retos que quedan por superar, como destaca el facultativo.

“Este proceso es muy complejo tanto en cuanto cada tumor busca una manera de escapar del sistema inmune. Hemos encontrado una, la vía PD-L1/PD-1, pero son muchas más las que quedan por descubrir”, augura, al tiempo que indica que en donde se debería incidir más en prevención. “Estamos invirtiendo mucho en tratar el cáncer una vez que aparece, pero lo mejor no es tratar, sino prevenir”, apostilla. “Si conocemos las causas, podremos prevenir la aparición de esta patología y eso, sin duda, es lo mejor que podemos hacer”, concluye.

Glioblastomas

Por su parte, Vanessa Chigancas, investigadora postdoctoral del Grupo de Expresión Génica y Cáncer del VHIO, señala que está participando en un trabajo —todavía pendiente de publicación—, que ha permitido identificar varias mutaciones que podrían ser responsables de la recurrencia en los glioblastomas.

Los glioblastomas son el tipo de tumor cerebral primario más invasivo y presenta mal pronóstico. Suelen tener un componente sólido y otro difuso. El sólido puede eliminarse mediante cirugía, mientras que para el difuso es necesario emplear quimioterapia y radioterapia.

En concreto, esta experta ha implantados “células tumorales humanas en ratones con las mutaciones identificadas y se ha visto que, después de la radioterapia, estas proliferan más que las células normales”.

El subtipo CMS4 (mesenquimal) representa el 30 por ciento del total de los tumores de colon

Hasta ahora, para identificar el CMS4 se necesitaban datos de muestras de tejido congelado y analizar todos los genes

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