“Es relevante revisar el sistema de financiación con datos y con análisis”

JESÚS FERNÁNDEZ CRESPO Director del Instituto de Salud Carlos III
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23 oct 2015 - 16:00 h
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El Instituto de Salud Carlos III ha trabajado en la consolidación de una estructura organizativa durante esta década. Precisamente los últimos años han coincidido con los problemas presupuestarios derivados de la crisis económica. La aportación del Estado ha iniciado una tendencia favorable, pero la racionalización del gasto farmacéutico, aunque positiva para el SNS, tiene un impacto negativo sobre sus fondos. Su director, Jesús Fernández Crespo, plantea revisar el modelo.

Pregunta. ¿Qué balance hace de la legislatura y de los meses que lleva al frente del ISCIII?

Respuesta. En esta década y en esta legislatura hemos propiciado, básicamente, el diseño de una arquitectura de la investigación en el entorno del SNS que pudiera ser eficaz. Nos hemos centrado en tres ejes: estructuras, diferentes programas y proyectos, y con las personas que trabajan en investigación en el SNS. En el primer caso se ha desarrollado un modelo basado en grandes organizaciones de investigación traslacional, que hemos llamado Institutos de Investigación Sanitaria (IIS). En este momento hay 28.

P. ¿Qué opina de la solicitud para que el ISCIII sea devuelto a Sanidad?

R. Es un ámbito en el que yo como director del ISCIII no he de entrar. Lo importante es que en estos casi 30 años ha adquirido una marca que es reconocida por los diferentes agentes científicos, sociales y políticos.

P. No varía el funcionamiento por estar integrado en un ministerio o en otro...

R. No quiero decir exactamente eso. Mi grado de entendimiento con mis responsables de los ministerio de Economía y Sanidad es totalmente adecuado. El planteamiento organizativo pertenece a otros ámbitos, no al director general del ISCIII.

P. Después de varios años de recortes, ¿ha llegado el momento de un cambio de tendencia en la financiación del instituto?

R. Nuestro presupuesto tiene dos grandes elementos: el presupuestario, que ha empezado a crecer discretamente en 2014, y otro de las dotaciones que proceden de la aplicación de la Ley del Uso Racional del Medicamento y que ha disminuido de forma muy marcada en ese periodo. Aquí hay un aspecto positivo para la sostenibilidad del SNS. El gasto farmacéutico ha disminuido durante un tiempo y se mantiene en las dimensiones de cierta estabilidad, pero tiene un efecto sobre el presupuesto del Carlos III. Tras el punto de inflexión de 2014, habrá que mantener esa tendencia y hacer que tenga una mayor intensidad a medida que las posibilidades presupuestarias del Estado lo permitan. Hoy estamos lejos de las cifras de 2009.

P. ¿Es necesario renovar esa fuente de ingresos para potenciar la I+D biomédica?

R. Es relevante revisar el sistema. Es algo que hay que hacer con datos, con información, con análisis y con estudios de cuáles van a ser las proyecciones en los años próximos.

P. ¿Podrá España llegar al objetivo de invertir el dos por ciento de su PIB en I+D para el año 2020?

R. Es una tendencia en la que hay que mantenerse. Dependerá de las condiciones económicas generales, pero es una buena referencia a tener en mente.

P. Por primera vez en la historia, España recibe más de lo que aporta en los programas europeos de investigación. ¿Cómo seguir aumentando los retornos en salud?

R. Una de las variables que han determinado nuestro mayor éxito en las convocatorias europeas tiene que ver con el aumento de solicitudes a los diferentes programas europeos. Hemos mejorado significativamente, pero tendremos que seguir trabajando en todos aquellos procesos relacionados con la ejecución administrativa de los proyectos. Estas cifras han demostrado que podemos estar perfectamente en el ámbito europeo. Hemos sido el quinto país después de Alemania, Reino Unido, Francia y Holanda.

P. ¿Y en el caso concreto del ISCIII?

R. En el caso del ISCIII en H2020, que lleva escasamente dos años, hay concedidos 12 proyectos, uno de ellos como coordinador, lo que supone unos 2,5 millones de euros.

P. ¿Cómo ha cambiado en comparación con el séptimo Programa Marco?

R. El gran cambio consiste en que el impacto de la investigación pasa a ser un elemento clave en la valoración y eso lleva a un cambio de paradigma. Sin dejar de preguntar el por qué, también introduce el énfasis en el para qué. Es un cambio importante con el anterior programa marco.

P. Unirse a la financiación de proyectos de colaboración parece una vía irrenunciable en el camino de la I+D biomédica. Se ha llegado acuerdos con la industria farmacéutica ¿Hay más proyectos como éste?

R. Lo que hemos hecho con estas empresas, una vez que ellos han decidido que quieren invertir en proyectos o en personal investigador, es encargarnos de esa parte de evaluación, selección y de priorización, que venimos haciendo desde hace años. Tenemos acuerdos similares con sociedades científicas, como la SEOM.

P. ¿Cree que se está aprovechando de manera adecuada la investigación que sale de los hospitales? ¿Qué recorrido hay?

R. Nuestro sistema sanitario tiene una enorme capacidad para generar ideas y proyectos de investigación, pero también será necesario definir qué productos o servicios serán necesarios. Ahí tenemos también camino por recorrer.

P. ¿Se está midiendo el impacto social y económico de la investigación en salud?

R. Este año hemos abierto ese debate en nuestro ámbito. Existe, y es una idea general, que mucha de la información numérica está basada en opiniones. Realmente se han hecho pocos ejercicios económicos rigurosos para evaluar el impacto de la investigación biomédica en parámetros macroeconómicos.

El 2 por ciento
del PIB para I+D supone una buena tendencia en la que
hay que mantenerse”

Nuestro sistema sanitario tiene
una gran capacidad para generar ideas
y proyectos de I+D”

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