España pierde fuerza en la lucha contra las inequidades sanitarias

Dinamarca, Irlanda y Noruega, países con capacidad de respuesta positiva ante las desigualdades
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24 ene 2014 - 16:00 h
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España ha perdido capacidad de respuesta contra la inequidad en salud. En el último informe del Institute of Health Equity (UCL) está incluida en el grupo de países entre los que se encuentran Francia, Alemania, Italia e incluso Suecia (ver mapa), que presentan una estrategia nacional variable en la resolución de las desigualdades sanitarias.

Pese a esta circunstancia, el documento que presentó el pasado jueves en Bruselas Michael Marmot, director del UCL, durante la conferencia de ‘Acción Conjunta sobre las Desigualdades en Salud’ pone de manifiesto que se ha producido una intensificación de las políticas de respuesta a la inequidad en el Sistema Nacional de Salud (SNS).

En el documento, basado en las estadísticas de la asociación EuroHealthNet, el Partenariado Europeo para la Mejora de la Salud, la Equidad y el Bienestar, se establecen tres niveles de respuesta en función de cuál sea su capacidad de actuación ante las inequidades sanitarias.

En el primer nivel, están aquellos países de la UE que muestran una respuesta relativamente positiva y activa ante las inequidades en salud. En el segundo nivel, los estados con una respuesta variable y, por último, el tercer nivel está dirigido a aquellas naciones con una respuesta casi nula.

Según las últimas cifras publicadas por el mismo organismo en 2012 sobre las políticas de respuesta que emitía la UE en materia de inequidad sanitaria, España ha pasado de estar colocada en el primer nivel a ver como su SNS se encuentra hoy en día en el segundo grupo.

Por aquel entonces, Reino Unido ofrecía respuestas relativas —segundo nivel— y República Checa se situaba en el primer estadio. De acuerdo con Marmot, en la actualidad, se encuentran respectivamente en el primer y segundo nivel. Lituania con una capacidad de respuesta prácticamente nula hace unos dos años, se encuadra ahora entre los países del primer grupo, mientras que Austria ha descendido un ‘peldaño’, y se sitúa en el tercer nivel, después de haber limitado esa capacidad de respuesta.

Cambio de tendencia

Este cambio de tendencia se enmarca en un contexto de crisis económica, al que Marmot considera que hay que hacer frente, subrayando la necesidad de “estrategias auténticas” que permitan no sólo luchar contra la inequidad, sino combatir las desigualdades.

“La razón por la cual se debe de actuar debe ser social y no económica”, puntualizó el director del UCL, quien lamentó que los problemas económicos se utilicen, en general, para justificar la falta de acciones.

Al respecto, la secretaria general de Sanidad, Pilar Farjas, explicó cuáles han sido los avances que ha vivido España desde que entró en vigor el Real Decreto 16/2012. Farjas insistió en que la reforma sanitaria, de abril de 2012, ha permitido “el acceso con garantías de seguridad y de calidad, evitando el fraude y la ineficacia” a una asistencia sanitaria pública, gratuita y universal para todos los españoles. De cara al futuro —añadió ante sus homólogos—, el objetivo es “hacer un seguimiento sobre las desigualdades de salud y las situaciones de mayor riesgo”.

En esta línea, la ministra de la Infancia irlandesa, Frances Fitzgerald, señaló que a pesar de las estrictas medidas de austeridad que han impuesto, siguen avanzando “pero a un ritmo más lento, sobre todo en este contexto de restricciones financieras considerables” y advirtió de que las restricciones que han impuesto los países comunitarios de la UE “pueden poner en peligro todo aquello que se ha conseguido” hasta ahora.

Sin lugar a dudas, los sistemas sanitarios han cambiando profundamente desde los últimos 50 años hasta ahora, pero, este sector, afirmó el viceministro de Sanidad lituano, Gediminas Cerniauskases, ha sido uno de los que más ha contribuido a la economía y al trabajo.

Financiación

Los Fondos Regionales —ayuda financiera de la Comisión Europea (CE) para fortalecer la cohesión socioeconómica en la UE, corrigiendo los desequilibrios entre regiones— contribuyen al desarrollo y a la reducción de las desigualdades sanitarias.Esta idea fue apoyada por el asesor del director general de Política Regional, de la Comisión Europea (CE), Michael Ralph, quien recordó que la comisión trabaja para establecer cómo “emplear mejor” los fondos estructurales en salud. Además, recalcó la importancia de implementar estrategias especializadas y financiar acciones globales incluidas en esas estrategias. Toda esta información “está sobre el papel, pero ahora toca llevarlo a la práctica y eso está ahora en manos de los Estados Miembros”, puntualizó.

Por su parte, Constance Hanniffy, miembro del Comité de las Regiones, apeló al compromiso unánime y a todos los niveles para que se creen fondos que permitan financiar diversas prioridades. “La sanidad debe ser una prioridad” ya que si no lo es, “después puede ser demasiado tarde”, añadió.

Si se quieren sistemas que se mantengan en pie, hay que tratar de no hablar tanto en términos de costes, si no de inversiones. Ésta fue la idea por la que apostó el secretario de estado belga, Phillipe Coulard y, a su vez, el ministro de Sanidad de Gales, Mark Drakeford, agregó que si se quieren unos servicios sanitarios eficaces, es imprescindible reducir las inequidades. “Para ello hay que incrementar la concienciación de la opinión pública y asumir las responsabilidades”, apostilló.

Tanto conferenciantes como asistentes se mostraron de acuerdo en que se está dando, pese a todo, un paso hacia la equidad. Sin embargo, apuntaron, queda mucho por hacer.

1,3

billones de euros

Uno de los propósitos de la conferencia fue destacar cuál es el coste evitable en el sector sanitario de todos los Estados Miembros de la Unión Europea.

Este gasto asciende a los 1,3 billones de euros, lo que supone una cifra mucho mayor que el PIB anual total de países europeos , excepto Italia, Alemania, Reino Unido y Francia.

Además, se advirtió a los Estados de que si ignoran los costos sociales, económicos y de salud debido a las inequidades sanitarias, su recuperación económica podría verse afectada.

Si se quieren unos servicios sanitarios eficaces
y equitativos hay que reducir las desigualdades

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