Establecer más unidades de ictus, asignatura pendiente

Desde las asociaciones de pacientes, se vela por la creación de un registro
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06 nov 2015 - 16:00 h
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La necesidad de profesionalizar las asociaciones de pacientes, crear un registro nacional y por comunidades y contar con ciudadanos empoderados fueron otros de los temas que se abordaron durante el encuentro.

Sobre esto, Arochena aseguró que es fundamental que los pacientes sean activos, corresponsables con su salud y presten atención cuando tienen una consulta con su médico.

Asimismo, habló de los beneficios que generaría el establecimiento de un registro de pacientes a nivel nacional y regional tanto para profesionales, como para los propios pacientes. A esto se suma la falta de simbiosis que existe entre hospitales y más cuando se trata de centros públicos versus privados.

Una idea subrayada por Aleix, quien aprovechó la tesitura para sacar a colación la situación de inequidad que existe entre comunidades autónomas.

La inequidad territorial es una realidad que se palpa no solo en las dificultades de acceso a tratamientos que tienen algunos pacientes en determinadas regiones u hospitales, sino en la falta de Unidades de ictus, tal y como comentó Aleix.

En nuestro país hay 57 unidades, pero cerca de 20 provincias no cuentan con ninguna. Desde FEI, se declaró que en función del sitio en el que se viva, hay más o menos posibilidades de poder ser atendido en una de estas unidades. Una reivindicación que resulta más evidente cuando se tiene presente que la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que debería de haber una por cada 100.000 habitantes, explicó la presidenta de la Federación.

Variabilidad

Íñiguez expuso que la patología ha sufrido un viraje en los últimos años, pasando de aguda a crónica. Algo a tener en cuenta a la hora de implicar al paciente en el procedimiento a seguir para mejorar su propia salud y promover los autocuidados. En este sentido, se dijo que todas las terapias tienen su limitación en cuanto a adherencia, efectividad y grado de control. Íñiguez puso el ejemplo de que de los pacientes que están tomando sintrom hay al menos un 40 por ciento que están fuera del rango terapéutico.

“A veces, eso puede ocurrir porque el paciente no se toma la medicación o se producen interacciones, pero en general se debe a la variabilidad individual a la respuesta del fármaco”, agregó. “En esos grupos, es donde más hay que incidir y quizás serían los más beneficiados”, continuó.

Para terminar, Aleix recordó algunos de los datos del estudio ‘Conoces’, del que se desprendió que un paciente que tras un ictus presenta un cierto grado de invalidez representa para el sistema unos 27.000 euros al año, siendo mayor en pacientes con FA. “En esos casos, el coste asciende a 28.886 euros, frente a los que no la presentan que sería de 26.566 euros”, concluyó.

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