“Estamos intentando aumentar el uso de la diálisis peritoneal”

Alberto martínez castelao Presidente de la Sociedad Española de Nefrología
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02 may 2014 - 10:00 h
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El papel fundamental de los nefrólogos en enfermedad renal crónica (ERC) es detectar precozmente esta patología e intervenir para frenar su progresión. El presidente de la Sociedad Española de Nefrología (SEN), Alberto Martínez Castelao habló del rol de estos especialistas en NetsaludTV.

Pregunta. ¿Se podría decir que el reto de la profesión es dar marcha atrás en la evolución de la ERC?

Respuesta. El primer reto de la profesión es detectar la enfermedad y, para ello, hay métodos sencillos y además de bajo coste que se pueden aplicar en la población. Y, a partir de ahí, una vez detectada, hay que intentar prevenir su progresión. El sueño de la nefrología sería que no hubiera tantos pacientes que progresen y, por tanto, en los que avance la enfermedad hasta llegar al estadío 5, donde el paciente va a requerir tratamiento renal sustitutivo: diálisis y/o trasplante renal. El sueño sería que eso no llegara a suceder nunca, que los pacientes pudieran estar estables y que pudiéramos frenar la enfermedad en cualquiera de sus etapas.

P. Habla de la importancia del diagnóstico y de la existencia de métodos coste-efectivos para detectar una patología que, sin embargo, es asintomática. Quizás por esta dicotomía se llega tarde, ¿no?

R. Ese es uno de los inconvenientes de este conjunto de enfermedades que no suelen dar la cara y que, cuando la dan, generalmente es demasiado tarde. A veces, cuando un paciente tiene pérdida de albúmina o de proteínas por orina puede producirse un edema, es decir, hinchazón de las piernas, cara o manos por retención de líquidos. Y también en alguna ocasión esta pérdida de proteínas puede detectarse por la presencia de demasiada espuma en la orina, pero son signos indirectos. Generalmente, como decía, es cuando la enfermedad está avanzada cuando aparecen síntomas como palidez, cansancio o náuseas.

P. Hay investigaciones dirigidas al estudio de biomarcadores. En concreto, la FJD detectaba recientemente siete biomarcadores. ¿Esto podría ayudar a esa detección precoz de la ERC?

R. Indudablemente; además este trabajo es muy importante, ya que va a marcar pautas de comportamiento diagnóstico de aquí a un tiempo. El problema es su fiabilidad y el coste que tiene como screening en la población general. Al tener un coste, primero hay que comprobar que estos biomarcadores son fiables y que se pueden seguir evolutivamente. Estamos aún lejos de tener biomarcadores fiables y todavía tendrán que pasar meses o quizás años para ello. Además, tampoco podemos aplicarlos de forma sistemática a toda la población, ya que eso significa un coste elevado y no estamos precisamente en un momento económico boyante. Así que van a ser importantes, pero tiempo al tiempo, en su momento.

P. Desde Alcer existe preocupación en cuanto al pago que se está haciendo con los conciertos en diálisis, que varía mucho de unas comunidades a otras. ¿Estas diferencias de precio aseguran calidad en la prestación del servicio?

R. Efectivamente hay diferencias de unas comunidades a otras y las asociaciones de pacientes nos insisten muchas veces en que intentemos nosotros, como sociedad, presionar a las comunidades y al Ministerio para que no existan inequidades. Porque es cierto que no cuesta lo mismo una sesión de hemodiálisis en una autonomía que en otra y, además, dentro de las técnicas globales de la hemodiálisis, existe por ejemplo la hemodiafiltración online. Hay un estudio catalán, por ejemplo, que dividió una muestra de 906 pacientes en dos grupos (hemodiálisis convencional vs. hemodiafiltración online) a lo largo de tres años , comprobando que la técnica online supone un 30 por ciento de mejoría en la supervivencia. Pero eso también implica costes y algunas comunidades ya han introducido un precio diferencial en una y otra técnica. Ahora mismo hay dificultades para la sostenibilidad del SNS y la patología renal, según el estudio Epirce y extrapolando un número importante de pacientes (2.800), afecta a un 10 por ciento de la población. Otra cosa es la insuficiencia renal, que afecta a un 6,8 por ciento de la población española (unos dos millones de personas). En cuanto al estadío 5, en España existen unos 51.000 pacientes, el 0,3 por ciento del total, si bien es verdad que la mitad de ellos tienen un trasplante renal funcionante. Esto, que es un éxito, es también un fracaso porque significa que no fuimos capaces de frenar la evolución de la enfermedad antes de llegar a esa etapa.

P. Habéis publicado una guía de calidad sobre el tratamiento renal sustitutivo. ¿Cuál es su importancia?

R. La calidad de vida es un tema muy importante, ya que el paciente empieza encontrarse cansado (astenia), a tener anemia, a aumentar sus niveles de presión arterial, a tener edemas y puede incluso sufrir insuficiencia cardiaca, un problema importante teniendo en cuenta que hasta el 25 por ciento de los pacientes que llegan al estadío 5 son diabéticos. Por eso, este documento de consenso indica las cosas que podemos hacer para mejorar la calidad de vida de estos pacientes desde el punto de vista de la dieta, el estilo de vida, el ejercicio o el tipo de fármacos que debemos darles para evitar la nefrotoxicidad.

P. España está por debajo de la media europea en el uso de diálisis peritoneal. ¿Por qué ocurre esto?

R. El tratamiento renal sustitutivo engloba tres técnicas: la hemodiálisis o la diálisis peritoneal (que no son curativas, sino que mantienen al paciente con las menores complicaciones posibles) y el trasplante renal (que sí puede curar). Tradicionalmente, lo que se hacía en España era abocar al paciente al tratamiento sustitutivo mediante hemodiálisis hasta que, a partir de un momento determinado, tuvimos a nuestra disposición las técnicas de diálisis peritoneal. Entonces claro, si hablamos de comparación con otros países, estamos por debajo en su uso, concretamente un 6 por ciento en 2012, mientras que el uso de hemodiálisis supuso un 43 por ciento en este mismo año. Pero el otro 51 por ciento tiene un trasplante renal funcionante, lo cual es un éxito de la sanidad española. Pero bueno, sí que estamos intentando incrementar el número de pacientes que puedan optar a diálisis peritoneal y, para ello, hemos instaurado algunos programas. Por ejemplo, instauramos hace un par de años el ‘Programa Elección’, con el que intentamos que médicos y personal de enfermería instruyan al paciente y a la familia antes de llegar al estadío 5. Y cada vez informamos más a unos y a otros de las posibilidades de tratamiento. De hecho, según datos de 2012, más de un 12 por ciento de nuestros pacientes empezaron con diálisis peritoneal. Lógicamente los prevalentes, los que se van acumulando en el programa, son menos y suponen un 6 por ciento. Somos conscientes de que hay que intentar incrementar esta técnica porque es una buena técnica que no tiene mas complicaciones que las de la hemodiálisis y estamos intentando forzar la máquina para que más pacientes puedan entrar en tratamiento con diálisis peritoneal, con respecto a los que inician tratamiento con hemodiálisis.

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