Expertos insisten en renovar los modelos de evaluación de la innovación

Consideran que hay que potenciar la colaboración con la industria por medio de riesgo compartido
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30 oct 2015 - 16:00 h
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La evaluación que se hace de las innovaciones en un entorno controlado como son los ensayos clínicos (EE.CC.) tiene limitaciones, ya que en ocasiones el comparador elegido no es el más idóneo.

En este sentido, el valor de la obtención de la evidencia sobre un medicamento en vida real; la creación de redes de medición de resultados en salud; la mejora en la práctica asistencial basada en compartir esos resultados fueron cuestiones que estuvieron presentes en varios círculos sanitarios en el marco del XV Congreso de Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

El simposio ‘Innovación y medición de resultados en Salud’ fue un buen ejemplo de ello. A día de hoy, el marco legal para la implantación de estas evaluaciones no es homogéneo en todas las comunidades autónomas, por ello los expertos insisten en que hay que dar un paso más.

Ramón Colomer, jefe de servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario de La Princesa, considera que la medición de la eficacia de los tratamientos puede aportar múltiples beneficios, y complementa al actual modelo de desarrollo de ensayos, sin embargo, es necesario tener una visión más global, debido a la dificultad de trasladar al mundo real los resultados de los EE.CC. A su juicio, sería necesario dejar atrás los sistemas clásicos de medición, que “aunque sean útiles en la práctica clínica, son más difíciles de evaluar”. España debería seguir la línea de los países como Inglaterra o Estados Unidos (EE.UU.) que ya cuentan con registros en salud. De hecho, advierte de que una de las necesidades no cubiertas en la investigación oncológica son los registros, las bases de datos y los indicadores específicos de calidad y valor de la asistencia.

Proyecto PRM

Un ejemplo de éxito que está en pleno desarrollo es el proyecto PRM (modelo de precio-reembolso) de Roche. Alejandro García, responsable del proyecto de Roche Farma, asegura que a pesar del incuestionable valor del modelo de investigación basado en EE.CC. y de su necesidad para poder valorar con objetividad los beneficios que reportan las innovaciones terapéuticas, este sistema puede alargar el desarrollo de medicamentos hasta en 13 años desde su inicio hasta que es finalmente sea aprobado por las autoridades. Además, el modelo de valoración de un medicamento en el entorno controlado de un ensayo tiene una limitación y es que no recoge el valor que ese fármaco tiene sobre los perfiles de pacientes que se puede encontrar en la práctica clínica. Y es por ello que se hace necesaria la medición de resultados. El proyecto que lidera Roche, y que está en fase de implantación en cuatro CC.AA., pretende que la financiación de los tratamientos se adecue al uso que se da a esa terapia y a los resultados en salud del producto. Así, a través de una infraestructura tecnológica propiedad del servicio regional se extraen los resultados del tratamiento y los usos de manera homogénea.

Priorizar en recursos

Precisamente, esta necesidad de evaluar los resultados es uno de los asuntos que recoge el manifiesto ‘Priorización de recursos en el SNS, el caso de la inversión en Onco-Hematología’, coordinado por el Instituto Roche, que advierte, entre otras cosas, de las dificultades que tienen los pacientes para acceder a las terapias innovadoras.

Los expertos consideran que tras la autorización de los fármacos, sería necesario incorporar aspectos de selección y posicionamiento basados en la eficacia y seguridad comparándolos con las terapias actuales utilizadas en el abordaje de la patología, ya que no siempre el comparador elegido en el EE.CC. es el más idóneo en el momento de la autorización.

De este modo, pasar de la cultura del gasto a la cultura de la inversión es uno de los primeros pasos. La solución para ello, es un gran pacto por la innovación que cuente con respaldo político e institucional. Así lo aseguró el vicepresidente de la Asociación Española de Derecho Sanitario, Julio Sánchez Fierro, que advirtió de que el sistema sanitario no debe basarse sólo en resultados económicos. La incorporación a la cartera de servicios no suele ser percibida como un avance, sino como un problema por los mayores costes iniciales. Sin embargo, esta concepción es errónea para Sánchez Fierro, ya que implica dar de lado los resultados en salud.

Acuerdos de Riesgo Compartido

En esta misma línea, Jesús García-Foncillas, director del Instituto Oncológico de la Fundación Jiménez Díaz, defendió que hay que potenciar la colaboración con la industria farmacéutica por medio de estrategias de riesgo compartido, pero no de forma aislada, sino como parte de una iniciativa global, ya que a menudo son un planteamiento individualizado. De esta manera, se podrá avanzar hacia la medicina de precisión. “Necesitamos biomarcadores, pero para ello, es necesario una gran estrategia que involucre al Gobierno, administraciones, industria, profesionales y pacientes”, explicó García-Foncillas.

Otra de las limitaciones a las que se enfrentan los pacientes es la revaluación de las innovaciones. En esta línea, estas revaluaciones que se realizan de los Informes de Posicionamiento Terapéuticos (IPTs) por parte de los servicios regionales y de las Comisiones de Farmacia, lejos de ser elementos de ayuda para realizar una mejor selección de los fármacos, se convierten en un freno para el acceso a las innovaciones.

Sin embargo, para tener en cuenta todo esto, los expertos consideran que el criterio de elección de los tratamientos debe estar liderado por los facultativos, no por el gestor sanitario, ya que “es el médico quien tiene la confianza del paciente”, explicó Sánchez Fierro. Si no se tiene en cuenta el liderazgo del clínico “se socavará el derecho del paciente”.

Para ello, la Administración debe actuar proactivamente y favorecer que la Ley de Autonomía del Paciente incluya una modificación explícita para que los pacientes conozcan todas las opciones existentes a la hora de elegir una terapia, y que esta decisión sea consensuada. A su vez, los expertos reclaman una actitud valiente por parte de la administración a la hora de comunicar qué tratamientos pueden financiar y cuáles no. “Es el momento de que la administración priorice hacia dónde van los recursos”, recordó el exsecretario general de Sanidad.

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