Gestión privada, una oportunidad perdida en la evaluación sanitaria

La Comunidad de Madrid estima que revertir un contrato podría ascender a 500 millones de euros
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25 sep 2015 - 16:00 h
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En un momento en el que se cuestiona la colaboración público-privada por los cambios en los gobiernos autonómicos, expertos de toda índole lamentan que el sistema haya perdido la oportunidad de comparar los diversos modelos de gestión. Desde que la Comunidad de Madrid anunció la externalización de seis hospitales hasta las elecciones autonómicas del pasado mayo, las principales formaciones políticas han lanzado mensajes en los que aseguraban el fin de este tipo de contratos.

Incluso el Partido Popular en la región madrileña se adhirió a esta tendencia en la campaña electoral, después del intento fallido de externalizar seis hospitales en la pasada legislatura y que le costó el cargo al entonces consejero, Javier Fernández Lasquetty. El asesor del PSOE y ex consejero de Salud del País Vasco, Rafael Bengoa, reconocía que la cuestión había quedado “capturada por el debate político” durante la jornada ‘Escenarios de futuro para una sanidad sostenible”, organizada por Foro de Foros.

Una de las autonomías más críticas ha sido la Generalitat Valenciana. Precisamente en la comunidad en la que se asentó el modelo Alzira, su consejera de Sanidad, Carmen Montón, ha llegado a plantear la posibilidad de revertir alguna de las concesiones si no cumplen con los contratos. El director general valenciano de Asistencia Sanitaria, Rafael Sotoca, justificó así estas declaraciones: “Los vientos soplan en contra de la sanidad privada, pero no los vientos de la política, sino de los de la población”.

El motivo de la desconfianza de la ciudadanía proviene de la falta de transparencia. “No decimos que sea bueno o malo, porque no sabemos los resultados”, señaló Sotoca, aunque admitió que los centros externalizados “están manejando perfectamente” a un millón de habitantes.

Datos para comparar

El ex ministro de Sanidad Julián García Vargas se mostró especialmente crítico con la deriva de los acontecimientos. Señaló que uno de los objetivos de la aprobación del modelo de concesiones “por unanimidad en el Congreso” era la comparación de esta forma de gestión con la realizada en los hospitales tradicionales. “Esto no se ha dado”, argumentó y añadió que el éxito inicial del modelo se debió sólo a una cuestión de financiación.

“Existen elementos de comparación pero no se han utilizado”, afirmó García Vargas, quien citó como principal ejemplo a la Mutualidad General de Funcionarios del Estado (Muface), cuyo “gasto per cápita es un 10 o un 15 por ciento más barato”.

Desde que se produjo el cambio de Gobierno en la Comunidad Valenciana, los hospitales de gestión privada han mostrado su intención de colaborar con la nueva Consejería de Sanidad Universal y Salud Pública. El consejero director general de SegurCaixa Adeslas y el ex presidente hasta este año del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad, Javier Murillo, señaló que está falta de transparencia no es sólo achacable al sector privado, sino también al público. “La Administración valenciana tiene todos los datos, al igual que cuenta con los de los hospitales públicos, que no se publican”, subrayó.

Elección de centros

El gerente de la Fundación Jiménez Díaz, Juan Antonio Álvaro de la Parra, defendió la transparencia de los centros de gestión privada de IDC Salud. De hecho, el hospital que dirige se encontraba entre los cinco centros más elegidos de la Comunidad de Madrid en 2011. En esta región, el debate sobre los modelos de gestión se ha agudizado después de que la Asamblea madrileña aprobara un proposición no de ley para que se revierta la gestión del Hospital de Villalba. “No tiene sentido que a un hospital como el de Villalba que no lleva ni un año funcionando se le pidan datos”. La iniciativa, aunque no vinculante, salió adelante con los votos de PSOE y Podemos y la abstención de Ciudadanos.

Precisamente esta formación ha preguntada en el Parlamento madrileño cuánto costaría a las arcas públicas romper el contrato. El Gobierno de Cristina Cifuentes aún no ha respondido, aunque el portavoz del PP en la Asamblea, Enrique Ossorio, desveló en una entrevista a Onda Madrid que podría ascender a 500 millones de euros.

Ante la tensión que se vive en Madrid, el consejero de Sanidad madrileño, Jesús Sánchez Martos, aseguró que no se producirá “un divorcio” con la sanidad privada. “Podemos convivir, no se va a privatizar ni se van a revertir contratos”, argumentó. Sus planes pasan por una mayor profesionalización de la gestión, “desde la gerencia hasta los supervisores de planta”.

Frente a esta situación, Bengoa insistió en la escasa cultura de medición que existe en España. El asesor del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, explicó que sería interesante aplicar medidas como los “gobiernos experimentales de Reino Unido”, pero advirtió de que es complicado conseguir “alguien independiente que lo evalúe”. Todos lo ponentes insistieron en la necesidad de comparar estos resultados. “No se conoce el esfuerzo que se ha hecho ni el avance que ha supuesto”, apostilló Murillo. No obstante, Bengoa insistió en que la transformación que requiere el sistema sanitario no sólo pasa por esta cuestión público-privada: “La resolución de los retos a resolver para garantizar la sostenibilidad del sistema apenas pasa por decantarse por un modelo u otro”.

Rafael Bengoa

“La resolución de los retos a resolver para garantizar la sostenibilidad del sistema apenas pasa por decantarse por un modelo público o privado”

Jesús Sánchez Martos

“No queremos un divorcio con la sanidad privada, podemos convivir y no se van a privatizar hospitales ni se van a revertir contratos de gestión”

Rafael Sotoca

“Los vientos soplan en contra de la sanidad privada, pero no por los vientos de la política, sino de los de la población. No se ha explicado con transparencia”

Javier Murillo

“La Administración Pública valenciana tiene todos los datos de los centros privados, al igual que cuenta con los de los hospitales públicos, que no se publican”

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