Hay posibilidades para tratar patologías intestinales en el futuro, con el trasplante fecal

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28 jul 2015 - 14:00 h
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La Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) ha reconocido las amplias posibilidades futuras que puede tener el trasplante fecal para el tratamiento de enfermedades inflamatorias intestinales pero reconocen que, por el momento, sólo se ha demostrado su eficacia en el tratamiento por infección recurrente por ‘Clostridium difficile’.

Este proceso innovador consiste en transferir las heces de una persona sana, previamente tratadas y homogeneizadas, a una persona enferma con el fin restaurar las bacterias anómalas de su flora intestinal. El procedimiento se realiza bien por sonda nasogástrica o bien durante la realización de una colonoscopia.

En el Congreso de la SEPD celebrado en Sevilla el pasado mes de junio se revisó el momento actual de las investigaciones sobre nuevas terapias mediante trasplante fecal y, aunque se constataron las amplias posibilidades futuras de este procedimiento, coincidieron en pedir prudencia ante la publicación de noticias y protocolos sobre trasplante fecal que aparecen en Internet y redes sociales sin ninguna base científica.

“Aunque creemos en esta terapia, la investigación está todavía en fase inicial”, ha reconocido David Bernardo, especialista en Aparato Digestivo de esta sociedad científica, que reconoce su utilidad en las enfermedades inflamatorias intestinales ya que éstas se caracterizan por un reconocimiento y reacción anómala del sistema inmune a sus propias bacterias, “por lo que sustituyendo esas bacterias, la enfermedad debería mejorar”.

La única evidencia clara científicamente contrastada por diversos estudios es la eficacia del trasplante fecal en el tratamiento de la infección recurrente por ‘Clostridium difficile’, una infección intestinal cada vez más común, desencadenada normalmente por el uso previo de antibióticos, que provocan una colitis grave.

La bacteria es muy resistente a los antibióticos y suele reaparecer tras el tratamiento farmacológico, y en estos casos el trasplante fecal ha mostrado una efectividad cercana al 95 por ciento de los casos.

En cambio, en patologías como la enfermedad de Crohn no se han encontrado por el momento buenos resultados y en la colitis ulcerosa, faltan estudios que confirmen y amplíen algunos casos esporádicos positivos, según los expertos, que recuerdan que se trata de un tratamiento de riesgo que debe realizarse en un hospital, por expertos, bajo parámetros de seguridad y con una evaluación objetiva de los resultados.

Dudas sobre seguridad, selección de donantes y eficacia

Además, según ha añadido el también especialista de la SEPD, Xavier Aldeguer, la intervención “plantea aún muchas incógnitas” en cuanto a seguridad, selección de donantes y eficacia real.

Por un lado, hay dudas sobre hasta qué punto a pesar de elegir donantes sanos no cabe la posibilidad de trasmitir infecciones u otras patologías al paciente trasplantado, como por ejemplo la obesidad, dado que la flora intestinal pude ayudar a su desarrollo, u otras enfermedades inmunológicas.

En este sentido, también preocupa la identificación y selección de los donantes. Los estudios y ensayos realizados hasta el momento, se han hecho con personas sanas y normalmente familiares voluntarios del paciente, “pero no existe consenso, ni pruebas evaluables de que sean los mejores donantes”. “Necesitaremos desarrollar en el futuro marcadores que nos ayuden a identificar al donante correcto”, ha reconocido este experto.

Cuántas heces se necesitan para el trasplante

Asimismo, también hay dudas sobre cómo homogenizar bien la muestra, qué cantidad de muestra fecal es necesaria para tratar la infección y con qué frecuencia administrarla.

“En el colon hay 10 veces más bacterias que el número de células totales de nuestro organismo, por lo tanto el número de bacterias en las dosis empleadas en el trasplante de heces, que normalmente es de 30 militros, puede ser del todo insuficiente”, ha explicado Bernardo, insistiendo en que es un procedimiento esperanzador que aún tiene un amplio recorrido de estudio, antes de poder ser aplicado de forma generalizada en la enfermedad inflamatoria intestinal.

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