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11 mar 2016 - 16:00 h
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El consejero de Sanidad de Madrid, Jesús Sánchez Martos, no ha convencido a los grupos parlamentarios de la Asamblea con su órdago de alcanzar un gran pacto sanitario. El portavoz de Sanidad de la Asamblea de Madrid, Daniel Álvarez, es más partidario de llegar acuerdos concretos, ya que a su juicio, lo demás se queda en “palabras vacías”.

Pregunta. ¿Qué balance hace del pleno monográfico sobre la Sanidad que tuvo lugar hace unas semanas en la Asamblea de Madrid?

Respuesta. Planteamos un Plan de Salud, la necesidad de poner más atención en la cronicidad, la atención oncológica, o la salud mental. Además, queremos potenciar el diagnóstico precoz, ya que hemos centrado mucho la atención en los últimos meses en la lista de espera quirúrgica y parece que en el diagnóstico, que es algo fundamental y que va a condicionar la respuesta del sistema sanitario, no se ha puesto énfasis. Asimismo, reforzar la investigación biomédica, y la atención a niños y adolescentes es otra de nuestras prioridades. En general fue bien el pleno y de hecho, nuestras propuestas relativas al cáncer y la atención a niños salieron adelante; con el apoyo unánime de la Cámara.

P. ¿Y en materia de gestión clínica habría acuerdo?

R. Queremos ver qué plantea el Gobierno de la Comunidad de Madrid. En los últimos años la centralización de la toma de decisiones ha sido tremenda. En las últimas legislaturas contratar a un celador no era una decisión del gerente dentro de un marco presupuestario. A pesar de existir crédito, tenía que pedir permiso al director general de RR.HH. Los gerentes se han ido convirtiendo en meros administradores. ¿Cómo es posible delegar competencias si las personas que están al frente de los centros sanitarios no las tienen?

P. Uno de los puntos del acuerdo para la investidura de Cristina Cifuentes era incrementar los presupuestos para atención primaria. ¿Cómo debe ser la distribución de los fondos?

R. Propusimos un aumento de 30 millones de euros anuales en la financiación de la atención primaria, excluyendo el gasto en recetas. Pretendemos que el próximo año se incremente hasta 60 millones; en 2018 aumente hasta los 90 millones, y en 2019 hasta los 120 millones de euros. En las últimas legislaturas se han ido tomando medidas aisladas, intentando resolver problemas y poniendo parches, pero no ha habido una visión global de dónde se quiere llevar la sanidad. En Madrid la distribución de los servicios sanitarios y la cartera especializada no es homogénea, hay diferencias territoriales importantes. Hay que redistribuir los recursos de especializada para que haya equidad, para mejorar los resultados, y porque hay determinadas especialidades o procedimientos en los que el resultado es mucho mejor cuanto más aumenta la experiencia de los profesionales que realizan esa técnica.

P. En los últimos cinco años, la plantilla del Servicio Madrileño de Salud (Sermas) ha caído cerca de un 7 por ciento al tiempo que las listas de espera van en aumento. ¿Qué medidas adoptarían para encontrar el equilibrio?

R. Hay que hacer una combinación de la actividad de tarde y de fin de semana. En el mes de diciembre, sólo un cuatro por ciento de las cirugías que se hicieron en los hospitales públicos en Madrid fueron en el turno de tarde. Mientras mantengamos esa cifra tan baja, la situación no se va a corregir. Esto implica una combinación de jornada extraordinaria e incorporación de profesionales.

P. La mejora de las condiciones laborales fue otra de las monedas de cambio durante el acuerdo de investidura, ¿se ha contemplado también en los presupuestos?

R. En los presupuestos de este año introdujimos algunas enmiendas como la incorporación de 11,6 millones de euros al presupuesto de distintos hospitales. Sabemos que es una medida insuficiente porque uno de los problemas que tiene la sanidad madrileña es que los presupuestos no se ajustan a la realidad. Existe una gran desviación entre lo presupuestado y el gasto ejecutado a final de año. Según los datos globales del Sermas hay una desviación presupuestaria que supera los 400 millones de euros en los hospitales.

P. ¿En qué punto está el Plan Regional de Innovación?

R. No se ha presentado una propuesta. Quien tiene la obligación es la consejería En el acuerdo de investidura no se estableció un plazo concreto, pero nos parece razonable que sea antes de cumplir el primer año de legislatura. Madrid debería estar a la cabeza de investigación biomédica pero hay comunidades como Cataluña que están un paso por delante. Hay que conseguir para 2019 que Madrid dedique un dos por ciento del PIB a I+D+i.

P. Han planteado una PNL contra la prescripción enfermera en la Asamblea...

R. Esta PNL pretende la inaplicación de este decreto. Es verdad que es una competencia estatal, y en el texto lo que se insta es a la Comunidad de Madrid para que solicite al Gobierno la inaplicación del decreto por los trastornos que está generando en la práctica diaria de los centros y hospitales. Es un ejemplo más de que una norma mal redactada, en vez de resolver un problema, lo genera.

P. C’s ha planteado crear una Comisión de Farmacia autonómica, ¿cuáles son sus puntos fuertes?

R. Planteamos la Comisión de Farmacia por cuestiones de equidad. A veces hay diferencias de meses en la incorporación de tratamientos innovadores en los hospitales. Con la Comisión no se trata de introducir barreras adicionales, sino que se pretende una incorporación simultánea.

P. Ya se conocen los datos del gasto farmacéutico hospitalario, que sitúan a Madrid a la cabeza del incremento, con un 37,5 por ciento. Pero Hacienda señala que, sin la hepatitis C, el gasto habría descendido en la comunidad un 2,6. ¿Qué lectura hace de estos datos?

R.El dato que da el Sermas en su memoria es diferente. El crecimiento del gasto farmacéutico hospitalario ronda los 300 millones de euros y los antivirales están en torno a 200 millones, o sea hay una parte de crecimiento, con independencia a la hepatitis C, muy significativa en tratamientos para pacientes oncológicos. El problema es que la información que ha facilitado hasta ahora la consejería es una información agregada, no conocemos el gasto distribuido por hospitales.

P. Si algo dejan claro los datos es que la incorporación de la innovación es un reto que hay que asumir, ¿cómo hay que actuar en este debate?

R. Defendemos un fondo presupuestario de carácter nacional, administrado desde el ministerio, para hacer frente a innovaciones terapéuticas disruptivas. Hay que hacer una estrategia de negociación con las compañías farmacéuticas transparente e introducir fórmulas de competencia. Por tanto, anticipación, una visión global y negociación con las compañías.

Uno de los problemas que tienen la comunidades es que los presupuestos no se ajustan a la realidad” ¿Cómo es posible delegar competencias a los clínicos, si los gestores sanitarios no las tienen?”

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