reunión/ 29º Congreso de la Sociedad Andaluza de Angiología y Cirugía Vascular

IAC evita la amputación en isquemia crítica en un 63%

La ultrasonografía intravascular permite el diagnóstico y control post procedimiento

La embolización de las venas de la zona pélvica, eficaz en el tratamiento del SCP

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08 nov 2013 - 16:00 h
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La utilización de injertos arteriales criopreservados (IAC) para la revascularización en pacientes con isquemias críticas en miembros inferiores evita la amputación de los órganos afectados en un 63 por ciento de los casos. Los datos, recopilados por el Servicio de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Virgen de Valme, en Sevilla, entre 2007 y 2013, han sido presentados en el 29º Congreso de la Sociedad Andaluza de Angiología y Cirugía Vascular (Sacva), que se ha celebrado en esta ciudad entre el 7 y el 9 de noviembre.

Del estudio, que ofrece cifras de mortalidad global del 16 por ciento, “una cifra no muy elevada teniendo en cuenta que son pacientes con una afectación arterial muy severa y una mortalidad bastante alta, un 30 por ciento, a los cinco años”, apunta Andrés García, director de Cirugía Vascular del Hospital de Valme, se desprende también que “el 77 por ciento de los injertos continúa funcionando al cabo de un año”.

Unos resultados positivos, pero que García prefiere mirar con cautela. Así, más que una recomendación, este profesional prefiere utilizar estos datos para indicar “la necesidad de poner esta técnica sobre la mesa cuando no hay otras opciones y la alternativa es la amputación”, asegura.

De hecho, antes de utilizar un IAC, es necesario agotar todas las posibilidades estandarizadas disponibles: un bypass con la propia vena del paciente o una técnica endovascular como el cateterismo o la angioplastia que permita el aumento de flujo en la extremidad. Además, el paciente debe también reunir una serie de condiciones como, explica García, “tener una arteria donante buena de donde poder sacar el flujo sanguíneo y tener una arteria receptora también buena en la pierna para poder recibir este flujo sanguíneo a través del bypass de arteria de donante”.

El único problema es que, al ser el IAC una técnica que no se utiliza de manera muy frecuente, este estudio solo cuenta con una muestra de 19 pacientes. Por eso, la idea del Servicio de Angiología del Hospital de Valme es continuar recopilando datos de todos los pacientes del hospital a los que se les tenga que practicar un IAC.

IVUS

Otra técnica de la que se habló durante el congreso fue de la ultrasonografía intravascular (IVUS) que, a partir de la introducción de una sonda en el interior de una vena o de una arteria, permite visualizar por ultrasonidos el tipo de lesión que existe. Además, esta técnica también permite el control post procedimiento, asegurando la realización correcta o no de una determinada técnica endovascular. Y a todo esto hay que añadir también, subraya Ángel Flores, del Servicio de Cirugía Vascular del Complejo Hospitalario de Toledo, centro de referencia en IVUS en Europa, África y Oriente Medio, otra ventaja: evita o reduce el uso de contrastes radiológicos.

Embolización en SCP

Un trabajo longitudinal a seis años ha demostrado que la embolización u eliminación del flujo vascular de las venas de la zona pélvica es eficaz en el tratamiento del síndrome de congestión pélvica (SCP). Se estima que esta patología, cuyos síntomas son dolor crónico en la pelvis, pesadez en la región inferior del abdomen y molestias sexuales, la desarrollan hasta un 20 por ciento de las mujeres tras el embarazo.

De la muestra de mujeres analizadas por el Servicio de Angiología del Hospital de Valme, el 90 por ciento tenía pesadez pélvica y perineal y el 83 por ciento dolor pélvico, unos síntomas que se vieron reducidos en el 77 y el 66 por ciento de ellas respectivamente.

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