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20 may 2015 - 11:00 h
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Los avances científicos de los últimos años han generado grandes expectativas en el control y manejo de las enfermedades. La investigación traslacional biomédica, cuyo motor es la colaboración entre los profesionales de la investigación básica y la clínica, ha dado también un importante salto cuantitativo y cualitativo en la última década en España. Este nuevo conocimiento ya está revolucionando la práctica asistencial con la llegada de la medicina de precisión, que permite individualizar el manejo de los pacientes. La oncología es uno de los campos donde esta nueva medicina está llegando con mayor rapidez, beneficiando a un mayor número de enfermos. En este sentido, desde la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (Aseica) creen que la investigación biomédica debe ser afrontada como un asunto de estado, con una financiación consensuada, adecuada y estable, “no sujeta a las visiones políticas cortoplacistas”. Para ello, consideran necesario incrementar el porcentaje del PIB destinado a I+D+i para permitir que los investigadores de diferentes disciplinas, en colaboración con la administración y la industria farmacéutica, continuemos aunando nuestros esfuerzos, energías y conocimientos para combatir los problemas reales de los enfermos.

El ISCIII, una pieza clave

El Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) es el principal Organismo Público de Investigación (OPI), que financia, gestiona y ejecuta la investigación biomédica en España. Adscrito a los Ministerios de Economía y Competitividad (Mineco) y de Sanidad promueve la generación de conocimiento científico en ciencias de la salud e impulsa la innovación en la atención sanitaria y en la prevención de la enfermedad. De este modo, la asociación entiende que la creación de una Agencia Estatal de Investigación (AEI) puede ser útil para promover y facilitar la coordinación e integración de la investigación española. Solicitan que este proceso de cambio se lleve a cabo bajo la premisa de una total transparencia, haciendo a los investigadores biomédicos conocedores de las características y las ventajas que podría suponer la creación de la AEI. En concreto, consideran que la creación de esta Agencia no debe mermar la actual capacidad del ISCIII y del FIS para diseñar, coordinar y dirigir de manera autónoma la investigación biomédica. La actividad investigadora, en visión de Aseica, debe ser de máxima calidad científica así como de indudable relevancia médica en sus distintas facetas.

Con todo, la asociación solicitan a las autoridades que la reorganización que se propugna vaya acompañada de una recuperación substancial de los presupuestos destinados a investigación en general, y a la investigación biomédica en particular. Finalmente, apoyan la creación de un grupo de trabajo con el objetivo de diseñar qué papel jugará la AEI en el ámbito de la salud, formado por los Institutos de Investigación Sanitaria, el Carlos III, el ministerio de Sanidad y la propia Secretaría de Estado de I+D+i, de manera que se evite la desaparición del ISCIII y de una de sus principales herramientas, el FIS (actual Subdirección General de Promoción y evaluación de la Investigación).

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