La exposición acumulada al estrés aumenta el riesgo de síndrome metabólico

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12 dic 2013 - 16:00 h
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“La respuesta frente al estrés no es homogénea en todas las personas, mientras que el 20 por ciento de la población no variará su patrón alimentario, el 40 por ciento lo incrementará, con una clara preferencia por los alimentos con alto contenido calórico, es decir, alto contenido en grasas y dulces”, asegura Albert Lecube, coordinador del Grupo de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). “Esta es otra de las causas que sumaría efectos para explicar la actual epidemia de obesidad”, asegura el experto. Lo ha comentado en el marco del 18º Día Nacional de la Persona Obesa, que se celebra el 13 de diciembre, en el que la SEEN y la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo) han impulsado la campaña “Dile no al Obestrés”.

Javier Salvador, presidente de la SEEN, señala que tres de cada diez personas con obesidad tiene problemas relacionados con el estrés, y añade que “el estrés constituye, por sí mismo, un factor de riesgo adicional para el desarrollo de ciertas enfermedades, como las enfermedadescardiovasculares”. Lecube explica que “independientemente del aumento o descenso de la ingesta, la mayoría de las personas estresadas asegura consumir un incremento en el consumo de los alimentos más ‘palatables’”. Es decir, el estrés favorece la ingesta de alimentos que podrían denominarse de “recompensa”. “Son aquellos alimentos más placenteros para nuestro paladar, generalmente más ricos en grasas o más dulces, cuya ingesta favorece la aparición temporal de un estado de felicidad”, indica el doctor.

La exposición acumulada al estrés laboral a lo largo de los años aumenta, además, el riesgo de desarrollar síndrome metabólico. De igual manera, asegura este experto, “se dispone de suficiente información que indica que la exposición al estrés a lo largo de distintos periodos de la vida, como por ejemplo en la infancia o la adolescencia, momento en que gran parte de las estructuras neurológicas, como la amígdala, el hipocampo y el sistema mesolímbico, aún no están totalmente desarrolladas, influye sobre el peso en la edad adulta, siendo cruciales para el desarrollo futuro de la obesidad”.

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